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NBA sanciona a Los Angeles Clippers y Steve Ballmer

Los Ángeles — La liga lanzó el martillo sobre Los Angeles Clippers y dejó un mensaje que retumba en toda la NBA: nadie está por encima del tope salarial, ni siquiera una de las franquicias más poderosas y un propietario multimillonario.

Steve Ballmer, dueño de los Clippers, fue suspendido un año por la NBA, mientras que la franquicia deberá entregar cinco elecciones de primera ronda del draft y pagar una multa de 30 millones de dólares por violar las normas de circunvención del tope salarial en un caso que involucra a Kawhi Leonard. Un castigo demoledor, tanto deportivo como institucional.

No fue el único golpe. El presidente de operaciones de baloncesto, Lawrence Frank, recibió una sanción de seis meses, y la presidenta de operaciones de negocio, Gillian Zucker, fue suspendida por un año. Leonard, la estrella en el centro del escándalo, fue multado con 700.000 dólares.

Todo llega después de una investigación de casi un año, dirigida por un despacho legal externo, que ha desnudado la relación entre el jugador, la franquicia y un contrato de patrocinio que terminó bajo la lupa.

La versión de la liga y la furia de los Clippers

La NBA concluyó que Leonard, a través de su antiguo mánager de negocios y tío, Dennis Robertson, “violó las reglas de circunvención presionando a los Clippers para que le ayudaran a obtener oportunidades de ingresos fuera de la cancha, consiguiendo efectivamente esas oportunidades y sin reembolsar pagos de los Clippers por gastos personales”.

El informe también señala que Ballmer fue sancionado por “buscar conscientemente ayudar al señor Leonard a obtener oportunidades de ingresos fuera de la cancha”, entre otros puntos.

La respuesta de la franquicia fue inmediata y encendida. Lejos de asumir culpa, los Clippers doblaron la apuesta.

“Rechazamos vehementemente las conclusiones de la NBA, que son el resultado de una investigación profundamente sesgada que busca justificar una narrativa predeterminada en lugar de basarse en hechos y pruebas”, afirmó la organización en un comunicado. El club añadió que lo que la liga les comunicó en privado “difiere” de lo anunciado públicamente y cuestionó que se haya mantenido el estándar de imparcialidad y precisión que el comisionado Adam Silver prometió al inicio del proceso.

El mensaje final del equipo fue claro: esto no acaba aquí. “Ahora lucharemos con la misma fuerza para demostrar nuestra inocencia. Tenemos la intención de impugnar enérgicamente estas conclusiones y sanciones por todas las vías disponibles y esperamos un proceso de arbitraje ético e imparcial”.

El contrato que lo cambió todo

La investigación arrancó en septiembre de 2025, después de un reportaje del periodista de pódcast Pablo Torre, que puso bajo sospecha un contrato de patrocinio de 28 millones de dólares entre Leonard y Aspiration Fund Adviser LLC, una compañía que el año pasado se declaró en bancarrota.

El caso ganó otra dimensión cuando Joseph Sanberg, cofundador de Aspiration, fue condenado este año a 14 años de prisión federal tras declararse culpable de defraudar a inversores y prestamistas por al menos 248 millones de dólares. En ese contexto, el acuerdo de Leonard con la empresa se convirtió en pieza clave para la NBA a la hora de evaluar si había un intento de rodear el tope salarial mediante ingresos externos facilitados por la franquicia.

La liga sostiene que los Clippers ayudaron a crear y sostener ese andamiaje de ingresos y beneficios personales, cruzando la línea que separa los acuerdos legítimos de patrocinio de la manipulación del sistema.

Leonard asume parte de la culpa, pero se defiende

En medio del terremoto, Leonard intentó trazar una línea entre su responsabilidad personal y la intención de eludir las normas. El alero emitió un comunicado a través de su nuevo agente, Harrison Gaines.

“Acepto toda la responsabilidad por los errores de juicio de personas dentro de mi círculo cercano y lamento la distracción que esta situación ha causado a los aficionados y a mi familia”, señaló Leonard.

Sin embargo, también defendió la legitimidad de sus acuerdos: “Firmé mi contrato con los Clippers, así como los acuerdos en cuestión, de buena fe, completamente comprometido a cumplir con mis obligaciones y sin conocimiento de ninguna intención por parte de nadie de eludir el tope salarial”.

La NBA, pese a esa declaración, le impuso una multa considerable y lo situó en el centro de una trama que puede marcar su legado tanto como sus títulos.

Un traspaso en pausa y un regreso cargado de historia

Mientras todo esto se cocinaba, otro frente quedaba congelado: el traspaso de Leonard a Toronto Raptors. La operación permanecía en suspenso a la espera del desenlace de la investigación. Raptors nunca escondió su interés en recuperar al jugador que les dio el título en 2019 y fue elegido MVP de las Finales.

El deseo es mutuo. Leonard, en su comunicado, dejó claro que quiere cerrar este capítulo y volver a la ciudad donde alcanzó la cima.

“Al regresar a Toronto, estoy centrado en lo que puedo controlar, en cerrar este capítulo y seguir adelante con una hoja en blanco”, afirmó.

La frase resume su posición actual: asumir parte del ruido, intentar aislarse del resto y mirar al siguiente desafío. Pero el contexto ha cambiado. Llega a unos Raptors que lo esperan como héroe, mientras deja atrás una franquicia golpeada por sanciones históricas y un propietario apartado de la primera línea durante un año.

La pregunta ya no es solo cómo afectará este castigo al futuro deportivo de los Clippers, sino qué mensaje asimilarán el resto de franquicias en una liga que, desde hoy, sabe que el precio de cruzar la línea puede ser devastador.