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NBA sanciona a los Clippers: cinco rondas menos y multa récord

La NBA ha lanzado uno de los castigos más duros de su historia reciente. Los Los Angeles Clippers pierden cinco elecciones de primera ronda del draft y su propietario, Steve Ballmer, deberá pagar 30 millones de dólares tras la investigación que concluyó que la franquicia vulneró las normas de tope salarial en el acuerdo con Kawhi Leonard. El propio jugador también ha sido sancionado con 700.000 dólares.

Es un mazazo deportivo y político. Y un mensaje directo al resto de la liga.

Un patrón de irregularidades y un castigo ejemplar

El anuncio llegó el miércoles. La liga informó de que los Clippers serán despojados de sus elecciones de primera ronda en los drafts de 2029, 2030, 2031, 2032 y 2033. Cinco activos de máximo valor en una competición donde el futuro suele construirse desde junio.

En su comunicado, la NBA habló de “violación de las normas de elusión del tope salarial” y fue más allá: la investigación detectó “un patrón de mala conducta y múltiples infracciones significativas” por parte de la organización angelina, a la que recordó como “reincidente” en este tipo de casos.

El foco, otra vez, sobre la relación entre Leonard y la franquicia desde su llegada en 2019. Esta vez, la pieza clave ha sido un acuerdo de patrocinio que, según la liga, desbordó la línea roja del reglamento.

El acuerdo con Aspiration y la sombra de Ballmer

El caso salió a la luz meses atrás, cuando el periodista Pablo Torre destapó en su pódcast “Pablo Torre Finds Out” un acuerdo entre Leonard y Aspiration, una empresa ahora en bancarrota en la que Ballmer tenía una fuerte inversión.

Ese contrato pagaba 28 millones de dólares a Leonard a cambio de una exposición mínima. La sospecha: que ese dinero funcionó como un complemento encubierto a su salario, una vía para darle más de lo permitido sin que contara contra el tope salarial.

El mismo día en que la historia se hizo pública, Clippers y Ballmer salieron en tromba a negar cualquier irregularidad. Emitieron un comunicado tajante:

“Ni los Clippers ni Steve Ballmer eludieron el tope salarial. La idea de que Steve invirtió en Aspiration para canalizar dinero hacia Kawhi Leonard es absurda… No hay nada inusual en que patrocinadores del equipo firmen acuerdos de imagen con jugadores de ese mismo equipo. Ni Steve ni la organización de los Clippers tuvieron supervisión sobre el acuerdo de patrocinio independiente de Kawhi con Aspiration. Decir lo contrario es rotundamente falso”.

La NBA, sin embargo, abrió una investigación formal ese mismo día. El resultado ya es público. Y el precio, altísimo.

Kawhi Leonard asume su parte

Leonard, traspasado recientemente a los Toronto Raptors en un movimiento que quedó congelado durante semanas precisamente por esta investigación, reaccionó con un comunicado en redes sociales poco después de conocerse el veredicto de la liga.

“El respeto y la integridad hacia este juego son fundamentales para quién soy. Acepto toda la responsabilidad por los errores de juicio de personas dentro de mi círculo cercano y lamento la distracción que esta situación ha causado a los aficionados y a mi familia.

“Firmé mi contrato con los Clippers, así como los acuerdos en cuestión, de buena fe, completamente comprometido a cumplir con mis obligaciones y sin conocimiento de ninguna intención por parte de nadie de eludir el tope salarial.

“Durante 15 años, mi prioridad ha sido entregarlo todo a mi familia, al juego y a quienes comparten la pista conmigo. Al regresar a Toronto, estoy centrado en lo que puedo controlar, en cerrar este capítulo y avanzar con la hoja en blanco”.

El mensaje no cambia el castigo, pero sí marca el tono con el que Leonard intenta salir del ojo del huracán.

Un viejo expediente que vuelve a abrirse

No es la primera vez que la firma de Leonard con los Clippers entra en el radar disciplinario de la NBA. En 2019, meses después de que el alero eligiera a la franquicia angelina en la agencia libre, la liga ya había investigado a su entorno, en especial a su tío Dennis Robertson.

Según una información de The Athletic en aquel momento, Robertson habría solicitado a varias franquicias beneficios claramente fuera de norma: participación accionarial en el equipo, un avión privado disponible en todo momento, una casa y una cantidad garantizada de dinero en patrocinios si Leonard firmaba con ellas. Entre los equipos a los que se habrían trasladado esas demandas estaban Los Angeles Lakers y Toronto Raptors.

Aquel expediente se cerró sin sanciones. La NBA aseguró entonces que no había encontrado pruebas de que los Clippers hubieran concedido beneficios ilegales a Leonard durante la negociación de su contrato de tres años y 104 millones de dólares.

Esta vez, el desenlace ha sido muy distinto.

Ballmer desafía, Torre insiste, la NBA actúa

Cuando la NBA reabrió el caso en septiembre, Ballmer mantuvo una línea de defensa agresiva. En un evento de Sports Business Journal, aseguró sentirse “bastante confiado” de que los Clippers “habían cumplido las reglas” y dijo recibir la investigación con los brazos abiertos, convencido de que serviría para “sacar los hechos a la luz”.

Mientras tanto, Pablo Torre continuó publicando episodios con nueva documentación que apuntaba a un flujo de dinero hacia Aspiration vinculado a los pagos a Leonard. Cerró su investigación con un último programa a finales de septiembre y, ya en diciembre, publicó un vídeo-resumen de siete minutos y medio con los seis capítulos dedicados al caso.

Adam Silver, comisionado de la NBA, había avisado en una reunión de la Junta de Gobernadores: solo actuaría con “evidencia clara y obvia” de una violación de las normas. “Si solo hubiera una mera apariencia de irregularidad, sería reacio a actuar”, dijo entonces.

El castigo anunciado ahora indica que, para la oficina de la liga, esa evidencia ha quedado más que acreditada.

Un traspaso congelado y un futuro en el aire

Durante meses, tras septiembre, el caso se enfrió en público. Pocas declaraciones, ningún gesto. Hasta que, en junio, los Clippers acordaron enviar a Leonard de vuelta a los Raptors en un mega-traspaso. La operación, sin embargo, se topó de frente con el calendario disciplinario de la liga.

Surgió la gran pregunta: ¿podía moverse Leonard con una investigación abierta sobre beneficios indebidos ligados a su etapa en Los Ángeles?

La respuesta fue un parón. Tanto Clippers como Raptors emitieron comunicados semanas después. La NBA les había informado de que, si seguían adelante, Toronto asumiría el riesgo de cualquier castigo posterior que afectara al jugador. Ante ese escenario, la franquicia canadiense optó por esperar.

“La oficina de la liga nos informó de que, como resultado de la investigación en curso sobre los Clippers, asumiríamos el riesgo de cualquier posible desenlace de la investigación que impactara en Kawhi. A la luz de esto, esperaremos hasta que la investigación de la liga esté completa”.

Pese a la incertidumbre, las informaciones apuntaban a que el traspaso acabaría cerrándose, ya que se esperaba que la sanción a Leonard no fuera lo suficientemente severa como para bloquear la operación. El tiempo ha dado la razón a esa previsión.

Una temporada irregular y una decisión inevitable

En la pista, los Clippers vivieron un curso tan caótico como el contexto que los rodeaba. Con Leonard y James Harden en plantilla, el equipo arrancó con un 5-16 demoledor. Leonard se perdió 10 de esos encuentros por problemas en el tobillo y el pie, y el balance sin él fue un pobre 2-8.

Cuando volvió a pleno rendimiento, el nivel individual del alero rozó la élite absoluta: 27,9 puntos de media, su mejor registro de carrera, y votos en la carrera por el MVP por primera vez en cuatro temporadas. El problema ya no era él. Era el agujero que el equipo había cavado en los primeros meses.

Los Clippers cerraron el curso con 42-40, por encima del 50% de victorias, pero cayeron en el play-in ante Golden State Warriors. Sin rumbo claro, con Leonard entrando en su último año de contrato y la sombra de la investigación marcando cada decisión, la franquicia terminó concluyendo que había llegado el momento de romper el proyecto.

Ahora, el castigo de la NBA no solo vacía el cajón de futuras primeras rondas. También redefine la reputación de una organización que aspiraba a consolidarse como potencia estable en el Oeste. Los Clippers ya no solo tienen que rehacerse en la pista. Tienen que convencer a toda la liga de que, a partir de hoy, juegan con las cartas a la vista.