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Nathan Collins, duda para el inicio de la Nations League

La República de Irlanda se asoma a la próxima Nations League con una preocupación mayúscula: su capitán, Nathan Collins, podría perderse el inicio del torneo tras sufrir una lesión en la pantorrilla.

El central se vio obligado a abandonar el campo en el empate 1-1 de Brentford ante Sunderland en la Premier League el pasado fin de semana. No fue un simple golpe. El gesto, la mirada hacia el banquillo y el cambio temprano encendieron las alarmas en su club y en la selección.

Las malas noticias quedaron confirmadas en la previa del duelo de Brentford contra Bournemouth. El técnico Keith Andrews no dejó espacio para el optimismo inmediato: Collins estará fuera durante un tiempo.

"No, no estará disponible antes del parón internacional. Desafortunadamente, ha sufrido una lesión en la pantorrilla", explicó Andrews al ser preguntado por el defensa, que ya suma 40 internacionalidades.

El entrenador detalló que el capitán llevaba arrastrando molestias durante el encuentro, pero decidió seguir sobre el césped. Forzó. Como suelen hacer los líderes.

"Probablemente lo sintió un poco antes en el partido e intentó continuar, de forma natural, como haría dado el tipo de carácter que tiene y siendo uno de nuestros líderes y capitanes. Así que no, desafortunadamente no estará disponible", remató Andrews.

Un calendario que no espera

El problema para Irlanda es el reloj. El equipo de Heimir Hallgrimsson abre su camino en el Grupo B3 a domicilio ante Kosovo el jueves 24 de septiembre. Tres días después, llega Israel como siguiente rival.

Tras ese inicio lejos de casa, la selección irlandesa regresará a Dublín: recibirá a Austria en el Aviva Stadium el jueves 1 de octubre, en una cita marcada en rojo para medir el pulso real del grupo. El tramo se cerrará el domingo 4 de octubre, de nuevo frente a Israel, esta vez en campo neutral.

Cuatro partidos en once días. Una ventana internacional comprimida, exigente, que pide jerarquía atrás y voces fuertes en el vestuario. Justo lo que aporta Collins.

La duda ahora no es solo si Irlanda podrá contar con su capitán desde el primer partido, sino cuánto notará el equipo la ausencia —o la falta de ritmo— de un futbolista que se ha convertido en referencia indiscutible. Con un grupo tan ajustado y sin margen para tropiezos, cada minuto sin él puede pesar como una losa.