Naqvi enfrenta crisis del cricket en Pakistán: despidos y defensa pública
El último tour por Inglaterra dejó algo más que una derrota abultada para Pakistán. Dejó una herida abierta. El equipo se desplomó sin apenas resistencia y, esta vez, el mensaje desde el despacho más alto del cricket pakistaní fue contundente.
El PCB reaccionó con mano dura: siete jugadores enviados de vuelta a casa a mitad de la gira. No solo ellos. Parte del cuerpo técnico también pagó el precio, entre ellos el ex capitán Sarfaraz Ahmed y el entrenador de bolos Umar Gul. Un auténtico terremoto en plena serie.
Crisis admitida, hundimiento negado
En medio del ruido y las críticas, el presidente del PCB, Mohsin Naqvi, decidió dar la cara. Reconoció que el cricket pakistaní atraviesa una fase difícil, pero rechazó la idea de que el proyecto esté en ruinas.
Su defensa no se limitó a frases de compromiso. Naqvi tiró de ejemplos recientes para relativizar el drama nacional: la derrota de South Africa ante Namibia y el tropiezo de India frente a Ireland. Dos golpes inesperados que, según él, demuestran que incluso las potencias se tambalean.
“South Africa perdió con Namibia, India perdió con Ireland. ¿Se acabó el cricket allí también?”, lanzó en un video que se ha vuelto viral en redes sociales. Su mensaje fue claro: los tropiezos son parte del juego, el derrumbe total es otro asunto.
Aun así, dejó una línea roja innegociable: “Cada partido y cada serie son importantes para nosotros”. Y de ahí se desprende la dureza de las decisiones recientes. Quien no rinde, se va. Sin matices.
El caso Salman Agha: talento bajo sospecha
Entre las decisiones más comentadas aparece el nombre de Salman Agha. Considerado una de las piezas clave del equipo, atraviesa un tramo oscuro, lejos de su mejor versión.
Naqvi no ocultó su admiración por el jugador, pero tampoco maquilló la situación. “Agha es un jugador brillante, y aun así no está funcionando en este momento por ciertas razones”, explicó. No se trató, según él, de un castigo frío o de un portazo.
El dirigente insistió en que hubo diálogo, acompañamiento, intentos de sostenerlo. Pero el mensaje final fue tan pragmático como implacable: “El objetivo no es sacar a alguien del equipo. El objetivo es que, si un jugador no está funcionando, debemos hacer un cambio”.
En otras palabras: el nombre ya no protege a nadie. Ni siquiera a los que el propio sistema considera fundamentales.
Resultados, rankings y una defensa política
Con dos derrotas recientes en Test como telón de fondo, Naqvi también se defendió de quienes apuntan directamente a su gestión como origen del declive. No esquivó los golpes, pero eligió otro terreno para responder: el de la pelota blanca.
Para él, los progresos en ODI y T20I son la prueba de que el trabajo del actual cuerpo técnico empieza a dar frutos, incluso si el formato largo muestra una realidad más cruda.
“Lo que pasó en los Test no se puede negar. Hemos perdido esos dos partidos”, admitió. Pero en la misma frase abrió la puerta al optimismo: confía en que el equipo avance “en los próximos días, como lo hicimos en ODIs y T20Is”.
Naqvi también apuntó a los números para respaldarse. Recordó que, antes de la llegada del actual staff, Pakistán estaba octavo en la clasificación de ODIs y ahora ocupa el quinto puesto. En T20Is, el salto fue del noveno al sexto lugar. No son títulos, pero sí munición para un dirigente bajo fuego constante.
“No he tenido miedo nunca de las críticas, y nunca lo tendré”, aseguró. Y disparó contra un discurso que se ha instalado en parte de la opinión pública: “A quienes dicen que el cricket se destruyó desde que llegué, les digo: miren qué rankings teníamos antes de traer a este cuerpo técnico”.
Un futuro entre la presión y la promesa
Pakistán se encuentra en un punto incómodo: los resultados en Test exponen las grietas, los movimientos drásticos del PCB muestran desesperación y, al mismo tiempo, las estadísticas en los formatos cortos ofrecen una mínima red de seguridad.
Naqvi ha elegido un camino áspero: recortes a mitad de gira, figuras históricas despedidas, decisiones que no buscan caer simpáticas sino marcar territorio. La pregunta ya no es si hay crisis. Eso está admitido. La cuestión es otra: ¿bastarán los golpes de timón y los rankings en ODIs y T20Is para sostener el proyecto cuando llegue la próxima serie grande y el margen de error vuelva a ser cero?






