Naomi Osaka avanza en el US Open tras un partido intenso
Naomi Osaka volvió a dejar claro que en Nueva York no se rinde. La dos veces campeona del US Open sobrevivió a un serio bache de juego y de confianza para meterse en tercera ronda con un 6-2, 5-7, 6-1 ante Katerina Siniakova, en un Arthur Ashe Stadium que la vio pasar de la autoridad absoluta a la duda… y de vuelta al control.
Un arranque demoledor
Durante media hora, Osaka pareció implacable. Con el sol cayendo sobre la pista central, la cabeza de serie número 13 se adueñó del partido con un tenis limpio, agresivo, sin fisuras. Solo cuatro errores no forzados en el primer set, un dominio total desde el servicio y desde el fondo, y un 6-2 que dejó a Siniakova, número 1 del mundo en dobles, sin demasiadas respuestas en individuales.
Vestida de blanco y plata bajo una chaqueta larga del mismo tono y visera blanca, Osaka ofrecía una imagen muy distinta a la de su estreno nocturno, cuando saltó a pista de negro y con trenzas en homenaje a Allen Iverson. El cambio de estética no alteró de entrada su mensaje: pegada, autoridad y una clara sensación de superioridad.
El apagón inesperado
El guion parecía escrito cuando Osaka se adelantó 4-2 en el segundo set. El partido apuntaba a trámite corto. Pero el tenis, y más en Nueva York, rara vez se ajusta a lo previsible.
Siniakova se agarró al encuentro desde la devolución. En un juego eterno, logró romper el servicio de Osaka y, con ese quiebre, algo se resquebrajó en la japonesa. De pronto, la bola se le escapaba por centímetros, los golpes llegaban tarde, las decisiones se volvían confusas. Veinte errores no forzados solo en ese segundo parcial —por cuatro en el primero— abrieron de par en par la puerta a la checa.
Siniakova no dudó. Aprovechó la caída de nivel de su rival, estiró los intercambios, obligó a Osaka a golpear siempre una más, y terminó llevándose el set por 7-5. El Ashe, acostumbrado a las montañas rusas emocionales, olió el cambio de viento.
Pausa, baño y reacción
Osaka eligió frenar el derrumbe. Se fue al vestuario, pidió un respiro y, como ella misma explicó después, se obligó a resetear.
«Sentí que tenía que pelear», reconoció tras el partido. Sabía que había dejado escapar “un par de oportunidades” en ese segundo set y que se estaba castigando demasiado.
El descanso en el baño le sirvió para reagruparse y volver con una consigna clara: jugar sin arrepentimientos.
La respuesta fue inmediata. Quebró para 2-0 en el tercer set y, en el juego siguiente, firmó uno de los puntos del día: un peloteo de 19 golpes que cerró en la red con una volea ganadora. No lo celebró con euforia; más bien con alivio. Había recuperado el control de su tenis y del partido.
Desde ahí, ya no soltó la cuerda. El 6-1 final reflejó a la perfección la diferencia entre la Osaka desbordada del segundo parcial y la campeona serena y contundente del tercero.
Swiatek no sufre; Eala espera; la noche es de Gauff
Mientras Osaka sudaba más de la cuenta, Iga Swiatek, campeona del US Open en 2022, se dio un respiro mucho más plácido. La polaca pasó por encima de Nadia Podoroska con un 6-3, 6-2 que apenas dejó margen al suspense. Un trámite eficiente en una jornada por fin soleada tras días marcados por la lluvia.
Alex Eala, cabeza de serie número 17 procedente de Filipinas, tuvo que armarse de paciencia. Su duelo se retrasó por el largo partido anterior entre Felix Auger-Aliassime, tercer cabeza de serie, y Karen Khachanov, que se estiró hasta un cuarto set.
La noche, como casi siempre en Flushing Meadows, llegaba cargada. Coco Gauff, campeona aquí en 2023, se medía a Paula Badosa en el turno estelar, antes de la aparición del número 1 Alexander Zverev, obligado a mejorar sensaciones tras necesitar cinco sets para superar a Lorenzo Sonego el martes y esquivar una eliminación histórica: ningún primer cabeza de serie cae en la primera ronda de un grande masculino desde 2003.
Badosa afrontaba su segundo día consecutivo de competición, después de verse obligada a terminar su debut el miércoles por la lluvia que interrumpió la jornada del martes. El sol, esta vez, acompañó desde el inicio.
Sin Serena ni Venus… por ahora
En dobles, la acción también arrancó, aunque sin dos nombres que siguen marcando la memoria reciente del torneo: Serena Williams y Venus Williams no figuraban en el programa del día. Su estreno podría llegar el viernes, en un duelo de primera ronda ante Hao-Ching Chan y Maya Joint, la misma Joint que este verano venció a Serena en individuales en Wimbledon.
Osaka, mientras tanto, sale de este jueves con un mensaje claro: su tenis todavía oscila, pero su instinto competitivo sigue intacto. En un US Open que ya mira a Swiatek, Gauff y Zverev, la japonesa se ha ganado algo más de tiempo en su pista favorita. La cuestión ahora es si ese baño del segundo set fue solo un punto de inflexión puntual… o el comienzo de una versión más dura y estable de sí misma para lo que queda de torneo.






