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Mourinho y la paz en el vestuario del Real Madrid: Tchouameni, Valverde y Vinicius

Mourinho se aparta del foco: paz total entre Tchouameni y Valverde y blindaje absoluto a Vinicius

José Mourinho no se cuelga ninguna medalla. Podría hacerlo: dos de sus centrocampistas más importantes, Tchouameni y Valverde, pasaron de protagonizar choques sonados la temporada pasada —uno de ellos terminó con el uruguayo en el hospital por un golpe en la cabeza— a convivir hoy en un vestuario que él mismo define como “fantástico”. Pero el técnico de Real Madrid insiste: la reconciliación no lleva su firma.

Desde el parón veraniego, el paisaje cambió por completo. Tchouameni renovó su contrato, Valverde heredó el brazalete tras la salida de Dani Carvajal y el ambiente, según el entrenador, dio un giro radical. En la previa del duelo ante Rayo Vallecano, Mourinho dibujó un vestuario unido, competitivo, pero sano.

“No he hecho nada. Lo han hecho todo ellos”, explicó, describiendo la dinámica actual del grupo: empatía, amistad, trabajo compartido, enfado cuando alguien es sustituido… y, aun así, apoyo total al compañero que entra, incluso si lo hace en el último minuto. Para él, el colectivo está en un punto óptimo.

La escena más visible de esa nueva sintonía se vio en Champions League, en la victoria reciente frente a Inter Milan. Tchouameni, recién regresado de su participación en el Mundial y en su primer partido de la temporada, saltó al campo en la recta final en sustitución de Trent Alexander-Arnold. Al acabar, se fundió en un abrazo con Valverde. La imagen habló por ellos.

Mourinho reconoció que llegó a prepararse para intervenir como mediador si las tensiones seguían vivas tras los compromisos internacionales. Entró al vestuario en modo observador, listo para apagar fuegos. No hizo falta. “Si no supiera nada y entrara en el vestuario sin conocer la historia, pensaría que son grandes amigos”, admitió. Estuvo pendiente tras el Mundial, dispuesto a ejercer de pacificador, pero el conflicto ya era pasado cuando volvieron.

Con el centro del campo en calma, el técnico aprovechó para plantarse ante otro foco de debate: Vinicius Jr. El brasileño, que cerró un verano cargado de rumores sobre su futuro firmando el mes pasado un contrato de larga duración hasta 2032, ha arrancado la temporada con menos ruido del habitual: solo un gol en cinco partidos entre todas las competiciones.

La producción goleadora no impresiona, las preguntas se repiten y el análisis estadístico se dispara. Mourinho, sin embargo, ve otra cosa. Y la defiende con vehemencia. Está convencido de que la versión devastadora de Vinicius, la que decide eliminatorias él solo, está a punto de reaparecer.

“Está llegando el mejor Vinicius. El del año pasado, cuando el Bernabéu estaba aterrado contra Benfica y terminó ganando la eliminatoria. Ese Vinicius que ganaba partidos él solo aún no ha llegado. Pero va a llegar”, aseguró ante los medios. En una época dominada por los datos, el técnico se agarra precisamente a ellos: el brasileño está muy cerca de sus picos físicos, ha batido registros de sprints a alta intensidad, de recuperaciones de balón, especialmente en campo rival. No ve a un jugador apagado; ve a uno que está cargando la batería.

Cuando la conversación giró hacia las críticas que el atacante de 26 años recibe desde ciertos sectores de la prensa española, Mourinho endureció el gesto. Para él, el ruido no nace del vacío, sino del peso del propio futbolista en la historia reciente del club: tres Ligas, dos Champions League, dos Mundiales de Clubes y un rosario de títulos que lo han colocado en el escaparate principal.

El entrenador tiró de refranero para resumirlo. “En Portugal hay un proverbio, no sé si es igual en España: ‘solo se tiran piedras a los árboles que dan fruto’”. Y remató con una batería de preguntas retóricas: qué ha hecho Vinicius en estos años, cuántas Champions League ha ganado, cuántos goles ha marcado. Para Mourinho, la metáfora es clara: el brasileño es un árbol cargado de fruta. Y las piedras, las críticas, llegan precisamente porque todos quieren arrancarle algo.