Monza reabre el caso Gasly y Audi investiga a Tsunoda
El fin de semana de Fórmula 1 en Monza dejó mucho más que el ruido de los V6 y el mar rojo en la grada. Entre reuniones, documentos y decisiones atrasadas, el paddock asistió a un doble capítulo de despacho: el cierre, por fin, del embrollo del Gran Premio de Mónaco… y la apertura de un nuevo frente tras la carrera italiana.
El podio fantasma de Mónaco
Tres meses después de la bandera a cuadros en el Principado, el resultado de Mónaco volvió a moverse. Y lo hizo con un golpe directo a Pierre Gasly y a Alpine.
El francés había terminado tercero en pista. Una sanción por irregularidades en la medición de velocidad en el pit lane lo había hecho caer en la clasificación. Luego, tras una primera protesta, recuperó el podio. Parecía zanjado.
No lo estaba.
En Monza llegó la resolución definitiva: Gasly pierde su tercer puesto y es Isack Hadjar, de Red Bull Racing, quien asciende a la tercera posición. El francés ve cómo se esfuma de nuevo un trofeo que ya había celebrado dos veces. Hadjar, en cambio, suma un podio que llega en diferido, sin champán ni himno en directo, pero con el mismo peso en la tabla.
La pregunta flota en el ambiente: ¿hasta cuándo se seguirán decidiendo carreras de junio en los fines de semana de septiembre?
Monza, nuevo frente: Audi señala a Tsunoda
Mientras se cerraba el caso de Mónaco, Monza abría otro. Esta vez, con Audi como protagonista y con el foco sobre Yuki Tsunoda.
El japonés, al volante del Racing Bulls y sustituyendo a Liam Lawson (que a su vez ocupaba el lugar de Isack Hadjar en Red Bull Racing), cruzó la meta en décima posición. Un punto. El último que reparte la carrera.
Justo detrás, en la undécima y duodécima plaza, los dos Audi: Gabriel Bortoleto y Nico Hülkenberg. Sin sanciones ni incidentes posteriores, el equipo germano-suizo se marchaba de Italia con las manos vacías.
Pero hubo un momento clave que Audi no está dispuesto a dejar pasar.
El reinicio bajo la lupa
Todo se remonta al reinicio tras la bandera roja provocada por el accidente de Charles Leclerc. En la vuelta de formación hacia la parrilla, Tsunoda cometió un error que desató el caos reglamentario.
Su posición de salida estaba en el lado derecho, pero el japonés se alineó primero a la izquierda. Rectificó tarde, giró hacia su cajón y acabó colocado de forma ligeramente cruzada en su casilla. Suficiente para encender las alarmas en dirección de carrera.
El director de carrera, Rui Marques, decidió abortar la salida y ordenar una vuelta de formación adicional. Un reinicio más, más tensión, más combustible quemado… y un punto de reglamento en el aire.
La normativa es clara: si un piloto provoca una vuelta de formación extra, debe salir desde el pit lane en el siguiente intento de salida. Tsunoda, sin embargo, mantuvo su posición en parrilla. Nadie le ordenó entrar al pit lane. No hubo sanción. Nada.
Se abrió una investigación por posible incumplimiento del procedimiento de salida. La conclusión de los comisarios fue contundente en forma, pero polémica en fondo: no habría penalización.
Su razonamiento, resumido: ni el equipo ni el piloto fueron informados de que se les consideraba responsables de la vuelta de formación adicional, y Tsunoda no figuraba oficialmente fuera de posición en la parrilla. Además, la vuelta extra se habría ordenado por motivos de seguridad y “de buena fe”. Con ese marco, descartaron imponer un stop-and-go.
Para Audi, ese matiz lo cambia todo.
El aviso de Audi y lo que está en juego
Dentro del plazo de una hora tras la carrera, Audi notificó que se reserva el derecho a protestar el resultado del Gran Premio de Italia. No es una queja genérica: es el primer paso formal para abrir un procedimiento que puede alterar la clasificación.
Desde ese momento, el equipo dispone de 96 horas, a contar desde la tarde del domingo, para presentar o no la protesta completa. Si decide seguir adelante, el caso Tsunoda pasará del debate de paddock al escritorio de los comisarios.
El escenario es claro: si la reclamación prospera y se determina que el japonés debió ser sancionado, lo más probable es que se le aplique a posteriori una penalización equivalente a un stop-and-go, normalmente traducida en 30 segundos añadidos al tiempo de carrera.
Con ese castigo, Tsunoda caería fuera de los puntos. Bortoleto subiría a la décima posición y sumaría un punto. Hülkenberg avanzaría también un lugar. Audi transformaría un domingo gris en un pequeño botín, conseguido no en la pista, sino en los despachos.
En un campeonato cada vez más apretado y milimetrado por reglamentos y precedentes, un punto puede pesar tanto como una maniobra en la última vuelta. Y en Monza, una simple corrección tardía en la parrilla podría terminar decidiendo algo más que una anécdota de salida.






