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Mike Hesson busca liderar el renacer del Test cricket en Pakistán

Mike Hesson no habla como un técnico de paso. Habla como alguien que ya se ve a largo plazo en el banquillo de Pakistán. El neozelandés de 51 años, reclutado de urgencia por el Pakistan Cricket Board (PCB) para dirigir el tercer Test en Edgbaston, dejó claro que quiere algo más que un parche.

“Estaré abierto a ello, seguro. Amo el Test cricket”, afirmó, sin rodeos.

De solución de emergencia a candidato firme

Hesson llegó al cargo de entrenador interino del equipo de Test para sustituir a Sarfaraz Ahmed, destituido tras dos derrotas contundentes ante Inglaterra en Headingley y Lord’s. El contexto no podía ser más turbulento: resultados duros, críticas crecientes y un vestuario sacudido.

En Birmingham, Pakistán volvió a perder, esta vez por ocho wickets. El marcador fue claro. El mensaje interno, no tanto. Bajo la batuta de Hesson, el equipo mostró algo de estructura, algo de resistencia, algo de orden en medio del caos. Lo suficiente para que el propio técnico vea un proyecto donde otros solo ven daños.

“Creo que hay suficiente talento en el sistema de Pakistán como para que, si podemos dar una buena dirección, podamos avanzar”, explicó. “No va a pasar en uno o dos partidos, pero hay calidad. Es algo que consideraría cuidar”.

No es una frase al aire. Desde mayo de 2025, Hesson ya es el seleccionador de Pakistán en formatos limitados, y su posible salto a un rol permanente en el Test team encajaría con su historial: proyectos largos, procesos profundos, ciclos completos.

Inglaterra llamó… y recibió un no

El interés no solo viene de Pakistán. El propio Hesson confirmó que la England and Wales Cricket Board se puso en contacto con su entorno para tantear su disponibilidad como posible sustituto de Brendon McCullum al frente del equipo de Test de Inglaterra.

McCullum fue despedido en julio, y la federación terminó apostando por otro neozelandés, Stephen Fleming. Antes de eso, la llamada a Hesson ya se había producido.

“Mi agente me comentó que había habido un acercamiento para hablar sobre mi disponibilidad, como seguro ocurrió con mucha gente”, relató. La respuesta fue tajante: “Dejé bastante claro que ya me había comprometido con Pakistán”.

No es una pose. Es su manera de entender el oficio. “En la mayoría de los puestos en los que he estado, he permanecido cinco o seis años. Lo llevo hasta el final, luego hago una pausa, me refresco y voy a por otra cosa”.

Esa filosofía encaja con lo que Pakistán necesita: estabilidad, paciencia, una hoja de ruta clara. Justo lo que le ha faltado a su cricket de bola roja.

Ramiz Raja pide un giro total hacia el Test cricket

Desde fuera del vestuario, la lectura es igual de contundente. El ex capitán Ramiz Raja, voz autorizada y siempre directa, vio señales positivas en la derrota de Edgbaston, pero lanzó una advertencia que va más allá de un solo partido.

Para él, los jugadores “dieron pelea” pese al 8-wicket defeat, pero eso no basta. El problema es más profundo: la estructura, la cultura y las prioridades del cricket pakistaní.

“Es hora de revisar el Test match cricket”, dijo en BBC Test Match Special. “Es volver a la mesa de dibujo, porque en el subcontinente no se pone mucho énfasis en el Test match cricket”.

La frase golpea en el centro del debate. Mientras el foco mediático y económico se inclina hacia los formatos cortos, el equipo de Test de Pakistán se ha ido quedando a la sombra. Menos preparación, menos planificación, menos cuidado.

Ramiz también apuntó al ruido externo: “Obviamente hubo caos alrededor del equipo y eso pudo dañar el ambiente del vestuario. Pero Pakistán también llegó un poco verde, falto de preparación”.

Un proyecto de fondo o otro parche más

Entre la autocrítica de Ramiz y la ambición serena de Hesson se abre un camino claro: o Pakistán decide de una vez que su equipo de Test merece un proyecto serio, o seguirá viviendo de rachas y soluciones improvisadas.

Hesson ya ha dejado su carta sobre la mesa. Quiere el reto. Cree en el talento local. Está dispuesto a un ciclo largo, no a un experimento fugaz.

La pelota, esta vez, no está en el pitch. Está en el despacho del PCB. ¿Se atreverá Pakistán a construir, por fin, un plan de cinco años para su Test cricket, o volverá a cambiar de rumbo al primer tropiezo?