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Mercado de locos en la Premier: análisis de fichajes y calificaciones

Un mercado de locos en la Premier: quién acertó, quién se quedó corto y quién se pegó un tiro en el pie

Arsenal: un 8 con sabor a “pudo ser histórico”

Ocho salidas de peso, ocho puntos sobre diez. En el Emirates la aritmética es sencilla: Gabriel Jesus, Gabriel Martinelli, Leandro Trossard, Christian Norgaard, Fabio Vieira, Ethan Nwaneri (cedido), Jakob Kiwior y Reiss Nelson ya no están en la dinámica del primer equipo. Más de 100 millones ingresados y una masa salarial aligerada, con el sueldo de Jesus como símbolo de la limpieza.

La gran espina, clarísima: no llegó el extremo izquierdo que debía sustituir a los dos que se marcharon. El sueño tenía nombre y apellido: Vinicius Junior o Julian Alvarez. Cualquiera de los dos habría elevado la nota a 10 y convertido el verano en uno de los más grandes de la historia reciente del club. Estuvieron en la conversación, lo que ya dice mucho del estatus actual de Arsenal, pero el golpe nunca se cerró.

La afición lo ha entendido… a medias. Acepta que Vinicius y Alvarez eran operaciones casi imposibles, pero no traga del todo que no haya un relevo natural por banda izquierda. Desde el club insisten: se buscó, no apareció el perfil adecuado tras el culebrón Vinicius y no se quiso forzar un fichaje por rellenar.

Toca apañarse. Mikel Arteta y la directiva están convencidos de que el fondo de armario permite soluciones internas: Christos Tzolis ya se ha ganado al público pese a un partido flojo en Villa Park; Eberechi Eze ha dejado destellos desde ese costado; Noni Madueke y Bukayo Saka pueden cambiar de banda si hace falta. Incluso hay quien ve a Riccardo Calafiori adelantando metros, como ya pasó en su día con los roles reinventados de Mikel Merino o Myles Lewis-Skelly.

No hubo extremo, tampoco ‘9’ nuevo. A cambio, el entrenador gana variantes en todas las demás líneas. Solo hace falta mirar el banquillo en Villa Park: profundidad real en defensa y en el medio, posibilidad de rotar piezas sin que se desplome el nivel competitivo. Y, sobre todo, los dos nombres que Arteta marcó en rojo desde el inicio: Bruno Guimaraes y Ezri Konsa. Ambos están dentro. Por eso el 8/10 se siente sólido: no fue perfecto, pero sí fue un mercado de equipo que quiere el título de verdad.

Aston Villa: reconstrucción forzada, fe en Emery

Aston Villa levantó la Europa League con un once que parecía la base de un ciclo. Semanas después, seis titulares se marchaban: Morgan Rogers, Youri Tielemans, Ollie Watkins, Emiliano Martinez, Lucas Digne y Ezri Konsa. Un golpe que ni Unai Emery imaginaba.

La respuesta ha sido un giro hacia juventud y potencial, mezclado con jerarquía. Ibrahim Mbaye y Johan Manzambi representan la apuesta de futuro; Leon Goretzka y Aaron Wan-Bissaka aportan oficio inmediato. Nicolas Jackson, que conoce la liga, ya dejó buenas sensaciones en su debut. Zion Suzuki, en portería, también arrancó con nota. Taylor Harwood-Bellis admite que tiene margen de mejora, pero confía en que Emery lo empuje al máximo nivel.

Todo esto, con la lupa de las normas financieras encima. Villa ha tenido que cuadrar cuentas y plantilla casi a la vez. El técnico se convierte en el gran activo: su capacidad para ensamblar este grupo dirá si el 7/10 se queda corto o es generoso. El proyecto está bien equilibrado sobre el papel; ahora falta ver si esa ambición se traduce en rendimiento con la camiseta del Villa.

Bournemouth: blindar el talento y crecer con cabeza

Bournemouth firma uno de los veranos más redondos de la liga: 9/10 y sensación de club que sabe exactamente quién es. El objetivo era claro: no repetir el verano de 2025, cuando vendieron piezas clave. Esta vez tocaba retener a sus joyas. Rayan, Eli Junior Kroupi y Alex Scott siguen en el equipo. Promesa cumplida a Marco Rose: no desmantelar el bloque bajo sus pies.

Con Europa en el horizonte y el corsé de la normativa UEFA, el reto era doble: añadir calidad y profundidad reduciendo costes. Lo han logrado con un plan quirúrgico. Michele Di Gregorio llega tras ser titular en Juventus; Antonio Silva, central pretendido por gigantes hace no tanto, aterriza por un precio muy interesante; Juanlu Sanchez refuerza el lateral y Alvaro Rodriguez ofrece un matiz distinto arriba.

Salieron los jugadores de rotación, se actuó pronto y sin histeria. Nada de prisas de última hora. El resultado: un mercado casi ideal, sin sobresaltos de Deadline Day, con una plantilla más fuerte y un técnico respaldado. Ahora la presión se traslada al césped.

Brentford: casi perfecto, con un fichaje que huele a ganga

Brentford roza la matrícula de honor con un 9/10 y un nombre propio: Mamadou Sangare. El centrocampista, fichado por 39 millones, ya parece un robo a estas alturas. El club buscaba una pieza alrededor de la cual construir el futuro del mediocampo. La ha encontrado.

No es el único acierto. El Hadji Malick Diouf apunta a adueñarse del lateral izquierdo. Jaidon Anthony ya ha sido titular dos veces. Callum Wilson encaja como suplente —o competencia directa— de Igor Thiago. Jannik Schuster da aire en el eje de la zaga ante la lesión de Sepp van den Berg.

Lo más importante: retuvieron a sus hombres clave. Se fue Jordan Henderson y su liderazgo, sí, pero siguen Thiago, Kevin Schade y Yehor Yarmoliuk, que ya despierta miradas de clubes grandes. Michael Kayode y Vitaly Janelt han renovado. La única noticia de última hora fue la cesión de Jayden Meghoma a Portsmouth, coherente con la filosofía del club: sus jóvenes deben jugar.

No hay 10 porque en Brentford son los primeros en repetir que siempre hay margen para mejorar. Pero como ventana de mercado, esta roza el manual perfecto de club bien gestionado.

Brighton: músculo en defensa, dudas en el gol

Brighton cambió su propio guion. Nueve fichajes para el primer equipo, casi 170 millones invertidos y un mensaje claro: el club no quiere que la profundidad de plantilla vuelva a ser una excusa. El refuerzo más sonado es Luka Vuskovic, central de 50 millones que rompe el récord de gasto del club. Un golpe de autoridad.

La llegada de Chema Andres, mediocentro defensivo procedente de Stuttgart y ya internacional sub-21 con España, fue el giro dramático del Deadline Day. Debe ayudar a tapar el hueco que deja Carlos Baleba rumbo a Manchester United. Necesitará tiempo para aclimatarse, pero el potencial está ahí.

La gran incógnita está arriba. Danny Welbeck se fue, y con él una parte importante de la experiencia y del gol. La apuesta es Promise David, cedido, para cubrir ese vacío. No es un cambio menor. La buena noticia es que Yankuba Minteh, deseado por Liverpool, se queda. Un triunfo silencioso pero significativo.

Cuando regresen los lesionados y se asienten los nuevos, Fabian Hurzeler tendrá una plantilla más larga, con especial solidez en la retaguardia. El 7,5/10 refleja bien esa mezcla de ilusión y prudencia: el mercado ha sido fuerte, pero el gol todavía está por demostrar.

Chelsea: giro de modelo y un puente directo hacia Xabi Alonso

En Stamford Bridge han cambiado el discurso. Chelsea se ha movido con un plan distinto y el resultado es un 9/10 que huele a inicio de era. El club sigue pescando talento joven de élite, como Geovany Quenda, pero ha entendido que necesita futbolistas listos para rendir ya. De ahí los movimientos por Jordan Henderson, Emiliano Martinez o Danny Welbeck, nombres que hace un año parecían fuera del nuevo libreto.

La renovación al alza de Joao Pedro blinda una pieza clave y lanza un mensaje: el núcleo de este equipo no está en venta. Tras una de las peores temporadas modernas, marcada por la salida de Enzo Maresca y un vestuario descompuesto, la llegada de Xabi Alonso ha encendido Stamford Bridge. El 4-3 ante Brighton devolvió electricidad a la grada.

El mercado, además, ha sido eficaz hacia dentro y hacia fuera. Emiliano Martinez, Morgan Rogers y Maxence Lacroix mejoran el once de inmediato. La venta de Marc Cucurella dolió, pero el club volvió a demostrar que sabe vender caro a los descartes: Liam Delap, Nicolas Jackson y Alejandro Garnacho salieron por cifras altas.

La mancha del verano tiene nombre: Enzo Fernandez. El intento de marcar un ultimátum interno, con fecha límite el 15 de agosto, no funcionó. La incertidumbre se coló en el inicio de curso. Sin embargo, el arranque con tres victorias de tres indica que el vestuario ha aislado el ruido.

Chelsea se ha consolidado como maestro en el mercado de fichajes. Falta la pregunta que ya nadie esquiva en Londres: ¿puede este club traducir su brillantez en los despachos en resultados de élite sobre el césped?

Coventry: ambición sin vértigo en el regreso a la élite

Coventry, recién ascendido, se plantó en el mercado con una idea clara: gastar fuerte, pero con sentido. El 8/10 es el reflejo de una ventana agresiva y estructurada. Frank Lampard gana algo que no tenía: profundidad real.

Carl Rushworth vuelve en propiedad tras ser pieza capital en el ascenso. Aurele Amenda aporta físico en el centro de la defensa. Caleb Yirenkyi ilusiona en el mediocampo, donde Frank Onyeka suma experiencia Premier y Gustavo Hamer añade creatividad y conocimiento del club.

Arriba, Taiwo Awoniyi ofrece un ‘9’ probado en la liga, mientras Loum Tchaouna y Sidiki Cherif añaden velocidad y techo por explorar. Las dudas son lógicas: dos derrotas sin marcar en el arranque disparan preguntas sobre si el nuevo ataque tendrá gol suficiente. Pero la plantilla es claramente mejor y más profunda que la que logró subir.

Para un recién ascendido, es un mercado valiente, no temerario. Coventry ha lanzado un mensaje: ha venido para quedarse, no solo para visitar la Premier.

Crystal Palace: especialistas en sobrevivir a las despedidas

Palace vuelve a caminar por la cuerda floja con una serenidad que ya es marca de la casa. Pierde a Maxence Lacroix y Daniel Munoz, dos de sus mejores futbolistas, pero mantiene a Adam Wharton, Jean-Philippe Mateta e Ismaila Sarr. En Selhurst Park eso se celebra casi como un título.

Mateta, que vio frustrado su fichaje por AC Milan en enero, puede ser ahora el espejo en el que se mire Sarr, después de que Liverpool no lograra llevárselo. El francés acaba contrato en menos de un año; su futuro volverá a ser tema caliente en el próximo mercado. Sarr, por su parte, deberá justificar que el club acertó reteniéndolo.

Las incorporaciones responden al patrón habitual: sensatas, más que rimbombantes. Axel Disasi, Dwight McNeil, Ben Chilwell y Takehiro Tomiyasu son jugadores contrastados de Premier. Dario Osorio puede ser la joya oculta, un perfil que encaja con la tradición de Palace de destapar talento. Honest Ahanor refuerza el fondo defensivo y Anan Khalaili aparece como proyecto a medio plazo para cubrir la herida que deja Munoz.

La profundidad ha mejorado, algo clave con otra temporada europea por delante. Palace se ha especializado en perder estrellas —Michael Olise, Eberechi Eze, Marc Guehi— y seguir compitiendo. Este verano no garantiza nada, pero deja la sensación de un club que, una vez más, ha sabido caer de pie.

Everton: un 2/10 que retrata el caos

El mercado de Everton es un manual de cómo complicarse la vida. Nota: 2/10. La delantera, ya pobre en números, se ha visto reducida a la mitad. Beto se marchó a Fiorentina antes de que el fichaje de Folarin Balogun estuviera cerrado. El intento a la desesperada por Joshua Zirkzee, cuando Balogun empezó a torcerse, acentúa la sensación de improvisación.

A eso se suma la venta de su talento más ilusionante, Iliman Ndiaye. Durante semanas se insistió en que el club tenía la sartén por el mango: tres años de contrato, posición de fuerza. Terminó saliendo por 65 millones, más de cuatro veces lo pagado hace dos años, pero por debajo de lo que muchos aficionados consideraban asumible.

El culebrón con Spurs lo resume todo: Ndiaye iba a Londres por 60 millones, con Richarlison regresando por 35. Una cifra alta por el brasileño, incluso teniendo en cuenta su estatus entre los hinchas. La operación se cayó, como tantas otras, en un Deadline Day caótico. Fulham también cerró la puerta a la salida de Kenny Tete hasta tener recambio, lección que Everton no aplicó.

En medio de ese terremoto, la propiedad se planteaba una oferta de 40 millones de Nottingham Forest por Harrison Armstrong, mientras David Moyes pedía refuerzos en público. Llegaron Ainsley Maitland-Niles, Jack Grealish, Hayden Hackney, Christian Norgaard, Merlin Rohl, Tyrique George y Brennan Johnson, sí, pero la sensación es que lo esencial volvió a quedar desatendido.

Un año antes faltó un lateral derecho y un ‘9’ fiable. Este curso, el técnico se queda con Thierno Barry como único delantero puro hasta enero. Con ese panorama, pensar en Europa suena a quimera. Y no debería interpretarse como fracaso si no lo logran: la realidad es que no les han dado las herramientas para competir por esas metas.

Fulham: idea clara, dudas atrás

Fulham ha apostado por un cambio de identidad con Alvaro Arbeloa al mando: presión alta, ritmo alto, riesgo alto. Para eso necesitaba piernas y talento en zonas clave. Sobre el papel, el 7/10 está bien justificado.

La prioridad era un delantero de nivel. Gonzalo García, procedente de Real Madrid, ha arrancado con dos goles en tres partidos. Buen síntoma. En el mediocampo, el club ha tirado de la fábrica blanca con Cesar Palacios y Manuel Angel, y ha añadido a Shea Charles y Hugo Larsson. Resultado: más profundidad, más energía, más variantes.

El gran interrogante está en la defensa. El plan de Arbeloa exige centrales valientes, capaces de defender muchos metros a la espalda, y laterales muy altos. Las primeras jornadas ya han dejado grietas. Ahí entra David Affengruber, fichado en el último día. Su perfil parece hecho a medida para este estilo: agresivo, cómodo defendiendo espacio.

La sorpresa negativa: no llegó ningún extremo pese a las salidas de Harry Wilson y Samuel Chukwueze. Palacios ha tenido que ocupar la izquierda sin ser especialista. Una apuesta arriesgada que puede pesar a medio plazo.

La sensación general, sin embargo, es de ambición coherente. Fulham ha fichado para la idea del entrenador, no solo para tapar huecos. Si Arbeloa encuentra el equilibrio entre ferocidad y solidez, el equipo tiene argumentos para mirar hacia arriba y no hacia la zona roja.

Hull: dieciocho fichajes y un mensaje de supervivencia

Hull se propuso añadir velocidad, físico y calidad a una plantilla recién ascendida. Objetivo cumplido. Dieciocho caras nuevas, seis de ellas en el último día, y una nota de 8/10 que refleja la magnitud del esfuerzo.

El propietario Acun Ilicali ha sido protagonista, vendiendo el proyecto y la ambición del club a cada incorporación. La estrategia: paciencia para ir a por objetivos prioritarios en condiciones ventajosas. Plantilla más profunda, con foco en jugadores jóvenes que puedan crecer con el equipo. Riesgo, sí, pero también potencial de recompensa enorme si aciertan.

Lo clave: el núcleo que logró el ascenso se mantiene. Ese espíritu puede ser oro en una temporada de Premier que se promete durísima. Hull no solo ha subido el nivel del once, ha elevado la competencia interna. Ahora falta comprobar si tanta revolución se traduce en puntos o en un periodo largo de adaptación.

Ipswich: segunda oportunidad, esta vez con más pólvora

Ipswich aprendió a golpes. En 2024 gastó unos 110 millones para intentar salvarse y fracasó. Dos años después, el club vuelve a la Premier con 200 millones invertidos y 14 llegadas por 18 salidas. El 9/10 refleja un mercado masivo pero con lógica.

Zian Flemming, llegado en el último día desde Burnley, pone la guinda a un verano en el que han mezclado experiencia, físico y conocimiento de la liga con talento para revalorizar. Julio Enciso rompe el récord de traspaso del club. Abdul Fatawu, Emersonn y Exequiel Palacios añaden calidad y amenaza ofensiva. Sasa Lukic, Issa Diop y Florentino Luis aportan bagaje Premier. Daizen Maeda suma velocidad y fiabilidad.

La gran diferencia respecto a hace dos años es la profundidad: no se han limitado a reemplazar piezas, han reforzado prácticamente todas las líneas. Gary O’Neil tiene ahora un abanico mucho más amplio. El desafío es otro: ensamblar todo eso rápido para sostener un inicio de campaña que ya ha dejado señales positivas.

Leeds: menos ruido, más aciertos

Leeds vivió un Deadline Day de final feliz, muy distinto al golpe de hace un año cuando se escapó Harry Wilson en el último minuto. Pero lo esencial se hizo antes. De ahí el 8/10.

Daniel Farke quería subir el nivel individual en tres posiciones clave. Llegaron el propio Wilson, Tarik Muharemovic y James Trafford. Tres titulares nuevos, tres mejoras claras. El problema de fondo, la falta de profundidad, empezó a corregirse con Nico Elvedi, Michael Zetterer y Melvin Bard.

El último en entrar, Jean-Matteo Bahoya, es la apuesta de alto riesgo y alto potencial. Extremo eléctrico, con una velocidad que puede cambiar partidos. Si dentro de un año se confirma como impacto real, la nota de este mercado subirá sola.

Por ahora, Leeds sale con una plantilla más completa y competitiva, capaz de consolidarse en la categoría sin mirar constantemente al retrovisor.

Liverpool: juventud, velocidad y un vacío a la derecha

Liverpool ha tachado varias casillas importantes, pero no todas. De ahí el 7/10, tan equilibrado como el propio análisis del verano en Anfield.

La velocidad en bandas, prioridad clara, se ha reforzado con Bradley Barcola y Victor Munoz. Con Cody Gakpo permaneciendo —nunca estuvo realmente en venta tras los intentos fallidos por Yankuba Minteh e Ismaila Sarr—, Andoni Iraola dispone ahora de cuatro opciones exteriores sumando al joven Rio Ngumoha. Gakpo, además, sigue siendo alternativa para suplir a Alexander Isak mientras Hugo Ekitike se recupera.

Detrás, Ronald Araujo llega para cubrir central y lateral derecho, clave ante las bajas de Joe Gomez, Conor Bradley y Giovanni Leoni. Su estilo encaja bien con Jeremy Jacquet, fichado en invierno y ya consolidado como central de futuro.

El gran “pero” es obvio: no ha llegado un extremo diestro puro para ocupar el vacío simbólico y futbolístico de Mohamed Salah. Barcola, Gakpo, Ngumoha y Munoz pueden jugar ahí, pero ninguno es un calco del egipcio. Tampoco se ha cerrado otro lateral de nivel ni un mediocentro defensivo de jerarquía, dos posiciones que muchos consideran decisivas para dar un salto real.

La apuesta, eso sí, mira al medio y largo plazo: la media de edad de los fichajes de los dos últimos veranos ronda los 22 años. Lucca Brughmans y Djylian N'Guessan, ambos de 18, ya están amarrados para incorporarse plenamente la próxima temporada. No es un mal mercado, ni mucho menos, pero queda la sensación de que, con un par de movimientos más, Liverpool habría dado un golpe mucho más contundente.

Manchester City: adiós a Rodri, hola a un centro del campo de 300 millones

Parece un contrasentido poner un 8/10 a un equipo que pierde al mejor jugador del último Mundial. Pero Manchester City ha sabido reaccionar al adiós de Rodri con músculo financiero y rapidez de reflejos.

Enzo Fernandez se convirtió en el gran protagonista del Deadline Day, con el club batiendo su propio récord de traspaso por segunda vez en el mismo verano. Se unirá a Elliot Anderson y Ayyoub Bouaddi para formar un mediocampo de unos 300 millones que muchos en Europa mirarán con envidia.

El club insiste en que la plantilla es mejor que hace un año. Los ingresos por Savio, Omar Marmoush, Nico Gonzalez, Tijjani Reijnders, Nathan Ake y James Trafford han permitido sumar también a Iliman Ndiaye y Allan en ataque. Enzo Maresca tiene ahora un abanico ofensivo y un centro del campo a la medida de su idea de revolución.

La pregunta no es si City se ha reforzado bien. Es si, sin Rodri, esta versión será suficiente para seguir marcando el paso en la lucha por la Premier.

Manchester United: reconstrucción del medio, lagunas en el lateral

Manchester United necesitaba rehacer su centro del campo. Lo sabía el club, lo sabía la grada. Con alrededor de 155 millones invertidos en Andrey Santos, Youri Tielemans y Carlos Baleba, el objetivo principal está cumplido. Nota: 7/10.

Junto a Kobbie Mainoo, estos fichajes le dan a Michael Carrick combinaciones variadas para todas las competiciones. Más piernas, más creatividad, más equilibrio. El precio ha sido no poder abordar otras necesidades con la misma fuerza.

El lateral izquierdo sigue corto de efectivos. El club recuerda que tiene soluciones internas: Noussair Mazraoui ya ha rendido ahí con Marruecos en el Mundial, y Diogo Dalot también puede hacerlo. No es lo ideal, pero es una salida.

La falta de ventas importantes condicionó todo. Joshua Zirkzee, Manuel Ugarte y Marcus Rashford se quedaron. Menos ingresos, menos margen. La lectura optimista es clara: si Rashford mantiene su buen inicio de temporada, puede sentirse como un fichaje de lujo para Carrick sin haber pasado por el mercado.

Newcastle: del miedo al desastre a un giro de 262 millones

Newcastle cerró el verano con ocho fichajes y una sensación muy distinta a la de las primeras semanas, cuando el mercado amenazaba con convertirse en un problema. Matias Fernandez-Pardo, incorporado en el último día, completó una lista que también incluye a Lukas Hornicek, Amar Dedic, Nico Gonzalez, Sean Steur, Aladji Bamba, Bazoumana Toure y Ewan Jaouen.

De todos ellos, Dedic, Gonzalez, Fernandez-Pardo y Hornicek apuntan al once fuerte. El resto son apuestas de futuro, con margen enorme de crecimiento. El club ha gastado 262 millones, pero también ha ingresado 245 por Sandro Tonali, Bruno Guimaraes y Anthony Gordon. Plantilla rejuvenecida y más profunda.

Los últimos movimientos, Gonzalez y Fernandez-Pardo por 101 millones, representan el tramo más ambicioso del plan. Y el buen rendimiento de Anthony Elanga y Yoane Wissa, fichados el verano anterior por 110 millones, hace que el equipo sienta que ha sumado dos “nuevos” refuerzos sin pasar por la ventanilla.

De un posible desastre a un mercado notable. Ahora el foco se desplaza a ver si este Newcastle renovado puede sostener su escalada en la parte alta de la tabla.

Nottingham Forest: primera piedra del proyecto Glasner

Oliver Glasner pidió perfiles concretos. Nottingham Forest se los ha dado y se lleva un 7,5/10 que suena a base sólida más que a obra terminada.

Quería un ‘9’ físico, con margen de crecimiento: llegó Liam Delap. Quería un carrilero titular: recuperó a Daniel Munoz, viejo conocido. Ousmane Diomande, central potente, era otro objetivo marcado. Y Xaver Schlager, con quien ya coincidió en Wolfsburg, refuerza el corazón del equipo.

La única sombra es la falta de sustituto para Elliot Anderson, un mediocampista joven y vertical que se fue dejando un buen ingreso procedente de Manchester City. El resto encaja con la idea de un técnico que sabe exactamente qué pide a cada posición. La verdadera evaluación llegará cuando Forest empiece a rodar con este nuevo esqueleto.

Sunderland: un fichaje peleado en un aeropuerto y la continuidad del bloque

Sunderland llevó el suspense hasta el último suspiro. Buscaba un extremo todo el verano y terminó con Malick Fofana, un objetivo que no estaba en el primer escalón de la lista. Con menos de 24 horas para el cierre, se convirtió en la mejor opción disponible.

Lo que vino después parece sacado de una película: pulso con Crystal Palace en el aeropuerto de Lyon, intervención directa del propietario Kyril Louis-Dreyfus, más dinero sobre la mesa y, al final, acuerdo cerrado. Con semejante esfuerzo, Fofana tiene prácticamente reservado un sitio en el once inicial.

Dayann Methalie, gran fichaje estival, también apunta a titular. Pero el verdadero triunfo de Sunderland ha sido retener a sus pilares: Granit Xhaka, Brian Brobbey y Noah Sadiki siguen. Con ellos, el 7/10 sabe a estabilidad reforzada más que a revolución.

Tottenham: gasto sin complejos, riesgo calculado

En Tottenham no se han guardado la chequera. Compromiso con el gasto: 10/10. Nota global: 7/10, porque la calidad real de algunos fichajes todavía genera debate.

El verano ha sido inusual. El club golpeó pronto, adelantándose a Manchester United por Mateus Fernandes y trayendo a Sandro Tonali, un nombre que muchos veían fuera de su alcance. Roberto De Zerbi ha tenido vía libre para remodelar el grupo. Pagar unos 50 millones por Jan Paul van Hecke, con solo un año de contrato, es el mejor ejemplo de que los viejos hábitos prudentes han quedado atrás.

Defensa y mediocampo han recibido atención, pero el gran problema del curso pasado estaba arriba. La persecución de Savio, larguísima, terminó con éxito. Omar Marmoush se unió para alegría de la grada. De Zerbi aún pidió un último gran fichaje ofensivo. Todo apuntaba a Cody Gakpo, hasta que la entrada de Manchester City cambió el tablero.

Tras una derrota dolorosa ante Newcastle, los aficionados despertaron con una bomba: acuerdo con Everton por Iliman Ndiaye y Richarlison en la operación inversa. Un jugador capaz de levantar al estadio. Al final, Ndiaye eligió City y Richarlison criticó al club en público. Golpe duro.

Spurs giró entonces hacia Chelsea: Mykhailo Mudryk y Tosin Adarabioyo. El ucraniano simboliza el respaldo total a De Zerbi. Entre ambos clubes casi nunca hay operaciones directas; los tiempos han cambiado. Mudryk llega con riesgo evidente: casi dos años sin competir al máximo nivel. Pero si el técnico logra rescatar la versión que enamoró en su día, el movimiento puede ser brillante. El hecho de que Chelsea exija una opción de compra alta demuestra que tampoco quiere rendirse del todo con él.

Tottenham ha apostado fuerte. Ahora le toca a De Zerbi justificar en el campo un mercado que, por inversión, ya no admite excusas.