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McLaren presenta el ‘H-Wing’ en Monza para el Gran Premio de Italia

McLaren aterriza en Monza con algo más que confianza. Llega con piezas nuevas, una idea clara y un nombre que remite a una época en la que la escudería de Woking sacudía a la parrilla con soluciones ingeniosas: el ‘H-Wing’.

El equipo quiere estirar su buena racha en el Gran Premio de Italia y lo hará estrenando una especificación de alerón trasero de baja carga, acompañada por ese llamativo elemento rotatorio que ya probó en Hungría durante los Libres 1. Esta vez, el plan es correr con él durante todo el fin de semana.

Un guiño directo al legendario F-duct

El nombre no es casual. McLaren lo explica sin rodeos en su previa: la denominación ‘H-Wing’ es un homenaje directo al célebre F-duct de 2010, aquel sistema que revolucionó la aerodinámica y que tomó su nombre de la letra “F” del logotipo situado junto a la toma del sistema en el coche.

El paralelismo es claro. En esta ocasión, la “H” procede del branding de Etihad Airways que luce el alerón trasero como parte del acuerdo con la aerolínea. Mismo espíritu, nueva era. McLaren tira de historia propia para vestir una solución que, en una pista como Monza, puede marcar diferencias en recta.

El ‘H-Wing’ no llega solo. El equipo confirma también “pequeñas actualizaciones aerodinámicas” específicas para el Gran Premio de Italia, además del uso de piezas ya declaradas y diseñadas para un trazado tan extremo en velocidad punta como el templo de la velocidad.

Monza, el examen definitivo para el drag

Neil Houldey, director técnico de Applied Engineering en McLaren, dibuja el reto con precisión. Monza no perdona: largas rectas donde cada punto de drag cuenta, frenadas brutales que exigen un coche estable y chicanes en las que el monoplaza debe absorber pianos y cambios de apoyo sin descolocarse.

La gestión de la energía también se vuelve un rompecabezas. Con recursos limitados a lo largo de la vuelta, entender dónde recargar y dónde soltar toda la potencia eléctrica será una de las claves de los entrenamientos. Un mal cálculo y el coche se queda vendido en el momento decisivo; un acierto, y se abre una ventana de ataque en las zonas de DRS.

Houldey avisa de un posible efecto acordeón en carrera: distintas estrategias de regeneración y despliegue pueden provocar un intercambio constante de ventajas en distintos puntos del circuito, con coches adelantándose y devolviendo la maniobra vuelta tras vuelta.

Márgenes mínimos, precisión máxima

En la parte delantera de la parrilla, el margen de error es prácticamente inexistente. McLaren lo sabe. Por eso el peso recae ahora en la exactitud del trabajo previo: simulaciones, horas de simulador y correlación de datos para llegar a Monza con una base sólida.

A partir de ahí, la consigna es clara: sesiones limpias. Sin interrupciones, sin perder tiempo con problemas menores. Solo así podrán afinar el comportamiento del MCL40 y exprimir al máximo la combinación coche-piloto en un fin de semana en el que las milésimas pueden decidir una fila entera en la parrilla.

Para esta cita, el equipo asegura haber traído “lo que creemos que se necesita para ser competitivos”: un nuevo alerón trasero de baja carga, el primer uso real del H-Wing y varias opciones aerodinámicas y de baja resistencia que se evaluarán antes de fijar la especificación definitiva de clasificación.

Un MCL40 con margen todavía por explotar

El mensaje final desde Woking es tan ambicioso como medido: el MCL40 aún guarda rendimiento por desbloquear. Parte llegará de exprimir mejor el paquete actual. El resto, de las mejoras que ya se alinean en el calendario de las próximas carreras.

Monza, con su brutal honestidad técnica, dirá hasta qué punto este H-Wing y el nuevo paquete de baja carga convierten a McLaren en una amenaza constante en los circuitos más rápidos del calendario. Y si este guiño al pasado con sabor a F-duct es solo un detalle… o el primer paso de otro salto adelante.