Martínez Munuera y su polémico regreso al Barça
El Ramón Sánchez-Pizjuán se prepara para un duelo de altura entre Sevilla y Barcelona… y en medio del foco aparece un rostro conocido. Demasiado conocido para el barcelonismo. El Comité Técnico de Árbitros ha designado al valenciano Juan Martínez Munuera para dirigir el gran partido de la séptima jornada de LaLiga, con Raúl Martín González al frente del VAR. La elección no es inocente: reabre un archivo de decisiones polémicas que todavía escuecen en el entorno azulgrana.
Un historial que no se olvida
El nombre de Martínez Munuera quedó marcado la pasada temporada. Cada vez que se cruzó con el Barcelona, el ruido creció. Y no por casualidad.
Según recordó el diario catalán Sport, el colegiado fue el encargado de pitar la ida de las semifinales de la Copa del Rey entre Atlético de Madrid y Barcelona el pasado febrero. Aquella noche, en el Wanda Metropolitano, la polémica no tardó en estallar.
Giuliano Simeone protagonizó una dura entrada sobre Alejandro Baldé. Acción violenta, protesta inmediata, tensión sobre el césped. Martínez Munuera optó por la amarilla. Desde la sala VOR, Pablo González Fuertes no corrigió. Ni revisión en el monitor, ni rectificación. La decisión encendió a Hansi Flick y llevó al club a plantearse seriamente la posibilidad de presentar una queja formal.
La velada no terminó ahí. En la misma semifinal, al joven Pau Cubarsí le anularon un gol por fuera de juego tras una revisión interminable, alrededor de siete minutos, condicionada por un fallo en el sistema semiautomático de fuera de juego. El Comité de Árbitros reconoció después el problema técnico y confirmó que se vieron obligados a trazar las líneas de forma manual. Demasiado tarde para un Barça que acabó goleado 4-0 en Madrid, antes de reaccionar en la vuelta con un 3-0 en el que, esta vez, Martínez Munuera actuó como árbitro de VAR.
El “Alabado sea Dios” que incendió un Clásico
Si hay un episodio que ha fijado su nombre en la memoria del barcelonismo es el Clásico de mayo de 2025. Martínez Munuera no estaba sobre el césped, pero mandó desde la pantalla.
En tiempo añadido, Fermín López marcó un gol que parecía cambiar la historia del partido. Euforia azulgrana. Revisión del VAR. Silencio. Y entonces, la frase que levantó un incendio: “Alabado sea Dios”. Las grabaciones de audio de la sala de videoarbitraje recogieron esas palabras durante la revisión por una posible mano. El citado medio catalán atribuyó la voz al propio Martínez Munuera, justo en el momento en que avisaba al colegiado principal, Alejandro Hernández Hernández, de la infracción.
El tanto se anuló por mano y la explicación oficial llegó después. El Comité de Árbitros y la Real Federación Española de Fútbol interpretaron la expresión como un gesto de alivio al detectar la infracción antes de validar el gol. Para el entorno culé, el matiz dio igual. La frase se convirtió en símbolo de desconfianza y alimentó aún más la sensación de agravio.
Un largo camino con el Barça
Martínez Munuera conoce bien al Barcelona. Y el Barcelona lo conoce a él. Desde 2013 ha dirigido más de 30 partidos del conjunto azulgrana, incluidos dos finales de alto perfil.
Estuvo en la Copa del Rey de 2021, con un Barça desatado que arrolló 4-0 al Athletic Club. Años después, volvió a estar en el centro de una noche grande, esta vez con desenlace amargo para los culés: la Supercopa de España de 2024, saldada con un 4-1 a favor del Real Madrid.
En la temporada 2025-2026 volvió a cruzarse tres veces con el equipo de Hansi Flick: victoria por 3-0 ante el Athletic Club en LaLiga, el ya citado 4-0 en contra frente al Atlético en la Copa, y un 5-2 frente al Sevilla el 15 de marzo de 2026, su encuentro más reciente con el rival de este sábado.
No son solo números. Cada cita ha ido añadiendo capas a una relación tensa, llena de recelos, en la que cualquier decisión discutible se multiplica por el peso de la historia compartida.
Un nuevo examen en el Sánchez-Pizjuán
El choque de este sábado será la primera vez que Martínez Munuera arbitre al Barcelona en la temporada 2026-2027. No es un detalle menor. Llega en un momento clave, con el equipo de Flick buscando consolidarse en la parte alta de la tabla y el Sevilla aferrado a su estadio para frenar a un rival directo.
El ambiente promete ser eléctrico. El Sánchez-Pizjuán aprieta, el Barça no olvida y el colegiado vuelve a un escaparate en el que cada gesto, cada tarjeta y cada llamada al VAR será diseccionada al milímetro.
Para Martínez Munuera, el duelo se presenta como otra oportunidad. O como otro riesgo. Porque si algo ha demostrado su trayectoria con el Barcelona es que rara vez pasa desapercibido. Y la pregunta, a estas alturas, ya no es si habrá polémica, sino qué huella dejará esta vez en una Liga que no concede margen al error.






