Marnus Labuschagne y los desafíos en la gira de Tests en Sudáfrica
Los selectores australianos se la juegan con Marnus Labuschagne para la gira de Tests del mes que viene en Sudáfrica. Pese a su prolongado bache, el bateador mantiene su lugar en el plantel, mientras George Bailey abre la puerta a un posible regreso de Steve Smith al número 3.
El lunes se anunció una delegación de 16 jugadores, con todos los que participaron en la reciente victoria sobre Bangladesh en Mackay. A ese bloque se suman el rápido Michael Neser, el spinner Matthew Kuhnemann y el bateador Cooper Connolly para la serie que arranca en Durban el 9 de octubre.
Bailey no escondió que esperan más de Labuschagne, pero dejó claro que la fe sigue intacta.
No hay castigo. Hay apuesta.
El selector jefe lo respaldó como dueño actual del puesto en el número 3 y subrayó que el entorno confía en que todavía puede aportar de forma positiva al grupo. El contexto, sin embargo, no le favorece: Labuschagne fue el bateador número 1 del ranking Test del ICC en 2023, pero desde entonces los runs han desaparecido. Su último siglo llegó en los Ashes de 2023. En esa serie promedió 25, y frente a Bangladesh firmó apenas 1, 31 y 4.
Ahora, a los 32 años, ya no tiene la plaza garantizada. Competirá de facto con Josh Inglis y con Connolly, el zurdo de 23 años al que muchos señalan como parte del futuro de Australia.
El único partido de preparación en Potchefstroom será algo más que un calentamiento. Para Labuschagne es casi un examen. Necesita tiempo en el crease, necesita runs, necesita señales. Para el resto, es la oportunidad perfecta de meter presión antes del primer Test.
Bailey adelantó que varios jugadores enlazarán la serie de un día con los Tests. Siete u ocho, calculó. El objetivo es simple: que todos lleguen al primer partido con el volumen de juego y la preparación que exigen las condiciones sudafricanas.
Connolly, por su parte, llega con un currículum discreto en volumen, pero sólido en fondo. Ya debutó en Test el año pasado en Sri Lanka y ha jugado también en los formatos T20 y ODI. Estará en Sudáfrica para la serie de ODI previa a los Tests, en una convocatoria anunciada la semana pasada y marcada por una ausencia ruidosa: Labuschagne se quedó fuera.
En el Sheffield Shield, Connolly sumó 216 carreras a 31 de promedio la temporada pasada con Western Australia. Las cifras no impresionan a primera vista, pero su historial de primera clase sí habla a su favor: 13 partidos, promedio de 42, y la etiqueta de bateador de medio orden con margen de crecimiento.
La otra gran cuestión gira en torno al orden de bateo. Bailey admitió que los selectores valoran mover piezas: Travis Head podría bajar de nuevo en la alineación y Smith volver al número 3, su vieja oficina.
Ahí está el dilema.
Cada cambio tiene un coste. Head ha brillado en el número 5, pero también ha demostrado impacto en la parte alta, donde su agresividad altera por completo la estructura del equipo. Moverlo implica arriesgar una fórmula que ha funcionado.
Smith, en cambio, conoce de memoria el número 3. Ha pasado buena parte de su carrera en esa posición y ha tenido éxito. No lo hace desde hace un tiempo, pero la idea de devolverlo a ese rol volverá a la mesa, como reconoció Bailey.
Australia viaja a Sudáfrica con una columna vertebral reconocible, pero con preguntas serias en el corazón del orden de bateo. Labuschagne, Connolly, Head, Smith: el rompecabezas está claro. Lo que ocurra en Potchefstroom puede definir no solo la gira, sino el futuro inmediato del número 3 australiano.






