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Harry Maguire defiende a Rashford: un gran activo para el Manchester United

Marcus Rashford volvió a sentirse futbolista en Old Trafford. Titular por primera vez en la Premier League con Manchester United en 21 meses, el delantero fue uno de los grandes focos ofensivos en el 5-2 ante Ipswich y dejó algo más que un buen partido: dejó la sensación de que todavía tiene historia que escribir en su club de siempre.

Harry Maguire, que sabe lo que es vivir en el alambre en Manchester, no dudó en ponerle nombre al nuevo escenario.

“Es un gran talento. Siempre es una amenaza”, afirmó el central tras el encuentro. No lo dijo como un cumplido vacío, sino como quien ve de cerca a un compañero que ha pasado por el filo y ha decidido no caerse.

De estar fuera a parecer un fichaje nuevo

Hace no tanto, el futuro de Rashford en United parecía sentenciado. Su relación rota con el entonces técnico Ruben Amorim desembocó en dos cesiones consecutivas: primero a Aston Villa, después a Barcelona. En el Camp Nou llegaron a contemplar su continuidad definitiva, condicionada a una opción de compra de 26 millones de libras que nunca se ejecutó.

El mercado cierra el martes por la noche y, a estas alturas, todo apunta a que Rashford seguirá en Old Trafford. No como un descarte reciclado, sino como una pieza a recuperar. Michael Carrick, que le conoce como pocos, lo ve casi como un refuerzo inesperado.

Maguire lo resumió con crudeza y ambición: “Si Marcus quiere estar aquí, quiere trabajar, quiere mejorar y ayudar al equipo, por supuesto que estamos encantados de tenerle. Podría hacer mucho más, y creo que él mismo diría que puede hacer más, pero si le mantenemos en forma, feliz, con hambre y motivado, es un gran activo”.

La frase marca el listón. No se trata solo de talento. Se trata de compromiso.

Entre la crítica y el recuerdo de lo que fue

El ruido alrededor de Rashford no es nuevo. Viene de lejos, incluso de la etapa de Erik ten Hag. Se le ha cuestionado la intensidad, la implicación, hasta el gusto por el propio juego. Como si cada mal gesto corporal fuese una prueba más para el juicio público.

En su periplo lejos de Manchester, el atacante encontró otros estímulos. Trabajó con Unai Emery en Aston Villa y con Hansi Flick en Barcelona. Dos contextos, dos entrenadores, una misma conclusión interna en el club: regresó con matices nuevos en su fútbol y en su cabeza.

Carrick, que compartió vestuario con él y ahora le dirige, parte de esa base. Conoce al Rashford joven que irrumpió con fuerza y al Rashford que ha tenido que aprender a convivir con las dudas.

“Hay que recordar que Marcus ha tenido una carrera maravillosa en este club”, subrayó Maguire. Y ahí está el contraste: el recuerdo del chico que lo hacía todo fácil y la realidad de un futbolista que ya sabe lo que es soportar temporadas duras.

“Cuando juegas en este club durante muchos años, va a haber malas temporadas, y cuando llegan, todo el mundo se te echa encima. Es parte de lo que implica jugar aquí”, añadió el defensa.

No se salvó nadie. “Como club, no hemos sido perfectos de arriba abajo. No hemos estado compitiendo en la parte alta. Marcus ha sido parte de un viaje duro para Manchester United. Cuando pasa eso, se señala a jugadores. Yo también lo he vivido”, recordó Maguire, que perdió la titularidad y la capitanía bajo el mando de Ten Hag y estuvo con un pie fuera.

Por eso su mirada sobre Rashford tiene otro peso. No habla solo un compañero; habla alguien que ya ha estado en el punto de mira.

“Ha vuelto muy en forma, muy fresco, y estamos ilusionados de tenerle”, remató.

Mainoo, el otro proyecto que reclama sitio

Mientras la conversación gira alrededor de Rashford, otro nombre empieza a ganar espacio en el once y en el discurso del vestuario: Kobbie Mainoo.

El centrocampista, al que Carrick ya había revitalizado tras ser ignorado una y otra vez por Amorim, fue titular por primera vez esta temporada ante Ipswich. Le costó arrancar, como al equipo, que empezó por detrás en el marcador. Pero el partido le fue encontrando, y él fue encontrando el partido.

“Estuvo brillante”, sentenció Maguire. “Para decir que no ha tenido muchos minutos en pretemporada, estuvo magnífico”.

El elogio no se quedó en lo que hizo con balón. Todo lo contrario. El central puso el foco en el trabajo invisible: “Su labor sin balón ha mejorado muchísimo desde que está Michael. Se está convirtiendo en un auténtico monstruo ahí dentro, gana muchos segundos balones y muchos duelos”.

La descripción encaja con lo que necesita este United: piernas, agresividad, presencia en las zonas donde se deciden los partidos. Y, a la vez, un plan a largo plazo.

“Lo importante es que es muy joven. Si queremos que juegue para este club otros diez años, habrá momentos en los que pase por una mala racha, como he dicho con Rashy y conmigo”, avisó Maguire, casi como una advertencia al entorno.

No se trata de blindarle de la crítica, sino de prepararla. “Eso forma parte del juego. Es muy equilibrado, muy sereno y tiene una gran confianza en su capacidad. Va a ser un jugador magnífico para este club durante muchos años”.

Carrick, entre la reconstrucción y la exigencia

Carrick se encuentra ahora con dos retos distintos pero conectados: sostener el regreso de Rashford y acompañar el crecimiento de Mainoo. Dos generaciones, dos historias, un mismo escenario de máxima presión.

Rashford llega de cesiones, de dudas y de un verano sin el protagonismo esperado con su selección, después de que el seleccionador Thomas Tuchel no le diera minutos en el Mundial. Mainoo, en cambio, empieza a asomarse a ese tipo de escaparates, todavía sin cicatrices.

En medio de todo, Manchester United intenta recomponerse como equipo. El 5-2 ante Ipswich ofrece goles, confianza y una sensación de alivio. Pero lo que ocurra con Rashford y Mainoo dirá mucho más del proyecto que cualquier marcador aislado.

Porque si uno vuelve a ser decisivo y el otro confirma que está listo para mandar en el centro del campo durante una década, el club habrá resuelto algo más que un problema de resultados: habrá encontrado de nuevo el hilo de su propia identidad.