Los Angeles Lakers y el vacío tras Jonathan Kuminga
Los Angeles Lakers han decidido arrancar de raíz el pasado. Ni rastro ya de los cinco titulares que iniciaron la serie de primera ronda de los últimos playoffs. Todos fuera. En su lugar, una oleada de agentes libres y una idea clara: rejuvenecer el vestuario y rodear a Luka Doncic de más fondo de armario.
El plan, sin embargo, está incompleto. Y el primer tropiezo serio ya tiene nombre y apellido: Jonathan Kuminga.
El vacío que dejó Kuminga
La persecución de Kuminga terminó mal. Muy mal. El alero, objetivo prioritario para reforzar el frontcourt angelino, firmará un contrato de dos años con Minnesota Timberwolves y deja a los Lakers con un agujero evidente cerca del aro.
“El fallido intento de los Lakers por Jonathan Kuminga, que firmará por dos años con Timberwolves, les ha dejado un hueco en el frontcourt”, escribió Khobi Price en el California Post.
No es solo una cuestión deportiva. Es también un problema de números.
La franquicia está a 8,1 millones de dólares del primer apron de la NBA, fijado en 209 millones. Eso los deja hard-capped para la temporada 2026-27. Con 16 jugadores ya con contrato garantizado, el margen de maniobra es mínimo. Casi simbólico. Y el calendario no espera: queda apenas un mes para que arranque el training camp.
El mercado libre ofrece poco. Las piezas que podrían marcar diferencias ya tienen destino. Y las pocas que quedan exigen un precio que los Lakers, con sus escasos activos traspasables, difícilmente pueden pagar si buscan un titular de impacto inmediato.
En ese contexto, un nombre vuelve una y otra vez.
P.J. Washington, el nombre que no convence
Por segundo verano consecutivo, P.J. Washington aparece ligado a los Lakers en los rumores. No es casualidad. El ala-pívot fue uno de los socios más fiables de Luka Doncic en Dallas Mavericks. Encaja en la teoría. En la práctica, la franquicia angelina no lo ve igual.
Según Jacob Rude, periodista especializado en la actualidad de los Lakers, la postura del equipo es clara: no hay interés en un traspaso por Washington.
“De entrada, empezamos con un jugador por el que los Lakers han repetido que no tienen interés, si eso sirve para medir lo seco que está el mercado”, escribió Rude en un mailbag con aficionados.
Tras la agresiva ventana de agencia libre del equipo, muchos señalaron a Washington como la solución natural al hueco en el quinteto titular. Los informes, sin embargo, coincidieron en un punto: el contrato del jugador no seduce en absoluto a los despachos de L.A.
La cifra lo explica casi todo. Washington tiene garantizados 88,8 millones de dólares para los próximos cuatro años. Casi 90 millones comprometidos en un jugador que, aunque útil y probado al lado de Doncic, no es una estrella. Un lujo difícil de justificar para una plantilla ya cargada de salario y con el apron respirándole en la nuca.
“El contrato totalmente garantizado de 88,8 millones que Washington cobrará en los próximos cuatro años no resulta atractivo para los Lakers”, recordó también el California Post.
El mensaje es nítido: el problema no es el jugador, es la factura.
Un escenario de espera… y oportunidad
La gran pregunta se desliza sola: si no ahora, ¿podría cambiar algo de cara al cierre del mercado a mitad de temporada?
Dallas Mavericks afronta un curso clave. Tiene más de 300 millones invertidos en su frontcourt, con P.J. Washington y Daniel Gafford como parte central de esa apuesta. Al mismo tiempo, jóvenes interiores empujan desde atrás y se acercan a su momento de cobrar.
Jake Fischer, insider de la NBA, dibujó un posible camino: “Creo que Dallas podría beneficiarse mucho de que tanto P.J. Washington como Daniel Gafford jueguen esta temporada hasta elevar su valor de traspaso”. De momento, el interés por Washington es tibio.
“No he escuchado que ningún equipo lo esté apuntando desde hace tiempo. Daniel Gafford ha despertado mucho más interés, por lo que entiendo”, añadió.
Si el mercado no responde y los Mavericks no encuentran un socio dispuesto a pagar alto por Washington, el precio de salida puede caer. No por gusto, sino por necesidad. En ese punto, la ecuación cambiaría.
Los Lakers, si llegan al ecuador de la temporada con el mismo agujero en la pintura y con urgencias clasificatorias, podrían mirar de nuevo hacia Dallas. Esta vez con otra perspectiva: aceptar un contrato pesado a cambio de un refuerzo que les acerque a la élite del Oeste. O mantener la disciplina financiera y seguir buscando soluciones más baratas, aunque menos brillantes.
Por ahora, P.J. Washington es un “no” rotundo en los despachos de L.A. La cuestión es sencilla y a la vez decisiva: cuando la temporada apriete y el frontcourt vuelva a crujir, ¿seguirán pudiendo permitirse decir que no?






