London City Lionesses inicia su era galáctica con victoria sobre Manchester United
Nueva temporada, nuevo proyecto… y un mismo mensaje desde el primer día: London City Lionesses va en serio. El equipo de Eder Maestre abrió la campaña 2026/27 con un sólido 2-1 sobre Manchester United en Hayes Lane, en una noche marcada por el debut de Alexia Putellas y por la sensación de que el club acaba de cambiar de dimensión.
Ni siquiera hizo falta una genialidad de la dos veces ganadora del Balón de Oro para encender el marcador. El primer gol de la temporada llegó de la forma más cruel para United: un error propio.
Un inicio con sello de presión… y un gol en propia puerta
A los nueve minutos, la insistencia local encontró premio. Julia Zigiotti se emparejó con Alanna Kennedy dentro del área en una acción aparentemente controlada, pero el forcejeo terminó en desastre para la centrocampista de United: su intento de despeje se convirtió en un cabezazo perfecto… al fondo de su propia portería.
Gol en propia puerta, ventaja tempranera y Hayes Lane rugiendo. London City, con la grada llena por el efecto Putellas y el desembarco de estrellas, ya tenía el partido donde quería: por delante en el marcador y con el control emocional del duelo.
Desde ahí, el guion fue claro. El bloque de Maestre se adueñó del balón, fijó a United lejos del área de peligro y jugó con una calma que no suele verse en un equipo en construcción. El conjunto visitante, en cambio, nunca encontró la versión que su entrenadora, Eva Olid, reclama.
Alexia y las nuevas caras: una puesta en escena de lujo
La presencia de Alexia Putellas condicionó todo. Cada toque suyo levantó un murmullo distinto en la grada, cada giro de cadera recordó por qué el club ha apostado tan fuerte por ella. Pero no estuvo sola en ese estreno de alto nivel.
Rosa Kafaji dejó una primera señal clara de lo que puede aportar: a los 49 minutos obligó a una buena intervención de Tullis-Joyce con un disparo lejano que olía a gol. Mapi León dio solidez y salida limpia desde atrás. Janni Thomsen cumplió con nota. En el banquillo, nombres como Mary Earps y Kadidiatou Diani ni siquiera hicieron falta para cerrar la victoria. Un lujo que dice mucho del potencial de esta plantilla.
No todo fueron buenas noticias. En el minuto 64, Lucia Corrales se marchó lesionada, sujetándose el hombro y dejando un gesto de preocupación en el cuerpo técnico. Un recordatorio temprano de lo caro que puede salir este tipo de exigencia física a lo largo de la temporada.
En la grada, la imagen de la noche: la propietaria Michele Kang siguiendo cada jugada, viendo cómo su apuesta millonaria empezaba a tomar forma sobre el césped.
Van de Donk firma la obra de arte que sentencia
Con el 1-0, el partido se movía en una especie de zona de confort para London City: superior, pero aún sin cerrar el marcador. United amagó con reaccionar en la segunda parte, con algo más de balón y actitud tras el descanso, empujada por las palabras de Eva Olid en el vestuario. Sin embargo, nunca llegó a traducir esa mejoría en ocasiones claras.
La diferencia de calidad terminó por notarse. Y lo hizo con una jugada que explicó el nuevo techo del equipo local.
En el minuto 82, Danielle van de Donk apareció donde se deciden los partidos. Una acción rápida en el área, un toque sutil, un recurso técnico de jugadora grande: un taconazo preciso que superó a la defensa y a la portera para firmar el 2-0. Un gesto de pura clase que selló los tres puntos y encendió de nuevo a la afición.
Ese detalle técnico fue algo más que un gol. Fue una declaración de intenciones. London City no solo gana: divierte, arriesga y se reconoce en una identidad ofensiva que su entrenador no se cansa de reivindicar.
Un United irreconocible y un gol que no maquilla la distancia
Manchester United, mientras tanto, nunca terminó de aparecer. Eva Olid fue contundente al final: “No fuimos nosotras”. Lo que se vio en el primer tiempo no se pareció en nada a lo trabajado durante la pretemporada. Falta de confianza, poca personalidad con balón, demasiadas dudas.
En la segunda mitad, el equipo mejoró, quiso más la pelota y trató de instalarse en campo rival. Pero esa reacción parcial llegó tarde y sin filo. La estadística que lo resume todo: solo un disparo a puerta en todo el encuentro.
Ese único tiro llegó ya en el minuto 100. Simi Awujo, que había entrado desde el banquillo, aprovechó la última acción del partido para marcar el 2-1. Un tanto de consolación, sí, pero también un pequeño desahogo para un equipo que se marchaba de Hayes Lane con la sensación de haber estado siempre un paso por detrás.
El marcador final recorta la diferencia, no la borra. La brecha en el juego fue mayor que la que refleja el 2-1.
Maestre marca el camino: riesgo, identidad y ambición
Eder Maestre salió del partido con la convicción reforzada. Habló de dominio, de justicia en el resultado y, sobre todo, de identidad. Su London City quiere la pelota, quiere mandar y está dispuesto a asumir riesgos para lograrlo. Para él, la clave no está solo en el talento individual de Putellas, Van de Donk o Kafaji, sino en la “unión” del grupo, en ese compromiso colectivo que considera el valor más importante del proyecto.
“Estamos un paso más cerca de los objetivos”, resumió. Y, por lo visto en el estreno, no suena a frase hecha.
Al otro lado, Eva Olid fue igual de clara: el nivel mostrado solo en la segunda parte no basta. No en esta liga. No contra este tipo de rivales. Reclama 90 minutos de personalidad, no 40.
La temporada acaba de empezar, pero Hayes Lane ya dejó un mensaje nítido: London City Lionesses ha encendido su era de estrellas… y no parece tener intención de bajar el ritmo. La pregunta es cuánto tardará el resto de la liga en responder a este nuevo estándar.






