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Loïs Openda: Sin Arrepentimientos Tras Su Paso por Juventus

Loïs Openda no reniega de su gran salto a Juventus. Ni siquiera después de una temporada gris en Turín, un solo gol en 34 partidos y una salida por la puerta de atrás rumbo a Lyon. El delantero belga, hoy a préstamo en la Ligue 1, mira atrás sin rencor y con un matiz muy claro: el contexto no le ayudó, pero la decisión, insiste, no fue un error.

De Leipzig a Turín: una apuesta calculada

Openda llegó a Juventus en 2025 procedente del RB Leipzig con la etiqueta de atacante profundo, de esos que viven al límite del fuera de juego y necesitan metros para correr. Sabía dónde se metía.

“Sabía exactamente en lo que me estaba metiendo”, explicó en una entrevista con L’Équipe, recogida por La Gazzetta dello Sport. Antes de firmar, habló con Damien Comolli, entonces director del club, que le detalló el plan para él en una liga tan táctica como la italiana.

Ahí estaba el primer choque de estilos. Italia no es Alemania. Y la Serie A no siempre perdona a los delanteros que necesitan espacio.

“El equipo que realmente explota la profundidad es el Inter. La Roma apenas está empezando a entenderlo”, apuntó el belga, subrayando una realidad que muchos atacantes de su perfil han sufrido al llegar al Calcio.

Competencia feroz y química a medias

En Juventus, Openda se encontró un vestuario con jerarquías claras en su zona del campo. Dusan Vlahovic y Jonathan David ocupaban ya su territorio natural. Dos nombres pesados. Dos estilos distintos. Y un entrenador que, según el propio jugador, sí lo quería… pero no tenía hueco para todos.

“El entrenador me quería, pero Vlahovic y David ya jugaban en mi posición”, recordó. Ahí empezó la batalla por minutos.

Con Jonathan David, la conexión fue inmediata. “Tenía buena química con David”, reconoció. Dos atacantes móviles, con lectura del espacio y gusto por el desmarque. Pero la estructura del equipo no estaba diseñada para potenciar ese tipo de movimientos al espacio.

El problema no era solo de nombres. Era de hábitos. “El equipo no estaba acostumbrado a jugar con un jugador que ataca la espalda de la defensa”, lamentó Openda. Y en ese ecosistema, su perfil quedaba desdibujado.

La otra referencia del ataque, Vlahovic, completaba el contraste. “Vlahovic tendía a quedarse el balón para él”, deslizó el belga. Una frase corta, pero reveladora. Dos delanteros, dos maneras de entender el área. Uno que pide profundidad, otro que fija, recibe y finaliza. Cuando el sistema favorece al segundo, el primero se diluye.

Tudor, Spalletti y una oportunidad que nunca cuajó

Durante la campaña 2025-26, Openda trabajó a las órdenes de Igor Tudor y Luciano Spalletti. Dos técnicos de peso, dos visiones fuertes del juego. Ninguna terminó de encajar con lo que el belga necesitaba para explotar.

El balance fue duro: un solo gol en 34 partidos oficiales con la camiseta bianconera. Demasiado poco para un delantero que había llegado desde Leipzig con expectativas altas y un techo todavía por explorar.

“Intenté ganarme mi oportunidad, y a veces la tuve”, explicó. Jugó, rotó, esperó. Pero la sensación de ir siempre a contracorriente se hizo cada vez más pesada. “Hacia el final de la temporada me di cuenta de que, para jugar, tenía que irme”, admitió con frialdad.

No fue una huida, sino una conclusión lógica. Cuando el sistema no te mira, el siguiente paso es buscar uno que sí lo haga.

Lyon, un nuevo escenario sin red

Ahora, a sus 26 años, Openda intenta relanzar su carrera en el Olympique Lyonnais. El club francés pagó 3,5 millones de euros por su cesión para la temporada 2026-27, sin opción de compra. Una apuesta fuerte… pero temporal.

En sus primeros ocho partidos con Lyon, el belga ha marcado dos goles. No es una cifra deslumbrante, pero sí un punto de partida. Un delantero de su perfil necesita continuidad, confianza y, sobre todo, un equipo que entienda su juego al espacio.

Openda no se esconde. “No fue un error ir a Juventus, me permitió trabajar aspectos que no había considerado”, aseguró. Más que un tropiezo, ve su paso por Turín como una etapa de aprendizaje. Dura, exigente, pero formativa.

No hay ajuste de cuentas, ni reproches abiertos. Solo una certeza: “Estoy seguro de que, en otras circunstancias, habría ido mejor”. Otro entrenador, otro dibujo, otra manera de atacar. Quizá otra Juventus.

Hoy, el futuro de Openda no pertenece ni a Lyon ni a Juventus de forma definitiva. Es un delantero en tránsito, con la sensación de que su gran temporada aún no ha llegado. La pregunta es sencilla y, a la vez, decisiva: ¿en qué club encontrará, por fin, el espacio que en Turín nunca apareció?