logo

La lluvia impide la victoria de Hampshire frente a Glamorgan

En Sophia Gardens, el cielo decidió más que los bates y las pelotas. Hampshire, colista de la Division One, tenía el partido agarrado por el cuello. Había puesto el guion perfecto para una victoria imprescindible. La lluvia lo rompió en pedazos.

Habían dejado a Glamorgan tambaleándose en 21-3, persiguiendo una meta lejana de 302, cuando un aguacero a media tarde inundó Cardiff y apagó cualquier opción real de resultado. Empate, 11 puntos para cada uno, y una sensación amarga para los visitantes.

Un plan de remontada, casi perfecto

Hampshire arrancó el cuarto día con el control del juego y una idea clara: acelerar, declarar y lanzar toda su artillería. Reanudaron en 124-2 y Toby Albert, junto a Jake Lehmann, empezó con calma, midiendo cada riesgo durante unos 40 minutos. Luego pisaron el acelerador.

Un over caro de Ben Kellaway, con 12 carreras, cambió el tono. Albert, cada vez más suelto, castigó la primera bola del día de Zain Ul Hassan con un seis. Parecía el inicio de una mañana larga para Glamorgan. Pero el propio Ul Hassan, en su siguiente impacto, se cobró la puerta de Lehmann por 36 antes de retirarse lesionado.

El riesgo de Hampshire abrió puertas. Kellaway, con su off-spin, cazó a Albert en el deep mid-wicket tras un sólido 64 y atrapó de vuelta a Ben Brown, que había dejado un cameo vivaz de 30. Pese a las pérdidas, el capitán visitante no quiso cerrar la entrada demasiado pronto. Decidió seguir bateando hasta el almuerzo. Fue ahí cuando apareció Andrew Neal.

Neal convirtió los últimos minutos en un asalto. Golpe limpio, sin adornos: cuatro seis y cuatro cuatro, 47 carreras en solo 20 bolas. Iba camino de amenazar el récord del club de Liam Dawson, un 50 en 22 entregas en Championship, hasta que un viejo conocido, Mason Crane, lo frenó. Neal intentó otro golpe largo y encontró al fielder en mid-wicket. Señal suficiente para Brown: declaración en 300-8. Glamorgan necesitaba 302 para ganar. El mensaje era claro: ahora manda nuestra bola rápida.

Abbott y Jack huelen sangre

Nada más volver del almuerzo, Glamorgan tuvo que improvisar. Con Ul Hassan lesionado, Mason Crane asumió un papel poco habitual: abrir la entrada. No duró mucho el experimento.

Asa Tribe cayó con la tercera bola de la respuesta local, lbw ante Kyle Abbott, firmando un “pair” doloroso en el partido. Crane tampoco encontró refugio: Eddie Jack le obligó a defenderse incómodo y un desvío a tercera slip selló su marcha. El 14-2 encendió todas las alarmas.

Kiran Carlson intentó dar algo de estabilidad, pero Abbott le lanzó un auténtico misil que le arrancó el off-stump. Glamorgan se hundía en 14-3, la presión era asfixiante y Hampshire olía la victoria que tanto necesitaba para acercarse al resto de la tabla.

Colin Ingram y Kellaway comenzaron a resistir, a raspar minutos y a desgastar la pelota. Ingram, eso sí, vivió al borde del abismo con dos bolas de Abbott que pasaron por encima de los stumps por escasos centímetros. La tensión estaba instalada. El partido pedía más cricket. El cielo, no.

El cielo baja la persiana

A las 14:47, los árbitros miraron la luz y tomaron la decisión que nadie en Hampshire quería escuchar: todos fuera del campo. La visibilidad ya era mala. Segundos después, el argumento se volvió irrefutable: lluvia torrencial, charcos sobre las lonas, un outfield empapado sin opción de recuperación.

Se adelantó el té, pero el veredicto era inevitable. Con apenas dos días de juego efectivos en un encuentro programado a cuatro, no quedaba margen para reanudar. El empate quedó sellado, y con él se esfumó una de las mejores oportunidades de Hampshire para recortar distancias en la lucha por la permanencia. Pese a un último día dominante, siguen 16 puntos por detrás del resto en el fondo de la clasificación.

Dos equipos, dudas distintas

Para Glamorgan, el punto sabe a alivio más que a recompensa. En una zona media abarrotada de la tabla, el equipo vuelve a mostrar un patrón preocupante: problemas serios con el bate, y esta vez ante los dos últimos clasificados en semanas consecutivas. La resistencia de Ingram y Kellaway apenas había empezado cuando llegó el diluvio, pero el 21-3 en casa deja preguntas incómodas.

Hampshire, en cambio, se marcha de Cardiff con la sensación de haber hecho casi todo bien en el campo. Albert sólido, Neal devastador al final, Abbott y Jack letales con la nueva bola. Solo les falló lo que no se puede controlar: el tiempo.

Ahora, el calendario no da tregua. Glamorgan viaja a Somerset el miércoles 2 de septiembre. Hampshire recibe a Warwickshire con apenas dos días de respiro entre rondas. Si quieren cambiar su destino en esta Championship, tendrán que encontrar victorias donde la meteorología no tenga la última palabra.