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La lluvia frena el duelo entre Glamorgan y Hampshire

En Sophia Gardens, el verdadero protagonista no fue ni un bateador ni un lanzador. Fue el cielo. Un desfile interminable de chubascos redujo el segundo día del duelo entre Glamorgan y Hampshire a apenas 19 overs y dejó el partido atrapado en un limbo incómodo.

Sobre el papel, Hampshire mantiene una ligera ventaja. En la práctica, el tiempo manda.

Glamorgan avanza a trompicones

Glamorgan arrancó la jornada en 111-7, aún por detrás de los 162 de Hampshire, y apenas pudo rascar algo de terreno entre parón y parón. Cada regreso al campo era breve, frío, casi a contrarreloj.

Terminaron en 149-9 tras 57 overs, todavía a 13 carreras de los visitantes. El esfuerzo de Ben Kellaway, que firmó 57, quedó rodeado de resistencia más que de brillo. Mason Crane cayó por 8 y Dan Douthwaite por 21, dos golpes que frenaron cualquier intento de respuesta sólida.

Era un cricket de supervivencia, no de dominio.

Baker llega tarde, pero golpea fuerte

La nota más intensa del día la puso Sonny Baker. Incorporado tarde al encuentro tras ser liberado por Inglaterra, el joven se sumó a un trío de ritmo que no dio respiro: Baker, Kyle Abbott y Eddie Jack, todos con tres wickets cada uno.

Baker aportó hostilidad, velocidad y una energía fresca en un día gris. Abbott, con 3-33, volvió a ser el martillo fiable de siempre. Jack, con 3-27, completó un ataque que hizo lo que se espera de un equipo que pelea por sobrevivir en la parte baja de la tabla.

Entre los tres sostuvieron a Hampshire dentro del partido y, por momentos, con la mano en el cuello de Glamorgan.

Hampshire, contra el reloj y las nubes

Para Hampshire, colista de la División Uno, cada punto cuenta. Y cada minuto perdido por lluvia duele el doble. Necesitan ganar. No les sirve un empate lavado por el mal tiempo.

Sus lanzadores hicieron el trabajo duro para arañar esa pequeña ventaja en el marcador, pero el cielo se encargó de diluir el impulso. Cada interrupción enfriaba el brazo, el ambiente y las opciones de forzar un desenlace claro.

Glamorgan y Hampshire suman de momento tres puntos cada uno, una cifra que sabe a poco para los visitantes en su situación.

Y lo más inquietante para ellos no es el marcador, sino el parte meteorológico: con más mal tiempo pronosticado para el fin de semana, el partido amenaza con convertirse en una carrera contra el clima. ¿Habrá otro derrumbe de wickets que abra la puerta a un resultado positivo, o acabará Hampshire viendo cómo la lluvia también le gana este duelo decisivo?

La lluvia frena el duelo entre Glamorgan y Hampshire