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Liverpool asegura su extremo derecho con Bradley Barcola

Liverpool ya tiene extremo derecho… y no es Yankuba Minteh ni Ismaila Sarr

Richard Hughes apuró hasta el límite del mercado. Dos llamadas, dos intentos, dos negativas. El director deportivo de Liverpool sondeó a Yankuba Minteh, en Brighton, y a Ismaila Sarr, en Crystal Palace. Ambos jugadores querían vestirse de rojo. Ambos acabaron bloqueados por sus clubes y por unas exigencias económicas que en Anfield consideraron desorbitadas.

Las cifras lo dicen todo. Brighton tasó a Minteh en torno a 80 millones de libras. Crystal Palace pidió 75 por Sarr. Operaciones posibles desde el deseo, imposibles desde la lógica financiera de Liverpool. En el club entendieron que ese no era el momento ni el precio. Y tomaron una decisión que puede marcar la temporada: mantener a Cody Gakpo.

No hubo volantazo de última hora. No llegó la gran apuesta por banda derecha. Pero el giro está en el detalle: Liverpool ya había cubierto esa zona del campo antes de que se cerrara la ventana.

Minteh, un fichaje aparcado por precio… y por lesión

El nombre de Yankuba Minteh encendía la imaginación de buena parte de la afición. Joven, eléctrico, con margen de crecimiento. El perfil perfecto para un proyecto que mira al futuro sin perder de vista el presente. Pero el mercado no se mueve solo por perfiles.

Ochenta millones por un jugador todavía por consolidar en la élite suponían una apuesta demasiado arriesgada. Esa fue la primera gran barrera. La segunda llegó desde la enfermería.

Minteh arrastra un problema en el muslo que le obligó a pasar por el quirófano en pretemporada. Las estimaciones sitúan su regreso a los terrenos de juego hacia mediados de noviembre. Demasiado tiempo fuera para un desembolso de ese calibre. Demasiadas incógnitas para un equipo que no puede permitirse esperar indefinidamente a una pieza clave del ataque.

Para entonces, además, el calendario habrá avanzado hasta rozar el mercado de enero. Si Liverpool decide volver a la carga por el gambiano, lo hará con más información sobre su estado físico y su rendimiento tras la lesión. Hoy, ese movimiento está en pausa, no descartado. Pero para que se reactive, antes tendrán que salir atacantes que siguen bajo contrato, como Federico Chiesa.

La sensación en los despachos es clara: no era el momento de forzar nada.

El comodín que cambia el tablero: Bradley Barcola

La tranquilidad en la cúpula de Liverpool tiene nombre y apellidos: Bradley Barcola. Su fichaje, anunciado en la penúltima jornada del mercado, se leyó de inmediato como la llegada de un nuevo extremo izquierdo. Los datos respaldan esa etiqueta: más de 9.000 minutos acumulados en esa banda desde categorías inferiores hasta el primer nivel, según Wyscout.

Pero ahí está el matiz que cambia el relato. Barcola no es solo un extremo zurdo. También sabe vivir y producir desde la derecha. A lo largo de su carrera ha disputado más de 3.600 minutos como extremo derecho, con 11 goles y 13 asistencias desde ese costado. No son números de relleno. Son cifras de titular.

Ese registro ofrece a Liverpool una solución interna a un problema que amenazaba con devorar el final del mercado. Con Barcola, el equipo gana un futbolista capaz de fijar por fuera, atacar por dentro y castigar defensas tanto desde la izquierda como desde la derecha. Un jugador que encaja en un ataque que pide movilidad, intercambio de posiciones y agresividad constante.

Todo apunta a que el plan pasa por explotar precisamente esa versatilidad. Utilizar a Barcola en la derecha en muchos partidos, liberar otras piezas, mantener a Gakpo y no hipotecar el presupuesto con una operación de 70 u 80 millones que el club no consideraba sensata.

Liverpool, en definitiva, ya tiene su extremo derecho. Y no se trata de un parche de última hora, sino de un futbolista con condiciones para marcar diferencias. La pregunta ahora no es a quién no fichó el club, sino cuánto tardará Bradley Barcola en adueñarse de la banda y justificar la apuesta que permitió decir “no” a Minteh y Sarr.