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Líderes del tenis mundial cambian estrategia hacia el Player Advisory Council

Los líderes del vestuario del tenis mundial cambian de táctica. Tras más de un año de pulso público con los cuatro Grand Slam, el grupo de jugadores que había encabezado la campaña por mayor poder de decisión y un reparto más justo del dinero ha decidido bajar el volumen mediático… pero no las exigencias. La batalla ya no se librará en ruedas de prensa ni en boicots a los medios, sino en una nueva mesa estable: un Player Advisory Council creado junto a los propios torneos, según adelantó Asharq Al-Awsat.

De la protesta al despacho

La campaña arrancó en marzo de 2025 con un mensaje claro: más voz en la toma de decisiones de los Grand Slam, más inversión en bienestar del jugador y una porción mayor de los ingresos globales de los torneos. Sobre la mesa, una cifra muy concreta: destinar el 22% de los ingresos de cada major a premios en metálico de aquí a 2030.

El movimiento ganó fuerza este año. El grupo de jugadores redujo de forma coordinada sus compromisos con la prensa antes de Roland Garros y Wimbledon, una forma de presión silenciosa pero muy visible. El mensaje caló. Bajo ese contexto, los cuatro grandes aumentaron sus bolsas de premios.

Ahora, la estrategia gira. Los tenistas han anunciado que pondrán fin a la campaña pública y que trabajarán directamente con los Grand Slam para constituir el Player Advisory Council. La idea es que este órgano se convierta en un canal permanente de consulta y negociación, no en un parche puntual. Una estructura fija para un conflicto que, hasta ahora, se movía a golpe de gesto.

Un botín que crece, pero no alcanza

Los jugadores reconocen que su objetivo del 22% aún está lejos, aunque subrayan que el impacto ya se nota en los números. Las cifras de 2025 hablan por sí solas: 79,92 millones de dólares en premios en el Australian Open, 71,56 millones en Roland Garros, 86,79 millones en Wimbledon y un récord absoluto de 108 millones en el US Open.

Según los cálculos del propio grupo, más de 30 millones de dólares de los incrementos recientes en los cuatro grandes superan las tasas históricas de crecimiento de los premios. Es decir, el dinero ha empezado a moverse a un ritmo que antes no existía. La presión funcionó.

Hay otro detalle que los jugadores han aplaudido: la propuesta de Roland Garros de vincular los pagos a los beneficios del torneo. Un paso hacia un modelo de reparto más transparente, atado a la realidad económica de cada edición, y no a decisiones unilaterales.

El bienestar del jugador entra en la agenda

No todo es cheque y trofeo. El grupo ha colocado el concepto de “player welfare” en el centro del debate. El US Open dio el primer paso simbólico y, al mismo tiempo, muy concreto: comprometer 2 millones de dólares destinados al bienestar del jugador. Es la primera vez que un Grand Slam etiqueta una partida específica para este fin.

Los tenistas esperan que esa cifra crezca en los próximos años y que los otros tres grandes sigan el mismo camino. No lo plantean como un gesto aislado, sino como el inicio de una nueva obligación para los organizadores: cuidar a quienes sostienen el espectáculo.

Una tregua condicionada

La creación del Player Advisory Council no cierra el conflicto, lo congela. Los jugadores han dejado claro que esta tregua depende de resultados tangibles. Si el nuevo órgano no garantiza avances hacia los objetivos marcados —más influencia real en las decisiones, mayor porcentaje de ingresos en premios, compromisos sólidos con el bienestar del jugador—, la campaña pública podría reactivarse.

El tenis entra en una fase distinta. Menos ruido de micrófonos, más tensión de negociación. La pregunta es obvia: ¿aceptarán los cuatro grandes compartir de verdad el poder y el pastel con quienes llenan las gradas y las pantallas, o este consejo será solo la antesala de la próxima batalla?