Lewis Hamilton en Monza: Un paso adelante para Ferrari
En Monza, el ruido es distinto. El eco de los V12 ya no existe, pero la presión sigue pesando igual. Lewis Hamilton lo sabe y no se esconde: Ferrari llega a su carrera de casa con motor nuevo, ilusión renovada… y la sensación de que aún falta algo para tumbar a Mercedes en la recta larga del Autódromo Nazionale.
Ferrari estrena este fin de semana la segunda y última evolución de motor permitida por el reglamento en 2024. Lo hace en su templo, ante los tifosi, buscando ese empujón definitivo en un circuito que premia la velocidad punta como pocos. Hasta ahora, el coche rojo ha brillado en las curvas, pero ha sufrido cada vez que el acelerador se queda a fondo.
“Cada pequeña ayuda. Hasta este punto del año, incluso en la última carrera, estábamos perdiendo 0,4 segundos por vuelta en las rectas. Hemos cargado con ese déficit”, admitió Hamilton. “Este es un paso adelante. No es toda la cantidad que necesitamos, pero ya sabíamos que sería así. Creo firmemente que tenemos lo necesario para ganar”.
El británico y su compañero Charles Leclerc suman una victoria cada uno esta temporada, pero el campeonato se le escapa a Hamilton: está a 59 puntos del líder, Kimi Antonelli, el hombre que marca el ritmo con Mercedes.
Monza, Ferrari y una primera vez en juego
El contexto no podría ser más simbólico. Hamilton, siete veces campeón del mundo, persigue algo que todavía no tiene: ganar con Ferrari en Monza. El propio piloto lo siente como un territorio nuevo.
“Para ganar este fin de semana, todo el colectivo tiene que unirse. Todo tiene que fluir desde el principio”, subrayó. “Hay un ‘primero’ por delante de mí, en el sentido de que, si gano, entro en un territorio nuevo: ganar por primera vez con Ferrari en Monza. Sería fenomenal”.
La presión se dispara en casa. No solo por los tifosi, que convierten las gradas en un muro rojo, sino también por lo que se vive dentro del equipo. “La presión es alta. Quieres hacerlo por el equipo. Muchos de ellos vendrán a esta carrera. Los tifosi salen en grandes números con una pasión que no tiene igual”, recordó Hamilton.
Y este fin de semana hay un detalle más íntimo: “Y mi madre está aquí. No creo que haya estado en Monza, y desde luego no conmigo en Ferrari. Quería que viviera esto y que trajera cualquier polvo de la suerte que pueda traer”.
El factor Antonelli: sanción y amenaza desde el fondo
Ferrari ve una ventana abierta. Kimi Antonelli, líder del campeonato y referencia con Mercedes, arrancará desde atrás por una penalización en parrilla al superar el límite de componentes de motor permitidos en la temporada. Para Ferrari, un alivio. Para el espectáculo, una promesa de remontada.
Hamilton no se engaña con el escenario: “Hay una gran diferencia entre los equipos de arriba y el resto. Kimi saldrá desde el fondo, pero con la potencia que tiene y el rendimiento que tiene, debería deslizarse entre el grupo con bastante facilidad y probablemente por eso eligieron esta carrera para hacerlo”.
El cálculo en Mercedes es frío: penalizar donde un motor nuevo se nota más, en un trazado de rectas eternas, y gestionar mejor el “pool” de motores para el resto del año. La remontada, según Hamilton, no debería ser una hazaña heroica: “Así que lograr un octavo o sexto puesto debería ser relativamente fácil. Nosotros tenemos que centrarnos en maximizar nuestro fin de semana y tratar de tomar la energía de los tifosi para que nos empuje hacia delante”.
La sanción de Antonelli era cuestión de tiempo, tras los problemas de fiabilidad que le obligaron a superar el límite de cuatro motores por temporada. Monza aparece como la opción más lógica para asumir el golpe. Su compañero George Russell también tendrá una penalización de motor, pero todo apunta a que la cumplirá en Azerbaiyán, dentro de dos carreras.
Antonelli, por su parte, mantiene el gesto sereno. “Tengo muchas ganas de este fin de semana a pesar de salir desde atrás. Podré disfrutarlo más que antes y ojalá aún podamos tener una buena carrera”, explicó el italiano. “De alguna manera ayuda a liberar presión, aunque preferiría luchar por la pole y salir delante”.
Curiosamente, el líder del campeonato afronta Monza con un punto de calma: “Me hace estar un poco más relajado al entrar en el fin de semana. Creo que este circuito puede ser muy bueno para nosotros, pero tenemos que tener en cuenta que McLaren, Ferrari, incluso Red Bull pueden ser fuertes este fin de semana”.
La batalla invisible: energía, rebufos y frustración
El otro gran protagonista del fin de semana será menos visible: la gestión de energía. Antonelli habló de un circuito “muy hambriento de energía”. No es una metáfora gratuita. En Monza, las unidades híbridas pasan un porcentaje mayor de la vuelta sin apoyo de batería que en la mayoría de pistas del calendario. Las rectas son demasiado largas, y las frenadas, aunque violentas, no bastan para recuperar todo lo gastado.
Eso cambia la forma de correr. Los pilotos ya anticipan un fin de semana tenso, con vueltas arruinadas por el tráfico y trenes de coches buscando rebufo en clasificación. El “slipstream” volverá a ser oro: ahorrar drag, ganar kilómetros por hora gratis y guardar algo de energía para el momento decisivo.
Antonelli lo desgranó con calma técnica: espera que la velocidad punta se “aplane” en las rectas, pero sin caer de forma dramática. Según él, el escenario será “mejor de lo que muchos esperaban”.
En carrera, Monza ofrecerá lo de siempre: frenadas tardías, adelantamientos al límite y pilotos jugando con la energía vuelta a vuelta. “Hay otros circuitos donde es posible adelantar, pero este es muy hambriento de energía y hay muchos lugares donde se puede correr de forma diferente y eso nos da la mejor oportunidad de escalar en el pelotón”, analizó el italiano.
Entre la ilusión roja y la amenaza plateada, el fin de semana se abre con una pregunta clara: ¿bastará este nuevo motor Ferrari para convertir el rugido de Monza en victoria, o volverá a imponerse la fría eficiencia de Mercedes, incluso arrancando desde el fondo?






