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Leclerc asume su responsabilidad tras Monza: "No me comporté como debía"

Charles Leclerc no se escondió al mirar atrás la primera vuelta del Gran Premio de Italia. El piloto monegasco asumió su responsabilidad en el cuerpo a cuerpo con su compañero en Ferrari, Lewis Hamilton, en la salida de Monza, donde empujó al británico fuera de pista a la salida de la primera chicane.

“En la curva 2 no me comporté como debería, ni como debe hacerlo un compañero de equipo”, reconoció Leclerc, a las puertas del Gran Premio de España en Madrid. Una frase corta, pero cargada de peso, en un momento delicado para Ferrari y bajo el foco incandescente que siempre acompaña a la Scuderia.

Hamilton, visiblemente molesto tras la carrera en casa de Ferrari, había llegado a afirmar que el equipo no tenía “reglas” después de verse forzado a irse largo, perder seis posiciones y acabar solo sexto en Monza. El incidente no se quedó en el paddock: subió hasta los despachos más altos de Maranello.

Reunión en la cúpula de Ferrari

Antes de aterrizar en Madrid, Leclerc y Hamilton se sentaron a hablar del choque interno con las máximas figuras del equipo: el presidente John Elkann, el consejero delegado Benedetto Vigna y el jefe de equipo Frederic Vasseur.

Para Leclerc, el paso clave era cortar el ruido de raíz.

“Lo más importante era hablar primero”, explicó. “Llevo ya bastantes años en Ferrari y sé cómo se siente cuando todo alrededor del equipo parece estar en llamas. Si Lewis y yo no hablamos, puedes quedar atrapado por todo ese ruido”.

El piloto de Mónaco apuntó directamente al contexto Ferrari: cualquier chispa se convierte en incendio.

“Cuando miras Monza, ha habido fricciones entre otros compañeros de equipo y apenas se habla de ello. Pero cuando se trata de Ferrari, toma una dimensión que no es normal”, lamentó.

En ese clima, Leclerc decidió ir de frente con Hamilton. “Hablamos. Siempre hemos tenido una gran relación. Tengo mucho respeto por Lewis. Le dije que, en la curva 2, no me comporté como debía”.

La explicación no sonó a excusa, sino a autocrítica. “Pasa cuando estás súper motivado. Lewis está súper motivado y yo también. Todos intentamos hacerlo lo mejor posible. A veces vas demasiado lejos, como hice yo, y ajustaremos eso para que no vuelva a suceder en el futuro”.

Del toque al muro: el golpe de Leclerc en Monza

La carrera de Leclerc en Monza no solo quedó marcada por el duelo con Hamilton. Menos de dos vueltas después, el monegasco sufrió un brutal accidente en la última curva. El impacto fue duro y dejó secuelas inmediatas: visión borrosa y mareos.

El propio Leclerc detalló cómo vivió las horas posteriores. “Estaré al cien por cien. Solo fue justo después del accidente cuando todo fue un poco extraño y me sentí algo mareado, pero muy rápido, desde el lunes por la tarde, me sentí mejor”.

Los médicos sometieron al piloto a chequeos adicionales, con especial atención al cuello, la zona que más absorbió el golpe. “Tuve bastantes tratamientos en el cuello porque fue donde fue la mayor parte del impacto y ahora me siento bien, así que estoy listo para este fin de semana”, aseguró.

La luz verde médica llega en el momento justo, con Ferrari necesitada de calma interna y resultados sólidos en un trazado exigente como el de Madrid.

Hamilton: “Lo hemos hablado cara a cara y está zanjado”

En el otro lado del garaje, Hamilton optó por cerrar el capítulo con la misma claridad. Acostumbrado a batallas intensas con compañeros de equipo —de Jenson Button a Nico Rosberg o George Russell—, el siete veces campeón del mundo no quiso dejar heridas abiertas.

“Lo bueno es que nadie evitó la conversación”, subrayó. “Nos sentamos cara a cara, solo él y yo, y hablamos. Fuimos abiertos y honestos y lo zanjamos. Podemos seguir adelante”.

Hamilton destacó el crecimiento de Leclerc en un contexto tan tenso. “Eso muestra madurez por su parte. Es sano. Es una relación que hemos construido con el tiempo. Por supuesto, habrá frustraciones y estoy seguro de que habrá más momentos en los que estemos muy cerca, porque somos muy parecidos en ritmo. Ambos queremos ganar tanto como el otro y queremos hacerlo bien para el equipo”.

El británico había pedido al equipo unas reglas claras de lucha interna, similares a las que tuvo en Mercedes. Sin embargo, esas “reglas de enfrentamiento” no entraron en la conversación posterior a Monza.

“Ahora mismo solo intento centrarme en tener un mejor fin de semana aquí”, admitió. “Seguro que en algún momento hablaremos de cómo podemos ser mejores, pero no hemos tenido mucho tiempo. No puedes cambiar las cosas en dos días”.

Ferrari entre el ruido y la oportunidad en Madrid

El episodio de Monza deja una lección evidente para Ferrari: el margen de error entre sus dos pilotos es mínimo, tanto en pista como en el ambiente que lo rodea. Cada maniobra, cada adelantamiento interno, se amplifica.

Leclerc ha asumido su parte. Hamilton ha pasado página. La dirección del equipo ha intervenido. La cuestión, ahora, es si esa catarsis interna se traducirá en disciplina y puntos cuando los semáforos se apaguen en Madrid.

Porque la próxima vez que ambos lleguen emparejados a una chicane, no bastará con pedir perdón el lunes.