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Charles Leclerc se compromete con Ferrari: fe en Vasseur y ambición por el título

Charles Leclerc no dudó. En plena montaña rusa de resultados, con dos abandonos y un discreto octavo puesto entre Mónaco, Barcelona y Austria, el monegasco decidió atarse a Ferrari para “las próximas temporadas”. Y lo hizo, según admite, por una razón capital: la confianza absoluta en Fred Vasseur.

“Creo en Fred al 200 por ciento”, lanzó Leclerc en el podcast oficial de F1, Beyond The Grid.

No fue una frase de cortesía. Fue la explicación de fondo de una renovación que llega en uno de los momentos más complejos de su etapa en Maranello.

Aquí es donde pertenezco

Leclerc lleva el escudo del Cavallino clavado en la piel desde hace años. Debutó con la Scuderia en 2019, pero su vínculo con la familia Ferrari viene de bastante antes. Para él, la decisión tuvo algo de instinto.

“Simplemente se sentía correcto”, explicó. “Para mí, este es el lugar al que pertenezco, por ahora. Es donde me siento bien. Es donde estoy más motivado para hacerlo bien, porque amo tanto a este equipo”.

Su objetivo no se mueve ni un milímetro: ser campeón del mundo vestido de rojo. Y no contempla abandonar ese sueño.

“No quiero renunciar a mi objetivo final, que es convertirme en Campeón del Mundo con Ferrari”, insistió.

“Creo en el proyecto, creo en cada persona del equipo. Este año hemos mostrado innovación, estamos siendo muy agresivos en el plan de producción y en las mejoras que traemos. Eso me da mucha esperanza para el futuro”.

En un campeonato en el que los detalles aerodinámicos y los upgrades marcan diferencias brutales de un fin de semana a otro, Leclerc se aferra a la sensación de estar en el sitio adecuado con la gente adecuada.

Vasseur, el pilar de la decisión

En ese “gente adecuada” hay un nombre por encima del resto: Fred Vasseur. El Team Principal francés, con quien Leclerc ya trabajó en categorías inferiores y en Sauber, es el gran ancla del proyecto.

“Fred es una gran razón por la que he firmado de nuevo”, reconoció. “Le tengo fe al 200 por ciento. Nos conocemos desde hace muchos años y poder trabajar con él en el equipo que siempre he amado es un privilegio”.

La relación va mucho más allá de un vínculo jefe-piloto.

“Se siente como si conociera a Fred desde siempre. Es de esas personas con las que hablas una vez y… no sé, creo que son los valores. Hay algo que simplemente funcionó de forma natural desde el principio y no puedes explicarlo del todo”.

Desde las primeras conversaciones, esa química fue evidente para Leclerc. No solo continuidad, sino convicción. No solo contrato, sino proyecto compartido.

“El vínculo es más fuerte que una simple relación de trabajo o de negocios”, resumió.

La cara oscura de 2026: errores, dudas y comparación con Hamilton

El contexto deportivo en el que se firma esta renovación no es precisamente idílico. Mientras Lewis Hamilton encadenaba podios —dos segundos puestos en Canadá y Mónaco— y celebraba su primera victoria con Ferrari en Barcelona, Leclerc vivía el lado amargo: dos DNFs, un P8 y una sensación incómoda con el coche.

El espejo era cruel. Hamilton exprimía el monoplaza; Leclerc peleaba con él.

La tentación obvia era copiar al siete veces campeón. Pero la Fórmula 1 no funciona con atajos tan simples.

“No es tan fácil como decir: ‘Oh, Lewis hace esto, haré lo mismo’”, explicó. “Lewis es un piloto increíblemente talentoso y tiene un estilo de pilotaje natural que es suyo, y es el mejor del mundo para ese estilo en particular. Reproducir eso es muy complicado”.

Leclerc optó por otro camino: adaptar el coche a él, no su estilo al de otro.

“Intenté empujar más en encontrar formas de que el coche se ajustara un poco más a mi estilo de pilotaje. Encontré algunas cosas en los datos que simplemente no funcionaban”, detalló.

En F1, nada es tan claro como una hoja de Excel.

“No es que te sientes delante del ordenador, mires los datos y digas: ‘Ah, aquí hay una décima y media, cambiemos esto’. No es tan sencillo. Es intuición. Es sensación. Son cosas que piensas: ‘Vale, esto es lo que me hace sentir un poco menos cómodo en el coche. Y si mejoro esa sensación, el rendimiento llegará’”.

Silverstone, el giro de tornillo

El punto de inflexión llegó en Silverstone. Ferrari introdujo cambios en el enfoque de Leclerc durante ese fin de semana, y el resultado fue contundente: victoria.

Para el monegasco, no fue solo un triunfo, fue una confirmación de que el rumbo era el correcto.

“Fuimos en la dirección adecuada”, valoró.

Desde entonces, su obsesión ha sido una: no caer en la trampa de pensar demasiado.

“El coche cambia constantemente, así que no es como si pudiera volver a la sensación que tenía en Melbourne. Todo evoluciona, pero mi objetivo es subirme al coche y no sobrepensar”.

Leclerc sabe que la mente puede ser tan enemiga como aliada.

“Cuando sobrepiensas, sabes que estás dejando tiempo sobre la mesa”, admitió. “Nuestro deporte no va tanto de reaccionar a lo que hace el coche, sino de anticipar y sentirlo. Al llegar a una curva, necesito saber exactamente cómo se va a comportar el coche para no tener que pensar demasiado”.

La palabra clave es flujo.

“Creo que sobrepensar mata el rendimiento. Cuando las cosas salen de forma natural, cuando entras en ese ‘flow’ del que hablamos los pilotos o los atletas, ese estado en el que todo fluye, es cuando utilizas el 100 por ciento de tu potencial. Cuando tienes que pensarlo todo demasiado, se complica”.

Ferrari contra Mercedes: una carrera de actualizaciones

En el Mundial de Constructores, Ferrari sigue segundo. Pero el dato que duele es otro: 87 puntos de desventaja respecto a Mercedes. La brecha es grande, el calendario aún más largo.

¿Puede la Scuderia pelear realmente por el título de equipos? Leclerc se resiste a gastar energía en cálculos.

“Es muy difícil predecir si podremos desafiar a Mercedes por lo más alto”, reconoció. “No es algo en lo que quiera gastar demasiada energía”.

Para él, el campeonato de 2026 tiene una clave inequívoca.

“Este campeonato se ganará con mejoras. Las mejoras son muy poderosas con estos coches. Tenemos mucho menos downforce que en el pasado, así que cada punto de carga aerodinámica que añades tiene una influencia mucho mayor en cómo se siente el coche en pista. El orden de fuerzas puede cambiar muy rápido, hacia un lado u otro”.

Su enfoque es corto, casi de túnel: carrera a carrera.

“Estoy muy centrado en ir gran premio a gran premio y no pensar demasiado en la imagen a largo plazo, en si tenemos una oportunidad real con este campeonato. Pero mientras no esté decidido, seguiré creyendo en ello y veremos qué pasa”.

El sueño, en cualquier caso, tiene nombre y apellido: título mundial con Ferrari.

“El campeonato es algo que sueño con tachar un día, en particular con el equipo rojo. Es un sueño que tengo desde hace muchos años. Siento que nos estamos acercando. ¿Cuándo será? No lo sé, espero que lo antes posible”.

Leclerc ya ha elegido su trinchera. Ha apostado por Vasseur, por un Ferrari agresivo en el túnel de viento y por la idea de que el flujo, en la pista y en el proyecto, termine por llevarle a la cima del mundo. La pregunta es si el tiempo —y las actualizaciones— jugarán a su favor o volverán a ponerle a prueba.