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Leclerc, el piloto más caro de Ferrari en 2026

Charles Leclerc atraviesa uno de los tramos más duros de su carrera en Fórmula 1. No solo en términos deportivos. Sus accidentes en 2026 le han costado a Ferrari alrededor de 1,888 millones de dólares en reparaciones, una cifra que lo convierte, con margen, en el piloto más caro de la parrilla esta temporada.

El golpe de Monza, con bandera roja incluida, ha sido el segundo más costoso del año. Pero es solo el último capítulo de una serie de errores que están marcando su campaña.

Una cadena de golpes que no se detiene

Todo empezó en Miami. Última vuelta, muro, sanción de 20 segundos y una carrera que apuntaba a un resultado sólido convertida en un discreto octavo puesto. Un toque que parecía aislado, pero que terminó siendo el inicio de una tendencia peligrosa.

En Mónaco, el escenario donde cualquier error se paga al milímetro, Leclerc volvió a estrellarse en la Q3. Y cuando parecía resarcirse en carrera, luchando por el podio, otro accidente lo dejó fuera de combate. Dos golpes en un mismo fin de semana en su Gran Premio de casa: duro en lo deportivo, demoledor en la factura.

Barcelona no ofreció consuelo. Nuevo choque en clasificación, otra vez contra el límite del coche y del margen de error. El domingo ni siquiera pudo terminar la carrera por un problema mecánico, aunque fue clasificado. El patrón empezaba a ser evidente: velocidad, sí; resultados, cada vez menos; daños, cada vez más.

Y llegó Monza.

Monza: 60G, grava y un muro que duele en todos los sentidos

En el templo de la velocidad, con las gradas teñidas de rojo, Leclerc perdió el control del SF-26 al acelerar en la Parabolica. El Ferrari se fue de atrás, cruzó la grava a gran velocidad y se estampó contra las protecciones en un impacto de 60G que dejó al público en silencio y obligó a sacar la bandera roja en la tercera vuelta.

El golpe no solo disparó la cuenta de daños. Dejó imágenes preocupantes dentro del habitáculo y abrió un capítulo nuevo: el de la salud del piloto.

Leclerc explicó después que, tras el impacto, perdió nitidez en la visión de su ojo derecho. Una señal de alarma inmediata.

“El ojo derecho no me estaba dando una gran visión, pero ahora todo está bien”, explicó, reconociendo que ese fue su mayor temor al bajar del coche. Aun así, deberá pasar más pruebas médicas antes de recibir el visto bueno para correr en Madrid. Él mismo lo resumió con frialdad: mejor prevenir que lamentar.

El contraste con Stroll y la magnitud de la factura

Para entender la dimensión económica del año de Leclerc basta con mirar a Lance Stroll. El canadiense protagonizó un fuerte accidente en Mónaco esta temporada. La reparación le costó a Aston Martin unos 375,000 dólares. Menos de una quinta parte del total acumulado por el monegasco.

El contraste es llamativo: Stroll se ha convertido en el primer piloto en alcanzar las 100 eliminaciones en Q1 y no ha sumado un solo punto en todo 2026. Aun así, en la clasificación de daños, sale mejor parado que Leclerc. Un dato que ilustra hasta qué punto el Ferrari número 16 está devorando presupuesto en fibra de carbono.

Hamilton, el otro lado del garaje

La comparación interna en Ferrari también es contundente. Lewis Hamilton es el único piloto de la parrilla que ha completado todas las vueltas de carrera en 2026. Cero abandonos, cero errores graves, cero golpes millonarios.

Leclerc, en cambio, no ha visto la bandera a cuadros en tres ocasiones, aunque en Barcelona figurara como clasificado. El contraste de estilos y resultados empieza a reflejarse en la tabla.

La diferencia de puntos entre ambos se ha estirado hasta los 36. Hamilton se sitúa a 76 puntos del líder del campeonato, Kimi Antonelli. Leclerc, en cambio, está a 112 del italiano y ocupa la quinta posición. Para un Ferrari que arrancó el año con aspiraciones de título, es una brecha que escuece.

En el Mundial de Constructores, el golpe también se nota: la Scuderia se ve a 87 puntos de Mercedes. Cada salida de pista de Leclerc no solo rompe piezas; erosiona las opciones de campeonato.

Más allá del dinero: el cuerpo y la confianza

El accidente de Monza ha dejado algo más que una factura astronómica. Ha puesto el foco en el desgaste físico y mental de un piloto que vive permanentemente en el filo.

Leclerc afrontará el Gran Premio de España en Madrid pendiente del visto bueno médico y con la necesidad de frenar una dinámica que amenaza con devorar su temporada. Velocidad le sobra. Lo que falta, ahora mismo, es continuidad, limpieza de fines de semana y una racha sin errores que devuelva a Ferrari a la pelea grande.

Porque el coste real de 2026 para Leclerc quizá no se mida solo en millones de dólares, sino en la confianza que consiga conservar cuando vuelva a encarar, a fondo, la siguiente Parabolica.