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Charles Leclerc y su choque en Monza: duelo con Hamilton y caída en Parabolica

Charles Leclerc salió del monoplaza entre aplausos tímidos y un silencio pesado en las gradas. Monza se había quedado sin uno de sus protagonistas en apenas dos vueltas. El piloto monegasco explicó después qué le llevó a estrellarse en Parabolica y cómo vivió su duelo al límite con su compañero de equipo, Lewis Hamilton, en la salida del Gran Premio de Italia.

Salida al rojo vivo

Ferrari partía en bloque desde la segunda fila: Leclerc tercero, Hamilton cuarto. Dos coches rojos, misma recta, mismo objetivo. El problema llegó en los metros siguientes.

Ambos se emparejaron camino de la segunda curva. Leclerc defendió con dureza por el interior, Hamilton se mantuvo por fuera hasta que se quedó sin pista y tuvo que cruzar la grava, perdiendo posiciones de inmediato. Desde el coche, el siete veces campeón del mundo no tardó en quejarse por radio, convencido de que le habían echado fuera.

Leclerc, ya en frío, reconoció que el duelo se les fue de las manos: para él, fue “demasiado ajustado” entre compañeros en la primera chicane. Contó que llegó muy metido en el piano interior intentando cerrar la trazada, sin estar seguro siquiera de si hubo contacto en la segunda curva. Solo pudo ver el desenlace por los retrovisores, y dejó claro que es “lo último” que quiere ver cuando se trata de dos coches del mismo equipo.

El golpe en Parabolica

Su carrera, sin embargo, duró todavía menos que la de Hamilton. En la segunda vuelta, al llegar a Parabolica, el Ferrari número 16 se fue largo, perdió el control y terminó contra las barreras. Fin abrupto, más lamentos en la grada roja. Leclerc salió ileso, pero con más preguntas que respuestas.

El propio piloto describió sensaciones extrañas desde el primer giro. Explicó que, ya en la vuelta inicial, al aplicar el acelerador notó algo raro, hasta el punto de tener que levantar y volver a pisar el pedal. En la segunda vuelta intentó gestionar el gas de la misma manera, pero el coche volvió a comportarse de forma “un poco extraña”, según sus palabras. Unos instantes después llegó el impacto.

Ferrari tendrá ahora que analizar los datos para entender si hubo un problema técnico o si todo se reduce a un error al límite en una de las curvas más icónicas del calendario. Lo que está claro es que, en su carrera de casa, el equipo se marchó con una escena que nadie en Maranello quería ver: dos coches luchando entre sí al borde del contacto y uno de ellos destrozado contra el muro antes de que el gran premio hubiera empezado de verdad.