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Kyle Lowry: el greatest Raptor de todos los tiempos

TORONTO — “Greatest”.

Ocho letras, un debate eterno. En el deporte, esa palabra suele estar secuestrada por las estadísticas, los highlights, los trofeos. Pero en una fría mañana de sábado, en pleno centro de Toronto, unos 1.500 aficionados se juntaron para explicar, con su presencia, qué significa realmente para ellos.

Y no fue para DeMar DeRozan, máximo anotador histórico de los Toronto Raptors. Tampoco para Vince Carter, el primer gran ídolo al norte de la frontera. Ni para Kawhi Leonard, el talento más devastador que ha vestido ese uniforme y el hombre que les dio el anillo de 2019.

La multitud llenó Maple Leaf Square, el famoso “Jurassic Park”, para celebrar a Kyle Lowry. Un base bajo, duro, llegado de North Philly con aristas en el carácter y sin fama de superestrella anotadora. El jugador que, sin poseer ninguno de esos récords rimbombantes, ha sido declarado casi por unanimidad como el “greatest Raptor of all time”: el GROAT.

El pequeño base que se hizo gigante

¿Por qué tanto despliegue —un Block Party para despedir su carrera— para un jugador que nunca se vendió como estrella? ¿Por qué él es el más rápido en ver su camiseta retirada entre todos los atletas que han pasado por franquicias de Toronto?

“Por la longevidad, por todos los momentos, y por las estadísticas también, pero las estadísticas son solo una pequeña parte. De principio a fin, por todo lo que aportó”, explicaba un aficionado, que prefirió mantenerse en el anonimato, a Sportsnet. “No quiero ponerme demasiado emocional, pero… creo que para todos está bastante claro”.

Kuya Naredo, otro seguidor que terminó ganando entradas para “A Night For Seven”, la gala benéfica que cerró los tres días de celebraciones en honor a Lowry, lo resumió con una palabra: resiliencia.

“Kyle Lowry es el greatest Raptor of all time porque ese hombre es resiliente. Hizo todo lo que pudo cada día. Lideró Toronto, lideró Canadá y lideró a los Raptors”.

Cuando le preguntaron por qué había decidido ir al evento matutino del sábado, su respuesta fue aún más sencilla: “Comunidad”.

“(Lowry) unió Toronto, y por eso tenemos que unirnos por él”.

Jurassic Park, de idea local a símbolo global

Lo del sábado fue solo el último capítulo de una historia que la ciudad lleva años escribiendo frente al Scotiabank Arena.

“Nosotros empezamos esto, todo lo de Jurassic Park”, se enorgulleció Lowry ante la multitud. “Todos quieren tener su propia versión, pero sentíos orgullosos de saber que fuimos los primeros en hacerlo”.

Esa comunidad que él ayudó a construir se quedó más de tres horas en la plaza, recorriendo las exposiciones temáticas dedicadas al número 7 —incluida una estatua conmemorativa de un Raptor— y escuchando a excompañeros del icono de la franquicia hablar de su impacto, el que le ha llevado al estatus de GROAT.

“Es un arquitecto de la cultura que terminó poniendo al equipo en la cima”, afirmó C.J. Miles, que jugó en Toronto entre 2017 y 2019. “Alguien tan incrustado en una ciudad, en una organización, en un equipo, y que es capaz de entregarse por completo a algo que acaba reflejándole… eso es lo que le convierte en el greatest Raptor of all time”.

Danny Green, campeón con los Raptors en 2019, fue todavía más lejos.

“(Lowry es) uno de los mejores jugadores que han pasado por nuestra liga. Para un tipo de ese tamaño jugar 20 años, uno de los mejores compañeros que he tenido… No me perdería esto por nada del mundo”.

Palabras mayores si se tiene en cuenta que Green también ganó anillos junto a Tim Duncan, Tony Parker, Manu Ginóbili, Leonard y los San Antonio Spurs, y más tarde con LeBron James en Los Angeles Lakers.

Nada de eso sorprende a quienes han visto de cerca la huella de Lowry y de Toronto. Casi todos los que subieron al escenario —de Chuck Hayes y Terrence Ross a Miles, Green y Fred VanVleet— repitieron una idea con convicción: “los mejores aficionados de la liga”.

Solo hubo un excompañero que no se sumó a esa frase hecha. Y fue el único que nunca se puso la camiseta de los Raptors.

“Sé que este es el día de Kyle, pero ¿esto no es ‘LeBronto’?”, bromeó Kevin Love, que compartió vestuario con Lowry en Miami Heat y lo sufrió muchas veces cuando jugaba para Cleveland Cavaliers.

Por un momento, la plaza cambió los vítores por abucheos. Duró poco. El ruido volvió a convertirse en ovación cuando apareció en escena el socio más fiel de Lowry en Toronto.

DeRozan, el socio eterno

DeMar DeRozan fue el último jugador en tomar el micrófono. No necesitó muchas frases para dejar claro lo que sentía.

“Significa el mundo para mí poder estar aquí celebrando… al tipo que terminó esto. Es definitivamente el greatest Raptor of all time. Las cosas que ha hecho por esta ciudad son increíbles”.

¿Y qué pensaba el protagonista de tanta ovación, tantos elogios, y hasta de una improvisada llave de la ciudad entregada por la alcaldesa Olivia Chow?

“Me siento honrado”, dijo Lowry.

“Cuando diseñamos este plan, (un block party) era una de las cosas que yo quería hacer para mostrar amor a los aficionados, sinceramente, porque lo significan todo. Este asunto del baloncesto no sería posible sin ellos. Ha salido exactamente como pensaba. Agradezco a los aficionados que hayan venido. Agradezco a la organización de los Raptors por permitir que esto ocurra, por el esfuerzo increíble y por hacer que este fin de semana sea espectacular”.

No fue el único que detectó hasta qué punto la franquicia y la ciudad se habían volcado con él.

Green colocó a Toronto al nivel de San Antonio: “las dos mejores organizaciones en cuanto a cuidar al jugador, mirar por el jugador… Mientras estás allí, la ciudad, los aficionados, no hay nada igual. No puedo elogiar lo suficiente a la ciudad ni a los fans por lo especiales que nos hacen sentir”.

VanVleet, heredero del puesto de base titular tras el traspaso de Lowry a Miami en 2021 y ahora en Houston Rockets —aunque sigue llamando a Toronto “casa”—, aportó la mirada del jugador que se deja la vida en la pista.

“Como jugador, pones tanto tiempo y sacrificio, sangre, sudor y lágrimas en tu oficio y en tu juego, juegas cada noche, y ver que todo eso se devuelve ahora al final de su carrera es un día especial. De esto va el deporte, y sabemos lo que significa para este país, así que siempre es bonito ver que se le devuelve”.

Un modelo para los que vienen

Lowry espera que lo que ha vivido estos días sirva de manual para el futuro.

“Espero que hagamos esto otra vez en algún momento cuando el número 10 de (DeRozan) suba al techo. Ese 10 tiene que estar ahí arriba”.

Hasta que llegue ese día, como recordó Green, “ahora es el momento de Kyle”. El momento del hombre que se ha convertido en la cara de la franquicia.

“DeMar tendrá su momento en algún punto, Kawhi tendrá su momento, pero hoy estamos aquí para celebrar al greatest Raptor of all time y darle sus flores”.

La grada obedeció. Coros, pancartas, móviles en alto. Cada ola de gratitud empujaba a Lowry a quedarse un poco más, a firmar otro autógrafo, a posar en otra foto. Los cánticos de “GROAT” retumbaban en la plaza. Y entre ellos se coló otro mensaje, insistente: “one more year”.

La respuesta fue tan clara como la sonrisa con la que la acompañó.

“Gran cántico, me encanta. No va a pasar”.

Antes de marcharse, dejó un último encargo a la afición que le sostuvo durante nueve temporadas.

“Seguid siendo los mejores aficionados que habéis sido. Seguid liderando la liga en asistencia. Seguid siendo vosotros, sin disculparos… y ojalá llegue otro campeonato aquí, y yo pueda formar parte de esa celebración con esta organización y ese grupo”.

Con eso, la fiesta se dio por terminada.

Por ahora. Volverá a encenderse en la previa del 10 de enero, cuando LeBron James y los Philadelphia 76ers de la ciudad natal de Lowry visiten Toronto, la noche en que el número 7 subirá definitivamente al techo del Scotiabank Arena, junto al 15 de Carter.

No es un simple adiós. Es una despedida a la altura de una palabra grande: greatest.