Kruse cuestiona liderazgo de Kimmich en nueva era de Alemania
La nueva era de la selección alemana con Jürgen Klopp aún no ha echado a rodar… y ya tiene su primer gran debate: ¿quién manda realmente en el campo?
Max Kruse, siempre sin filtro, ha apuntado directamente al corazón del proyecto. El exinternacional de 38 años cargó contra la falta de líderes “de verdad” en la Mannschaft y puso en duda que Joshua Kimmich sea el hombre adecuado para ejercer ese rol, pese al brazalete en el Bayern.
“Para mí, Joshua Kimmich tampoco es un jugador líder, a pesar del brazalete en el Bayern”, sentenció el exdelantero, alineándose con la tesis, muy discutida en Alemania, del antiguo director Oliver Bierhoff sobre la ausencia de caracteres fuertes en el vestuario nacional.
Kruse fue más allá y explicó qué entiende él por liderazgo sobre el césped. No le basta con gestos de manual ni con la cinta en el brazo.
“El liderazgo no se muestra solo a través del brazalete de capitán y las entradas duras, el liderazgo es mucho más. Para mí, Kimmich no es el hombre adecuado para eso”, remarcó el exinternacional de 14 partidos, apuntando a un problema de fondo más que a un simple nombre propio.
A sus ojos, el gran déficit de la actual selección alemana es de personalidad. La plantilla del DFB, dijo, carece de figuras realmente distintivas “porque todo se ha limado”. Demasiado pulida. Demasiado correcta. Poca arista y poco colmillo para los grandes escenarios.
Klopp elige bando: Kimmich, eje y voz en el centro del campo
Mientras el debate crece fuera, dentro del vestuario la jerarquía parece clara. Jürgen Klopp no duda. El nuevo seleccionador ve en Kimmich a un pilar central de su proyecto y lo quiere donde el jugador siempre se ha sentido más influyente: en el centro del campo.
En el último Mundial, el futbolista del Bayern se vio desplazado al lateral derecho por pura necesidad. Ahora, con Klopp al mando y una lista XXL de 44 convocados, el plan cambia de raíz: Kimmich volverá a organizar por delante de la defensa.
“Lo vemos como centrocampista”, dejó claro Klopp. “No hemos tenido ni una sola conversación en la que hayamos hablado de él como lateral derecho”.
Frase corta, mensaje enorme: el técnico le entrega la sala de máquinas y, con ella, una cuota de responsabilidad que va mucho más allá de la pizarra.
Klopp, eso sí, no regala nada. También lanzó un aviso directo a su capitán de referencia y, por extensión, al resto del grupo. El nuevo seleccionador fijó el listón donde más le obsesiona: la solidez sin balón.
“La estabilidad solo viene desde la defensa, desde cómo trabajas defensivamente, y para eso necesito a cada uno”, subrayó al anunciar su lista. “Ahora se trata de que nos comprometamos con eso. Eso se aplica a Jo igual que a todos los demás”.
Ahí está el pulso: Kruse reclama líderes incómodos, con aristas y voz propia; Klopp responde blindando a Kimmich como cerebro y referente, pero exigiéndole que su liderazgo se mida en trabajo defensivo y control del juego. Entre esa visión crítica desde fuera y la confianza total desde el banquillo se definirá no solo el papel de Kimmich, sino el carácter de la nueva Alemania de Klopp.





