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Los Knicks fichan a Igor Miličić Jr. con contrato Exhibit 10

Los New York Knicks siguen moviéndose en silencio, pero sin pausa. A pocos días del inicio del training camp, la franquicia incorpora a otro jugador de desarrollo para su frontcourt: el ala-pívot polaco Igor Miličić Jr., que ha acordado un contrato Exhibit 10, según informó Karol Wasiek de Interia Sport.

No es un fichaje de impacto mediático. Es un fichaje de laboratorio. De esos que se prueban en septiembre y, si salen bien, pueden acabar teniendo peso real en febrero.

Un perfil grande, móvil y con margen de crecimiento

Miličić, de 24 años, llega con una etiqueta clara: proyecto interesante para pulir. Mide 2,08 metros, ronda los 102 kilos y viene de jugar la pasada temporada con Delaware Blue Coats, el afiliado de G League de Philadelphia.

Sus números en la liga de desarrollo no deslumbran, pero cuentan una historia: 7,0 puntos, 4,9 rebotes y 0,9 asistencias por partido en temporada regular. El perfil de un interior moderno que todavía está encontrando su techo, más que el de una estrella hecha y derecha.

La liga lo registra como alero–ala-pívot formado en Tennessee, tras un recorrido universitario que pasó también por Virginia y Charlotte. Esa ruta habla de un jugador que ha ido buscando su sitio, ajustando rol, puliendo detalles. Su combinación de tamaño y movilidad le permite ocupar las dos posiciones de ala y, en determinadas alineaciones pequeñas, incluso hacer de cinco circunstancial.

En la escena internacional, Miličić viene de dejar señales mucho más llamativas. Con la selección de Polonia en la fase de clasificación para el Mundial, firmó dos actuaciones que levantaron cejas: 18 puntos y 8 rebotes ante Alemania, seguidos de 13 puntos, 6 asistencias y 4 robos frente a Israel, según Sportando. Producción variada, impacto en varias columnas del boxscore. Justo el tipo de versatilidad que intriga a un cuerpo técnico.

Para unos Knicks que todavía no tienen del todo resuelta la rotación profunda en el frontcourt, ese tipo de perfil merece un vistazo más largo.

Una plantilla campeona… con huecos por detrás

El contexto ayuda a entender el movimiento. Antes de este acuerdo, New York tenía 13 jugadores con contrato estándar y ninguno de sus tres puestos two-way ocupado. Mucho margen. Mucho espacio para experimentar sin comprometer la estructura principal.

La parte alta de la plantilla está prácticamente blindada. Los Knicks han retenido el núcleo que los llevó al título y han reaccionado a la marcha de Mitchell Robinson a Boston con la llegada de Andre Drummond. Además, regresan piezas de rotación como Jose Alvarado, Jordan Clarkson, Mohamed Diawara y Landry Shamet.

Donde todavía hay batalla es en el fondo del banquillo. Ahí es donde encaja Miličić.

La normativa le juega a favor: las franquicias pueden llevar hasta 21 jugadores durante la offseason y el training camp, antes de recortar a un máximo de 15 contratos estándar para la temporada regular. A eso se suman tres contratos two-way, que permiten a esos jugadores estar activos hasta en 50 partidos de temporada, aunque sin opción de disputar los playoffs salvo conversión a contrato estándar.

Es decir, hay sillas libres cuando la música pare. Y el polaco llega justo a tiempo para intentar sentarse en una de ellas.

Todos los caminos abiertos para Miličić

El contrato Exhibit 10 define bien el escenario. Es un acuerdo de bajo riesgo para la franquicia, con varios desenlaces posibles para el jugador.

Miličić puede ganarse un hueco en uno de los últimos puestos del roster estándar, convencer al cuerpo técnico para ocupar uno de los tres contratos two-way que siguen vacantes o, si no supera el corte, ser cortado y acabar en Westchester si los Knicks retienen sus derechos de G League bajo la estructura del Exhibit 10.

Para New York, la apuesta es clara: tamaño, potencial de tiro, versatilidad. Un jugador que puede adaptarse a distintas combinaciones, cubrir minutos en varias posiciones y crecer dentro de un entorno competitivo, ya sea con el primer equipo o en la G League.

Para él, es una ventana que no se abre todos los días: entrar a un training camp de un campeón vigente, con espacio real en la parte baja de la plantilla y sin una jerarquía completamente cerrada detrás de los nombres grandes.

El movimiento, en definitiva, no cierra nada. Al contrario: mantiene viva la sensación de que los Knicks seguirán tocando piezas hasta el último momento antes del inicio de la temporada. Y deja una pregunta en el aire: ¿cuántos de estos proyectos discretos acabarán teniendo voz propia cuando la defensa del título entre en su tramo decisivo?