Kimi Antonelli lidera el Gran Premio de España en el nuevo Madring
Kimi Antonelli marca territorio en el estreno del Madring y un fuerte accidente de Arvid Lindblad recuerda el peaje del nuevo circuito.
El nuevo Madrid ya tiene dueño provisional. Se llama Kimi Antonelli, lidera el Mundial y, de momento, también manda en el asfalto inédito del Madring. El piloto de Mercedes cerró el primer día del Gran Premio de España al frente de la tabla con un 1:33.662 en la segunda sesión de libres, en una jornada que combinó espectáculo, tensión y un aviso muy serio sobre lo implacable que puede ser este trazado urbano-permanente.
La otra cara del estreno la puso Arvid Lindblad. El británico de 19 años, debutante en la categoría reina, sufrió un fuerte accidente en la curva 13 durante los Libres 2, el primer gran susto del fin de semana y la confirmación de que el Madring no perdona el más mínimo exceso.
Antonelli, confianza desatada
Antonelli llegó a Madrid en estado de gracia. Viene de ganar en Monza su carrera de casa saliendo desde la 19ª posición en parrilla, una remontada monumental que le ha disparado a 66 puntos de ventaja sobre su compañero George Russell en la clasificación del Mundial, con 10 citas aún por disputarse en 2026.
En la primera sesión del día, fue precisamente Russell quien se impuso dentro de Mercedes. Pero el líder del campeonato guardaba algo más. Cuando el sol empezó a bajar y la pista ofrecía mejores condiciones, Antonelli atacó. Su 1:33.662 en la segunda sesión le permitió superar por poco más de una décima a los Ferrari de Charles Leclerc y Lewis Hamilton, que se colaron entre los dos coches plateados para anunciar batalla.
El tiempo no sólo valió para encabezar la jornada. Reflejó el momento de confianza absoluta de Antonelli, que rueda con la soltura de quien siente que todo le sale. Cada vuelta parece una declaración de intenciones en un campeonato que, de seguir así, puede romper muy pronto.
Mercedes y Ferrari, duelo servido
Los tiempos del viernes dejaron un mensaje claro: Mercedes y Ferrari han llegado muy cerca en rendimiento a este nuevo escenario. El margen entre Antonelli, Leclerc y Hamilton fue mínimo, lo justo para encender la imaginación de cara a la clasificación del sábado.
Madrid lo nota. La Fórmula 1 vuelve a la capital española por primera vez desde 1981 y el ambiente alrededor del Madring se ha ido calentando a medida que los coches aprendían el idioma del circuito. Las escapatorias ajustadas, los muros cercanos y la falta total de referencias previas han generado una mezcla de expectación y respeto que se ha trasladado al paddock.
Muchos esperaban una auténtica colección de banderas rojas desde el primer minuto. El trazado es estrecho, técnico, sin margen para errores, y la parrilla nunca había competido aquí. En las categorías soporte, F2 y F3, las predicciones se cumplieron con varios incidentes y neutralizaciones. En F1, al menos en los Libres 1, los mejores del mundo impusieron su jerarquía y evitaron golpes serios.
Hasta que llegó el error de Lindblad.
El Madring enseña los dientes
El joven británico estaba cuajando una actuación notable en los Libres 2. Rápido, agresivo, sin complejos. Acababa de colocarse cuarto en la tabla cuando decidió apretar un punto más en su siguiente vuelta lanzada. Fue demasiado.
A la salida de la curva 13, perdió el control y terminó contra las barreras a alta velocidad. Un impacto seco, contundente, que congeló el garaje y silenció por un momento el rugido de los motores. La bandera roja apareció de inmediato.
La interrupción, de algo más de diez minutos, cortó de raíz las simulaciones de clasificación que se estaban desarrollando en ese tramo de sesión. Muchos se quedaron sin su último intento con poca gasolina y neumático blando. Antonelli, en cambio, ya había hecho los deberes. Nadie pudo batir su referencia cuando la pista volvió a verde.
El accidente de Lindblad no sólo condicionó los tiempos. Sirvió como recordatorio de que este Madrid no es un paseo urbano más. Obliga a ir al límite… y castiga cuando alguien lo cruza.
Russell se complica, Verstappen y Piastri a la estela
George Russell terminó quinto, un resultado que sabe a poco dentro de un Mercedes que parece tener coche para pelear por la pole. El británico probó cambios de reglaje entre una sesión y otra y no encontró el equilibrio que buscaba en los Libres 2. Aun así, logró mantenerse por delante de Max Verstappen y Oscar Piastri, dos referencias claras para medir dónde está realmente el rendimiento del coche.
Russell reconoció que el Madring le había gustado desde la primera vuelta y destacó que el paquete inicial funcionó mejor en los Libres 1. Todo apunta a que el equipo regresará a esa base de reglaje para la jornada decisiva del sábado.
Detrás, Red Bull y McLaren dejaron la sensación de estar un paso por detrás en este primer día. Verstappen no pudo acercarse al tiempo de Antonelli, mientras que Piastri se movió en la misma franja, sin mostrar aún el filo que McLaren había enseñado en otras citas recientes.
Golpe para Norris y dudas en McLaren
El campeón del mundo vigente, Lando Norris, apenas pudo rodar. Una avería de caja de cambios lo dejó fuera de combate tras sólo dos vueltas en los Libres 2, sin tiempo cronometrado y con un botín de información prácticamente nulo en un circuito completamente nuevo.
McLaren llegaba a Madrid con expectativas altas. Norris encadenaba dos victorias antes del triunfo de Antonelli en Monza, y el equipo parecía haber encontrado una ventana de rendimiento muy sólida. El viernes, sin embargo, no ofreció demasiadas señales de ese potencial.
La comparación interna tampoco ayuda. En las últimas carreras, Norris se había mostrado más rápido que Piastri con cierta regularidad. Perder una sesión entera en un trazado desconocido le coloca en clara desventaja para el sábado. Tendrá que improvisar, confiar en los datos de su compañero y afinar al máximo en los Libres 3 si quiere entrar en la pelea por las primeras filas.
Un sábado de alto voltaje en Madrid
Con Mercedes y Ferrari separados por centésimas, Antonelli en plena racha, Russell buscando redimirse y Norris obligado a remontar desde el viernes, la clasificación del Gran Premio de España se presenta como un examen brutal al nuevo Madring.
El circuito ya ha enseñado su carácter. Es rápido, estrecho, técnico y sin margen para el error. Ha castigado a Lindblad y ha obligado a todos a medir cada centímetro de asfalto. El siguiente paso llega este sábado, cuando alguien se atreva a ir todavía un poco más allá para firmar la primera pole de la historia de Madrid en esta nueva era.
La pregunta es sencilla y, al mismo tiempo, enorme: ¿quién se atreverá a no levantar el pie cuando la ciudad entera contenga la respiración?






