logo

Kim Birrell triunfa en el US Open tras superar miedos y desafíos

Kim Birrell salió de la pista con una sonrisa que lo decía todo. Más que un triunfo. Más que un pase a segunda ronda. En Flushing Meadows, la australiana se ganó un respiro con el banco, con el futuro y con sus propios fantasmas.

La jugadora de Gold Coast remontó un partido que parecía perdido para derrotar a la croata Petra Marcinko por 3-6, 7-6 (7-4), 6-3 y, por fin, romper su maldición en el US Open tras tres estrenos fallidos seguidos en 2023, 2024 y 2025. Esta vez, ni la lluvia, ni los nervios, ni una bola de partido en contra la sacaron del torneo.

Una noche en vela y una bola de partido

El día de Birrell empezó bastante antes de que el sol asomara sobre Nueva York.

“Me desperté sobre las 5 de la mañana, completamente despierta, lista para salir a la pista y mi alarma no sonaba hasta dentro de unas horas”, explicó después. Tuvo que obligarse a bajar pulsaciones, vaciar la cabeza y volver a dormir. Difícil, sabiendo lo que había en juego.

El partido ya venía envenenado desde el domingo, cuando una tensa espera de 14 horas por la lluvia la había obligado a regresar a la pista 7 con todo por decidir. En el duodécimo juego del segundo set, Marcinko dispuso de bola de partido. Ahí, con el torneo al borde del abismo, Birrell se negó a ceder.

Salvó ese punto, se agarró al ‘tie-break’ y, aun así, siguió contra las cuerdas: un set abajo y un mini break en contra. Entonces cambió el gesto, se plantó en la línea de fondo y empezó a mandar. Se llevó el desempate 7-4, se llevó el público y, sobre todo, se llevó la inercia.

En el tercero, ya era otra jugadora. Más suelta, más agresiva, más dueña del intercambio. Cerró 6-3 y se permitió, por fin, respirar. Uno de los triunfos más satisfactorios de su carrera, ganado a pulso y a contracorriente.

Cuentas, boda y una hipoteca en la cabeza

El premio no se mide solo en ranking ni en estadísticas. El cheque mínimo garantizado de 190.000 dólares estadounidenses —unos 265.000 australianos— cambia muchas cosas en la vida de la australiana de 28 años.

“Es una locura”, confesó a AAP al conocer la cifra.

Ella y su entrenador y pareja, Matt Fraser, están en plena organización de su boda en Kingscliff para finales de año. Ese dinero ya tiene destino: viaje de luna de miel, algún detalle extra en la celebración, quizá más flores de las previstas. Y, sobre todo, la palabra que repiten todos los jóvenes profesionales cuando ven llegar un premio así: hipoteca.

“No creo que me lo gaste aquí”, admitió entre risas. “Definitivamente voy a guardar parte. Nos casamos a final de año, eso ayuda mucho y quizá compre algunas flores extra. Y tenemos una hipoteca. Sí, la hipoteca”.

Sobre la pista, el salto también es enorme. Birrell apunta a subir 16 puestos hasta el número 55 del mundo, su mejor ranking histórico, y desbancar a Talia Gibson como nueva número 1 de Australia. Una etiqueta que pesa, pero que llega en el mejor momento de confianza.

El siguiente obstáculo no será sencillo: la rusa Ekaterina Alexandrova, número 19 del mundo. Si la supera, la cifra de ese cheque seguirá creciendo.

Venganza deportiva y giro de guion

El triunfo tiene un sabor añadido por el historial reciente con Marcinko. Hace apenas dos meses, en la hierba de Eastbourne, la croata la había barrido en dos sets. Y en su primer enfrentamiento del año, en febrero en Texas, Birrell había empezado encajando un 6-0 antes de remontar.

Había cuentas pendientes. En Nueva York, la australiana ajustó mejor, aguantó el castigo inicial y supo alargar el partido hasta el terreno donde más cómoda se siente: la batalla mental, el desgaste, el intercambio largo. Esta vez, la que se vino abajo fue Marcinko.

Día grande para Australia

El triunfo de Birrell coronó una jornada redonda para la delegación australiana en el US Open, con tres victorias que cambian el tono del torneo para el grupo.

Maya Joint, de solo 20 años, firmó una remontada de enorme peso ante la rusa Liudmila Samsonova, mejor clasificada que ella. Perdió el primer set 3-6, pero respondió con un 6-2, 6-2 que habla de carácter y de un tenis que empieza a encajar después de un inicio de 2026 para olvidar: 13 derrotas en sus últimos 14 partidos desde enero. El cemento estadounidense le está devolviendo la confianza. Su premio: un duelo de alto voltaje contra la novena cabeza de serie, Elina Svitolina.

En el cuadro masculino, James Duckworth se regaló una noche para recordar. A punto de cumplir 35 años en enero, el veterano firmó una remontada de prestigio ante Matteo Arnaldi, semifinalista de Roland Garros 2026 y trigésimo cabeza de serie. Cayó 5-7 en el primer set, pero reaccionó con un 6-3, 6-2 y se agarró al cuarto parcial hasta imponerse en un ‘tie-break’ de alta tensión por 10-8.

Con esta victoria, Duckworth completa una colección que llevaba años persiguiendo: ya ha alcanzado la segunda ronda en los cuatro Grand Slams. Su siguiente reto será el chino Yibing Wu, con un billete a la tercera ronda en juego.

La nueva hornada también empuja. Birrell, Joint y Duckworth se suman al avance previo de la prometedora Taylah Preston, otra señal de que el tenis australiano vuelve a hacerse notar en la gran cita neoyorquina.

No todo salió perfecto. Aleksandar Vukic, atrapado también en el caos del calendario por la lluvia, no pudo culminar su maratón frente a Rei Sakamoto. Perdió 6-4, 6-7 (5-7), 6-4, 3-6, 6-4 en un duelo que se estiró y se le escapó por pequeños detalles.

Un nuevo escenario para Birrell

La imagen final del día, sin embargo, pertenece a Kim Birrell: una jugadora que llegó a Nueva York cargando con tres primeras rondas perdidas y que ahora se marcha de la pista sabiendo que su vida, dentro y fuera del tenis, se ha movido un escalón hacia arriba.

Ha roto su techo en el US Open, ha dado un paso firme en el ranking, ha asegurado la luna de miel y ha ganado algo todavía más valioso: la sensación de que, cuando el partido arde y la noche no deja dormir, puede encontrar la manera de seguir en pie.

La próxima vez que suene el despertador antes de un gran partido, ¿se despertará con nervios… o con la certeza de que ya pertenece a este escenario?