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Khachanov sorprende a Auger-Aliassime en el US Open

El US Open pierde a otro de sus grandes nombres. El tercer cabeza de serie, Felix Auger-Aliassime, se despidió en la segunda ronda tras caer ante el ruso Karen Khachanov, no cabeza de serie, por 6-7 (5-7), 6-3, 6-2 y 6-2.

El canadiense, dos veces finalista en Flushing Meadows, empezó mandando. Aguantó el intercambio, resistió la presión en los momentos calientes y se llevó un primer set muy ajustado en el desempate. Parecía el guion previsto: el favorito imponiendo jerarquía.

Ahí se acabó su dominio.

Khachanov subió una marcha. Ajustó el resto, empezó a castigar con su derecha y encontró con frecuencia la línea en golpes ganadores que desarbolaron por completo a Auger-Aliassime. El partido cambió de dueño con una claridad inesperada.

El canadiense se fue llenando de errores no forzados. Demasiados. Cada fallo abría la puerta a un ruso cada vez más confiado, que no perdonó. Del equilibrio inicial se pasó a un monólogo: 6-3, 6-2, 6-2 para el jugador de 30 años, que cerró la remontada con autoridad.

El contexto agranda la derrota. La eliminación de Auger-Aliassime llega justo después de la sorprendente salida en primera ronda del cuarto cabeza de serie y 24 veces campeón de Grand Slam, Novak Djokovic. Dos pesos pesados fuera en los primeros compases del torneo y un cuadro que se abre de golpe.

Auger-Aliassime aterrizaba en Nueva York con credenciales sólidas: cuartos de final este año en Wimbledon y Roland Garros, pero también con un interrogante físico tras haberse retirado del Rogers Cup en Montreal en agosto por un problema de espalda. En la Arthur Ashe, algo no terminó de fluir.

«Quizá tenía algunos problemas físicos», admitió el ruso. «Es parte de nuestro deporte, es parte del tenis. Estoy súper feliz de conseguir esta victoria».

El ruso se marcha del estadio con una victoria de peso y el cuadro, de repente, le mira con otros ojos. El canadiense, en cambio, abandona Nueva York con más preguntas que respuestas sobre su estado y sobre cuánto tardará en volver a pelear de verdad por un grande.