Kent supera a Worcestershire en un emocionante partido
En Canterbury, bajo un cielo que parecía no decidirse entre la calma y la tormenta, Kent firmó una de esas victorias que definen temporadas. No fue un paseo. Ni mucho menos. El 84-run win sobre Worcestershire en el St Lawrence Ground se construyó a base de paciencia, nervios de acero y un último zarpazo cuando el partido parecía escaparse.
El marcador dirá que Kent, con 238 y 358, superó con holgura a unos visitantes que respondieron con 217 y 84-3 al inicio del último día, persiguiendo 380 para ganar. Pero el papel engaña. Durante horas, Worcestershire olió el milagro. Y durante horas, Kent tuvo que aguantar.
Un centenar que merecía otro final
La figura del día fue Brett D’Oliveira. Su 103* no fue un centenar decorativo, sino una entrada de resistencia y control que mantuvo con vida a Worcestershire hasta bien entrada la tarde. Comenzó la jornada junto a Adam Hose, con el equipo en 84-3 y pocas apuestas a su favor, pero los dos se encargaron de cambiar el guion.
Hose se mostró seguro, acompañando a D’Oliveira y reduciendo poco a poco el objetivo a proporciones alcanzables. Parecían asentados, sin sobresaltos, hasta que Hasan Mahmud encontró la manera de abrir la puerta: lbw, Hose por 38, golpe seco al intento de remontada.
Lejos de derrumbarse, Worcestershire volvió a levantarse. Henry Cullen se unió a D’Oliveira y juntos llevaron el marcador a 199-4 al almuerzo. Una asociación de 86 carreras que silenció a buena parte del público local y devolvió la presión al lado de Kent. Cada defensa de D’Oliveira, cada golpe limpio, reforzaba la sensación de que el gran golpe del día podía ser visitante.
Hasan cambia de extremo, cambia el partido… o eso parecía
Al volver, Hasan tomó la bola desde el extremo de Nackington Road. Cuarta pelota de la sesión de la tarde: Cullen, que había trabajado con madurez hasta 45, vio su defensa superada y su madera derribada. Una celebración contenida, pero significativa. Kent volvía a respirar.
Y, sin embargo, Worcestershire se negó a ceder. Matthew Waite entró con decisión, y de nuevo el partido se inclinó. D’Oliveira, imperturbable, siguió acumulando. Cuando condujo a Keith Dudgeon para dos carreras y alcanzó su centenar, el aplauso fue inevitable. Un siglo bajo máxima presión, con el objetivo de 380 todavía a la vista. A esa altura, con el marcador avanzando y los dos bateadores asentados, el sueño de la remontada ya no parecía tan descabellado.
El hechizo de Dudgeon
Entonces, el encuentro dio un vuelco. Sin aviso.
Waite, que había llegado a 37 y parecía una compañía fiable para D’Oliveira, intentó jugar a Dudgeon y terminó arrastrando la bola sobre sus propios palos. Un error fatal en un momento clave. A partir de ahí, el sudafricano pareció otro lanzador: más agresivo, más incisivo, con un ritmo distinto.
En el último balón de la sesión, Dudgeon encontró otra brecha. Una pelota que se le metió a Tom Taylor, que se quedó clavado mientras la bola se le colaba hacia adentro. Lbw. Taylor fuera sin anotar. De golpe, Worcestershire pasó de soñar a temblar: 283-7 al té. La persecución de 380, que había cobrado vida, volvía a parecer una montaña.
Stump volando, cola derrumbada
El reinicio tras el té no dio tregua. Primera bola para Beyers Swanepoel, Dudgeon alrededor del wicket, ángulo incómodo, y el resultado fue brutal: stump de pierna volando, golden duck. El St Lawrence Ground rugió. Kent ya veía el desenlace.
Hasan tomó la nueva bola y se sumó al asalto final. Ben Allison duró lo que tarda el árbitro en levantar el dedo: lbw por cero. La cola de Worcestershire, que había aguantado poco en la primera entrada, se desmoronaba otra vez.
Quedaba rematar. Matt Milnes, desde el extremo de Nackington Road, asumió la responsabilidad. Adam Finch trató de resistir, pero terminó topándose con Tawanda Muyeye en segunda posición, que no falló con las manos. Finch fuera por 7. Se acabó. Las últimas cinco puertas se habían desplomado por apenas 30 carreras, con Hasan y Milnes acompañando el golpe decisivo de Dudgeon.
En medio del derrumbe, D’Oliveira seguía ahí, invicto en 103, sin compañero, sin premio colectivo. Una de esas entradas que el marcador no hace justicia.
Kent se despega en la tabla
El triunfo, trabajado hasta el último detalle, vale algo más que 19 puntos. Kent se marcha ahora 15 puntos por delante de Northamptonshire, tercero en la tabla, con solo tres partidos por disputarse en esta Division Two del County Championship.
No fue la victoria más brillante de la temporada. Fue, seguramente, una de las más duras. Una de esas tardes en las que los equipos que quieren ascender demuestran de qué están hechos.
Kent ya ha dejado claro lo que pretende. La cuestión ahora es si alguien será capaz de alcanzarlos antes de que se cierre el telón del verano.






