Keaton Wallace: Nuevo Comienzo en Maccabi Tel Aviv
Keaton Wallace decidió este verano que ya era hora de cambiar de escenario. Después de años peleando por un hueco en la NBA, el escolta de 27 años hizo las maletas, cruzó el océano y firmó por dos temporadas con Maccabi Tel Aviv. Un giro de carrera, pero también una declaración de intenciones: quiere impacto, protagonismo y un lugar estable en la élite, ahora en la EuroLeague.
La decisión no fue automática. Wallace dudó entre seguir apostando por un puesto en la NBA a través de los training camps o abrir por primera vez la puerta de Europa. La conversación clave llegó desde Tel Aviv, con el director deportivo Claudio Coldebella al otro lado del teléfono.
“Dejó una muy buena impresión en mí y en mi familia”, contó el nuevo fichaje. “Estábamos todos juntos hablando con él por teléfono y nos sentimos cómodos. Sentimos que era la decisión correcta. Teníamos varias ofertas y Maccabi Tel Aviv era la mejor opción”. Esa llamada inclinó la balanza y encendió un nuevo capítulo.
El impacto Kattash y el idioma del baloncesto europeo
Wallace aterriza en un mundo distinto. Cancha más táctica, posesiones más cortas, menos espacio, más contacto. Y un entrenador, Oded Kattash, con una idea muy marcada de cómo quiere que juegue su equipo.
“Me explicó el ataque y cómo funciona. Tiene una filosofía muy inteligente y me está enseñando una manera diferente de jugar”, reconoce el guard, que aún está en plena fase de adaptación. No lo esconde: “Es un ajuste, pero estoy disfrutando del proceso y aprendiendo los principios, las jugadas y cosas de esa naturaleza. Me ha ayudado mucho”.
Su primer amistoso vestido de amarillo le sirvió de bautismo. Ritmo, lectura, química con los compañeros. Todo nuevo. “Aprendí mucho. El ritmo, los principios, las jugadas y también conocer a mis compañeros. Solo he estado aquí una semana y media o dos semanas, así que todavía tengo mucho que aprender”, admite.
Ese margen de crecimiento encaja con lo que se le pide: absorber rápido el libro de jugadas, entender los matices del juego europeo y, desde ahí, explotar su versatilidad.
La EuroLeague, un escenario que exige respeto
Para Wallace, la EuroLeague será territorio desconocido. Pero no se engaña con el nivel del reto: “Sé que es una liga competitiva. Sé que tendré que respetar a mis oponentes y que necesitaré estar listo para jugar todas las noches. No he experimentado la EuroLeague todavía, así que estoy emocionado por ver de qué se trata y ser parte de ella”.
Maccabi lo buscó precisamente por su capacidad para hacer de todo un poco y hacerlo bien a ambos lados de la pista. Él mismo lo resume como su gran carta de presentación para encajar en el baloncesto europeo: “Puedo jugar de base, escolta y combo guard. Puedo tirar, pasar y defender. Esas cosas deberían trasladarse aquí también”.
No quiere etiquetas. No acepta que lo encierren en un rol único. “No soy un jugador unidimensional”, subraya. “Aporto muchas cosas diferentes al juego y a mi equipo. Si una cosa no está funcionando lo suficientemente bien en cierto partido, otras partes de mi juego pueden aparecer”. Ese tipo de perfil es oro para un Maccabi que acostumbra a vivir de sus exteriores.
Un vestuario que abre la puerta
La adaptación de un jugador estadounidense a Europa suele empezar en el vestuario. En el caso de Wallace, el proceso ya tiene nombres propios.
“Todos mis compañeros me han ayudado”, asegura. Y enseguida entra en detalle: “Bonzie Colson me ayudó mucho con las jugadas y cosas así. John DiBartolomeo también hizo mucho, explicándome principios y cosas de esa naturaleza. Los compañeros Amit Ebo y Nitai Dodo me ayudaron desde la banda con las jugadas y principios. Todos mis compañeros han estado involucrados en mi desarrollo”.
El mensaje es claro: no llega como estrella aislada, sino como pieza que debe encajar en una estructura con jerarquías, cultura y expectativas muy marcadas.
Y Wallace ya ha entendido el peso de esa camiseta. “Espero que tengamos éxito. Maccabi ya tiene victorias históricas y logros, así que estoy intentando llegar y encajar en la tradición y la cultura. Las expectativas sobre nuestro equipo son altas”. No suena a tópico: en Tel Aviv, la exigencia no se negocia.
De la NBA al dorsal 17: un símbolo en Tel Aviv
Hermano mayor de Cason Wallace, jugador de Oklahoma City, Keaton siguió un camino más largo y empinado. No fue elegido en el Draft de 2021 tras su etapa en UTSA, pero se abrió paso hasta la NBA. Dejó destellos: 27 puntos ante Chicago, un triple-doble de 15 puntos, 11 rebotes y 15 asistencias frente a Orlando. Chispazos de lo que puede ofrecer cuando tiene minutos y confianza.
Ahora, cambia focos y códigos. Cambia país, idioma, estilo de juego. Cambia incluso de número. En Maccabi llevará el 17, y no es un detalle menor para él. “Significa nuevos comienzos. Estoy emocionado por ver cuál será el siguiente paso en mi viaje y en mi carrera, y por eso vamos con el número 17”.
Nuevo continente, nueva liga, nuevo rol. El número ya está elegido, el sistema de Kattash empieza a entrar en la cabeza y el vestuario lo ha arropado. Falta lo esencial: comprobar si ese “nuevo comienzo” en Tel Aviv convierte a Keaton Wallace en algo más que un trotamundos de la NBA y lo fija, por fin, como protagonista estable en la élite europea.






