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Kawhi Leonard firma extensión con Toronto Raptors

Kawhi Leonard pasó gran parte del verano esperando a que la NBA le abriera de nuevo la puerta de Toronto. Al final, no solo la abrió: los Raptors se la han blindado.

Según una persona con conocimiento directo de la negociación, Leonard ha acordado una extensión de contrato por dos años y 115 millones de dólares con Toronto, con opción de jugador para la temporada 2028-29. El acuerdo aún no se ha hecho oficial, de ahí el anonimato de la fuente, pero marca un giro contundente en una historia que llevaba meses en suspenso.

De la investigación al compromiso

La extensión llega apenas ocho días después de que los Raptors pudieran, por fin, cerrar el traspaso del alero de 35 años. El intercambio se había pactado el 30 de junio, pero quedó congelado durante más de dos meses por una investigación de la liga sobre si Los Angeles Clippers habían utilizado acuerdos de patrocinio externos para pagarle a Leonard por encima de lo permitido por el tope salarial.

En el último año de su contrato actual, Leonard cobrará 50,3 millones de dólares esta temporada. Para que el traspaso pudiera concretarse, renunció a su cláusula de “trade kicker” del 15%, un bonus que algunos jugadores perciben cuando son traspasados. Un gesto nada menor en una operación de este calibre.

Llega a Canadá tras firmar una campaña de 65 partidos, un salto notable respecto a los 37 del curso anterior. Promedió 27,9 puntos, 1,9 robos y se ganó un puesto en el segundo mejor quinteto All-NBA. Es decir, físicamente respondió, competitivamente también. Ese era el gran interrogante.

La última vez que Toronto tuvo a Leonard, la ciudad terminó con un anillo de campeón y un vacío un mes después. Ahora el contexto es distinto, pero el peso de su figura vuelve a ordenar el proyecto.

El precio de volver a apostar por Kawhi

Los Raptors venían de un 46-36 en temporada regular y de caer en siete partidos ante Cleveland en la primera ronda de los playoffs. Un equipo competitivo, sí, pero atrapado en la zona gris. Toronto decidió romper esa inercia apostando fuerte.

El paquete enviado a los Clippers habla por sí solo: Brandon Ingram, el joven tirador Gradey Dick, primeras rondas no protegidas de 2031 y 2033, un intercambio de primera ronda en 2027 y segundas rondas en 2030 y 2033. Futuro a largo plazo por presente inmediato.

El 9 de julio, sin embargo, todo se frenó. La investigación de la NBA seguía abierta y nadie podía asegurar si Leonard sería sancionado. Toronto optó por el silencio público durante el resto del verano mientras la liga desentrañaba el caso. El riesgo era evidente: hipotecar años de reconstrucción por una estrella que podía arrancar su nueva etapa con una suspensión.

El origen del escándalo

El caso explotó a partir de un reportaje de Pablo Torre en septiembre de 2025. El periodista reveló que Leonard tenía un acuerdo de patrocinio de 28 millones de dólares con Aspiration, una firma financiera enfocada en el clima, que apenas le exigía apariciones o compromisos. Antiguos empleados de la compañía describieron el contrato como una vía para esquivar el tope salarial. Detrás de Aspiration, además, había inversiones vinculadas a Steve Ballmer, propietario de los Clippers.

La NBA abrió entonces una investigación que se extendió durante meses y que, como se ha visto, condicionó el mercado y el futuro inmediato de varias franquicias.

El veredicto de la NBA y el castigo a los Clippers

El 2 de septiembre, la liga hizo públicas sus conclusiones. Los investigadores detectaron un “patrón de mala conducta y múltiples violaciones significativas de las normas”. Los Clippers habían articulado acuerdos para Leonard con cuatro empresas distintas, presionando a esas compañías con la promesa de negocios con la franquicia y llegando incluso a pagar gastos personales del jugador.

El castigo fue ejemplar. Los Clippers perdieron cinco primeras rondas consecutivas, de 2029 a 2033, y recibieron una multa de 30 millones de dólares. Ballmer fue suspendido un año. Gillian Zucker, presidenta de operaciones de negocio, también quedó fuera un año sin sueldo. Lawrence Frank, presidente de operaciones deportivas, fue sancionado con seis meses sin salario. Dennis Robertson, tío y representante de Leonard, fue inhabilitado para negociar con equipos NBA durante cinco años.

Leonard, por su parte, fue multado con 700.000 dólares, pero no recibió suspensión alguna. Un matiz clave para Toronto.

En un comunicado, el alero asumió “plena responsabilidad por los errores de juicio de personas de su círculo cercano” y defendió que firmó tanto su contrato con los Clippers como los acuerdos de patrocinio “de buena fe”.

Toronto, otra vez en manos de Kawhi

Con el dictamen de la liga sobre la mesa y sin sanción deportiva para su nueva estrella, los Raptors reactivaron el traspaso y aceleraron la extensión. Lo han hecho con memoria: saben exactamente lo que significa un Leonard sano y centrado en su baloncesto. Ya lo vieron coronarse en 2019.

La diferencia es que ahora el margen de error es mínimo. Toronto ha entregado capital de draft a muy largo plazo y ha comprometido una porción enorme de su masa salarial en un jugador que, aunque viene de una temporada sólida, arrastra un historial de problemas físicos y un entorno que acaba de quedar señalado por la NBA.

La apuesta, sin embargo, es clara: volver a ser un actor principal en el Este, no un mero invitado a los playoffs. Leonard, con 35 años, contrato millonario y una ciudad que le conoce mejor que nadie, tendrá la última palabra.

La pregunta ya no es qué hizo Toronto por recuperar a Kawhi Leonard. La cuestión es hasta dónde puede llevarles esta segunda era antes de que el reloj vuelva a correr en su contra.