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Katie Taylor se despide en Croke Park: victoria histórica

Katie Taylor eligió su final. Y lo hizo a lo grande, en casa, en el templo. Ante 80.000 almas en Croke Park, en Dublín, la irlandesa cerró una carrera legendaria con una victoria rotunda frente a la francesa Flora Pili, invicta hasta que se cruzó con ella.

A los 40 años, Taylor no dejó espacio para la duda. Dominó los diez asaltos con la autoridad de quien lleva más de una década marcando el rumbo del boxeo femenino. Decisión unánime, sin discusión: 100-90, 100-90 y 98-91 en las cartulinas. Un repaso. Y un punto final.

Con este triunfo, Taylor (26-1) se marcha como campeona indiscutida del superligero (140 libras, 63,503 kg). Sumó el cinturón vacante del WBC a los que ya poseía de la WBO, WBA e IBF. Pili, que llegaba invicta, se queda ahora con un registro de 12-1, víctima del último acto de una carrera irrepetible.

Un adiós a la altura de una pionera

La escena final tuvo algo de símbolo y de justicia histórica. Taylor, la misma que empezó a boxear cuando las chicas tenían prohibido competir como amateur en Irlanda, dejó sus guantes en el centro del ring. A su alrededor, su equipo fue colocando uno a uno los cinturones, como si estuvieran enmarcando una obra terminada.

Durante años, para poder pelear, tuvo que aparecer simplemente como “K Taylor”. Ayer, en cambio, su nombre retumbó en cada rincón de Croke Park. La niña que se escondía tras una inicial se marchó convertida en icono nacional.

Su trayectoria lo explica todo. Oro olímpico en Londres 2012, en la primera aparición del boxeo femenino en unos Juegos. Debut profesional en 2016. Un reinado absoluto en el peso ligero antes de dar el salto al superligero. Y un palmarés que cierra con 26 victorias, 6 de ellas por KO, y una sola derrota.

Esa mancha llegó el 20 de mayo de 2023, cuando la estadounidense Chantelle Cameron la superó al subir de división. Medio año más tarde, en el mismo escenario del 3Arena de Dublín, Taylor se cobró la revancha completa. Ayer, en Croke Park, terminó de ajustar las cuentas con la historia.

La trilogía que marcó una era

Entre todos los capítulos de su carrera, hay uno que sobresale: la trilogía con Amanda Serrano. En abril de 2022, Taylor y Serrano hicieron historia al encabezar la primera velada de boxeo femenino en un abarrotado Madison Square Garden. No fue solo una pelea; fue una declaración de poder.

Se vieron las caras tres veces. Tres guerras. Tres victorias para Taylor, la última en 2025. Esa trilogía se convirtió en el corazón de su legado, el punto de referencia para medir la dimensión de su impacto en el boxeo femenino mundial.

Anoche, en Dublín, el eco de aquellas batallas estaba presente. Cada combinación precisa, cada paso lateral, cada amague recordaba por qué Taylor se mantuvo tanto tiempo en la cima.

Croke Park, el sueño cumplido

La irlandesa llevaba años persiguiendo una noche así. No solo ganar, sino ganar en Croke Park, la catedral deportiva de su país. Cuando el combate terminó y se confirmó la decisión unánime, la explosión en las gradas fue la respuesta de un país entero.

Con el micrófono en la mano y la voz quebrada por la emoción, Taylor miró alrededor y se rindió al momento: “Croke Park! We did it! The people of Ireland gave me a dream ending to a dream career. Nothing can top this. Without a doubt, this was the crowning moment of my entire career”.

No exageraba. No había nada más que pedir. Ni un cinturón, ni un escenario, ni una rival. Lo había tenido todo.

Del sueño olímpico al retiro perfecto

Su historia se puede contar en títulos, pero también en rupturas de barreras. De Londres 2012, donde inauguró el camino olímpico del boxeo femenino con un oro, a este 2026 en el que se despide como campeona indiscutida del superligero. De los gimnasios donde tenía que ocultar su identidad a un Croke Park rendido a sus pies.

El gesto final, dejando los guantes en el centro del ring rodeados por sus cinturones, fue algo más que un adiós deportivo. Fue una declaración: el trabajo está hecho. El camino, abierto para las que vienen detrás.

Taylor se marcha con números brillantes, pero sobre todo con una certeza: cambió las reglas del juego. La pregunta ya no es qué más podía ganar ella, sino hasta dónde llegarán ahora las que crecieron viéndola reinar.