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Katie Boulter sufre una dura derrota en el US Open

Katie Boulter, número uno británica, vivió en Nueva York algo más que una simple derrota. Fue un correctivo. En apenas 58 minutos, Karolina Muchova la barrió de la pista con un contundente 6-1, 6-0 en la segunda ronda del US Open, en un partido que dejó a la británica sin respuestas, sin saque y sin consuelo tenístico.

Del premio del gran estadio al golpe de realidad

El duelo estaba previsto inicialmente en una pista exterior, pero la lluvia que azotó Flushing Meadows obligó a reubicarlo en el Louis Armstrong Stadium, con capacidad para 14.000 espectadores. Para muchos aficionados, era un regalo inesperado: un tercer partido de la sesión diurna, con la mejor británica del momento frente a la séptima cabeza de serie.

El “premio” duró poco. Muy poco.

Boulter apenas pudo sostener el intercambio. Perdió el primer set 6-1 y el segundo se le escurrió sin ganar un solo juego. El público, que había llenado la grada con la esperanza de un duelo competitivo, asistió a una exhibición unilateral de Muchova, reciente finalista de Wimbledon, que manejó el encuentro con una frialdad quirúrgica.

La propia Boulter no buscó excusas: “Fue un mal día en la oficina, por partida doble”, admitió. Habló de las condiciones, del techo cerrado, del ruido, de cómo todo la distrajo más de lo habitual. “Lo dejé que me afectara. No suelo ser tan consciente de todo lo que pasa alrededor. Me hizo sentir un poco incómoda. Tengo que aprender a manejarlo mejor”.

Un saque desaparecido y números que duelen

Las estadísticas explican el marcador sin necesidad de interpretación. El saque, normalmente un arma clave en el juego de Boulter, se convirtió en un lastre: ocho dobles faltas, ningún saque directo y solo un 33% de puntos ganados con el primer servicio. Incapaz de sostener su juego de base, encadenó errores no forzados hasta terminar con 22, por apenas cuatro golpes ganadores.

Cada turno de saque se convertía en una prueba de supervivencia. No salvó ni una sola de las siete bolas de ‘break’ que afrontó. Muchova, en cambio, olió la sangre desde el primer juego y no aflojó. Cerró el partido con 14 golpes ganadores y solo nueve errores no forzados, mezclando dejadas precisas con golpes planos que perforaban la defensa de la británica.

La ex número cinco del mundo Daniela Hantuchova, analizando el partido, fue tajante en la BBC Radio 5 Live: “Si fuera Boulter, estaría muy humilde. Me sentaría con mi equipo y diría: ‘Vale, tenemos que cambiar algo, y a lo grande’. Hoy fue muy evidente que el problema fue el saque. Perdió el ritmo, no usaba las piernas. Eso es lo primero que hay que arreglar. Si aún quiere invertirlo todo en su tenis, mañana mismo tiene que estar en la pista de entrenamiento”.

Verano feliz, temporada amarga

Fuera de la pista, el verano de Boulter ha sido luminoso. En julio se casó con el australiano Alex de Minaur, número siete del mundo. En lo personal, todo son sonrisas. En lo deportivo, la historia es muy distinta.

La británica, situada en el puesto 62 del ranking, solo ha sumado dos victorias en los cuatro Grand Slams de la temporada. Desde su eliminación en primera ronda en Wimbledon, apenas ha ganado dos de los seis partidos que ha disputado. El golpe en Nueva York no es un accidente aislado, sino otro capítulo de una campaña que se le está haciendo larga y cuesta arriba.

La sensación es clara: el margen de mejora existe, pero el tiempo empieza a pesar. La exigencia del circuito no perdona baches prolongados, y el contraste entre su vida personal, en un momento dulce, y su realidad competitiva, en crisis, resulta llamativo.

Luces y sombras británicas en Nueva York

El día tampoco sonrió a otro británico. Jacob Fearnley se quedó fuera de la tercera ronda tras caer por 6-3, 6-3, 3-6, 6-3 ante el argentino Tomas Martin Etcheverry. Luchó para estirar el partido con un buen tercer set, pero no encontró la forma de cambiar el guion en el cuarto.

Quien sí encontró un respiro fue Francesca Jones. La británica regresó a la pista para completar su duelo de primera ronda, interrumpido por la lluvia del martes, y firmó una valiosa victoria ante la polaca Magda Linette. Entre tanta noticia amarga para el tenis británico, Jones aportó el único rayo de luz del día.

¿Y ahora qué para Boulter?

La derrota ante Muchova deja a Boulter con más preguntas que respuestas. El saque, la gestión de los grandes escenarios, la solidez mental bajo techo y con ruido constante… todo quedó expuesto en Louis Armstrong.

Hantuchova lo resumió con crudeza: hay que cambiar “algo grande”. La cuestión ya no es si el talento está ahí, sino cuánto está dispuesta Boulter a apretar el acelerador para que días como este no se conviertan en costumbre. La temporada avanza, los grandes torneos no esperan y el reloj competitivo no se detiene por nadie.