Juventus y Milan: Desafíos en la Europa League 2026-27
Montecarlo marcó hoy el punto de partida real de la temporada europea para el fútbol italiano. Juventus y Milan, únicos representantes de la Serie A en la Europa League 2026-27, salieron del sorteo con calendarios exigentes, largos viajes y varios exámenes de carácter. No hay red: o se compite de verdad o la temporada se complica muy pronto.
Juventus, un grupo lleno de trampas
La Juventus, sexta en la última Serie A, se asoma a una fase de liga con aroma a vieja Europa y riesgo permanente de tropiezo. El equipo de Luciano Spalletti se cruzará con Real Sociedad, AZ Alkmaar, Rennes, Ferencváros, Omonia, Celta Vigo, NEC y Hapoel Beer Sheva.
No es el cuadro más glamuroso del torneo, pero sí uno que castiga cualquier relajación. Real Sociedad en casa será el primer gran termómetro del nivel competitivo de los bianconeri. Un rival técnico, incómodo, que acostumbra a castigar a quienes conceden metros entre líneas.
AZ Alkmaar, a domicilio, añade un viaje complejo y un contexto siempre delicado: césped, clima y un fútbol neerlandés que corre, presiona y no perdona errores en salida de balón. Rennes, en Turín, completa el trío de rivales de ligas top europeas, con esa mezcla francesa de físico y verticalidad que tantas veces descoloca a los equipos italianos.
Luego llega la trampa de la Europa League: desplazamientos largos y ambientes encendidos. Ferencváros en Budapest, Omonia en Chipre, Celta Vigo en Balaídos, NEC en casa y un viaje hasta Israel para medirse a Hapoel Beer Sheva. Campos donde la Juventus, si baja una marcha, puede dejar puntos que luego se echan de menos en enero.
La imagen reciente de Spalletti, cabizbajo en Frosinone tras el duelo liguero en el Stadio Benito Stirpe, resume bien el momento: la Juventus ya no puede vivir de su nombre. Este calendario europeo exige una respuesta inmediata, una identidad clara y una plantilla capaz de rotar sin perder nivel.
Milan, un recorrido de peso y memoria
El Milan, quinto en la Serie A 2025-26, afronta una fase de liga con un perfil distinto: menos viajes extremos, pero más rivales de pedigrí. El equipo de Ruben Amorim se medirá a Benfica, Olympiacos, Ferencváros, Salzburg, Sunderland, Bournemouth, Ararat y Levski Sofia.
San Siro recibirá de entrada una noche grande ante Benfica. Historia, escudos pesados y un duelo que huele a competición mayor. Es el tipo de partido que puede marcar el tono del grupo: si Milan impone su ritmo, lanza un mensaje; si sufre, la Europa League se convierte en un campo minado desde el primer día.
El desplazamiento al Pireo para enfrentarse a Olympiacos promete un ambiente abrasador, de esos que ponen a prueba el carácter de un vestuario. Salzburg, en Austria, añade un examen táctico y físico ante uno de los proyectos más reconocibles del continente en cuanto a intensidad y presión alta.
El bloque inglés aporta un matiz especial. Sunderland en casa y Bournemouth fuera representan dos estilos distintos, pero un mismo desafío: competir ante equipos acostumbrados al ritmo alto del fútbol británico. No habrá margen para relajarse, ni siquiera en San Siro.
Ararat y Levski Sofia completan un cuadro que, sobre el papel, parece más amable. Pero la Europa League suele castigar a quien se fía del papel. Viajes largos, climas distintos, campos menos habituales… justo el tipo de contexto en el que se definen las posiciones del 8º al 24º puesto.
En la banda, la figura de Ruben Amorim, captado en Turín en plena tensión durante el duelo ante Torino en el Stadio Olimpico Grande Torino, simboliza la ambición del club: Milan no entra en esta Europa League para participar, sino para competir hasta el final.
Un formato que no perdona despistes
La nueva fase de liga de la Europa League arrancará el 16/17 de septiembre y se cerrará el 28 de enero de 2027. Cuatro meses largos, ocho jornadas, cero margen para desconectar. Los ocho mejores avanzan directos a los octavos de final; del 9º al 24º se jugarán la vida en un play-off de eliminación directa.
El 26 de mayo de 2027, en Frankfurt, espera la final. Es un horizonte lejano, casi abstracto, pero cada punto de esta fase de liga pesa ya como una pequeña eliminatoria. Un empate mal gestionado en Chipre, una derrota en Israel o un tropiezo en Sofía pueden separar a un gigante europeo de la ruta corta hacia los octavos.
UEFA publicará el calendario completo el sábado 29 de agosto. Entonces se sabrá el orden exacto de las batallas, las semanas de máxima tensión, los picos de rotación y los momentos en los que Serie A y Europa League se cruzarán de forma cruel.
Por ahora, solo hay una certeza: Juventus y Milan ya conocen el tablero. La pregunta es sencilla y brutal a la vez: ¿tiene todavía el fútbol italiano la pegada suficiente para convertir estos cruces en el inicio de un regreso a la élite continental, o se quedará otra vez mirando la fiesta desde fuera en primavera?






