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Julián Álvarez y su futuro: Atlético cierra puerta a Barcelona

Julián Álvarez lleva dos días sin aparecer por el entrenamiento de Atlético de Madrid. Oficialmente, por enfermedad. Extraoficialmente, porque el delantero argentino ha chocado de frente con el muro que el club le ha levantado en dirección a Barcelona.

El mensaje desde los despachos del Metropolitano fue claro y directo, transmitido en privado al jugador y a sus asesores a comienzos de semana: no habrá negociación con Barcelona. No ahora. No en estos días decisivos de mercado.

Desde entonces, Álvarez no se ha ejercitado con el grupo. Dos ausencias consecutivas que llegan justo después de conocer que su prioridad, vestir de blaugrana, no tiene recorrido con la postura actual del club.

Atlético cierra la puerta al Barça… y la abre a Arsenal

La posición pública de Atlético ha sido tan contundente como la privada. En apenas 24 horas, el club emitió dos comunicados para blindar su discurso y enviar un mensaje inequívoco a Barcelona, al jugador y al mercado.

El primero fue una respuesta directa a las palabras del presidente azulgrana, Joan Laporta, que insistió en su deseo de fichar a Álvarez. Atlético contestó con una frase que no deja espacio a interpretaciones: “Hay un 0% de opciones de venderlo al Barça”.

Al día siguiente, el propio consejo de administración del club rojiblanco dio un paso más. En un nuevo comunicado, los miembros del órgano directivo expresaron “unánimemente su absoluto apoyo” a la decisión de no negociar el traspaso del internacional argentino a FC Barcelona.

Cierre total a Barcelona. Pero no a todos.

Porque mientras el discurso hacia el Camp Nou es de bloqueo total, la puerta hacia la Premier se ha entreabierto. Atlético sí está dispuesto a vender a Álvarez a Arsenal y ya ha mantenido conversaciones directas con el vigente campeón de Inglaterra.

Londres toma el relevo

La operación, por dimensión económica y deportiva, apunta a uno de los grandes movimientos del verano. El director atlético, Mateu Alemany, estuvo en Londres la semana pasada y allí se reunió con sus homólogos de Arsenal. Sobre la mesa, una cifra mayúscula: 150 millones de euros, unos 128 millones de libras.

Ese es el precio que Atlético ha fijado para dejar salir a su delantero. Alto, pero claro. Sin subastas públicas ni filtraciones interesadas: quien quiera a Álvarez, ya sabe lo que tiene que pagar.

Mikel Arteta lo quiere. Y lo quiere ya. El técnico español considera prioritario incorporar al argentino este mismo mes, pero se ha topado con un obstáculo que no se resuelve con pizarras ni chequeras: la firme voluntad del jugador de ir a Barcelona.

Ese deseo personal ha frenado, por ahora, el empuje de Arsenal. El club inglés avanza con prudencia mientras espera un gesto definitivo del futbolista.

Un acuerdo listo… a falta del sí del jugador

Pese a ese bloqueo emocional, las conversaciones entre Atlético y Arsenal han sido calificadas como positivas. A nivel de clubes, el terreno está bastante allanado. No hay guerra fría, no hay tensión pública. Hay negociación y, según las fuentes consultadas por BBC Sport, buena sintonía.

El escenario es claro: si en los próximos días Álvarez da luz verde a Arsenal, el acuerdo podría cerrarse con rapidez. La estructura del traspaso está encaminada, la voluntad de Atlético de vender al club londinense es firme y el interés de Arsenal, evidente.

Todo se reduce ahora a una decisión personal.

Álvarez quiere Barcelona. Atlético no se mueve un milímetro. Arsenal espera, con una oferta dispuesta y el mercado apretando el reloj.

En un verano marcado por grandes operaciones, la pregunta ya no es cuánto vale Julián Álvarez, sino hacia dónde estará dispuesto a ir cuando compruebe que la puerta del Camp Nou, por mucho que insista, seguirá cerrada.