Joshua Van defiende el título en una guerra épica en Los Ángeles
Joshua Van sigue siendo el rey del peso mosca de UFC. Y esta vez no hubo lesiones, excusas ni atajos: 25 minutos completos de sufrimiento, ajustes y castigo mutuo ante un Alexandre Pantoja que salió a pelear como si quisiera recuperar en una noche todo lo que perdió el año pasado.
En el Crypto.com Arena de Los Ángeles, el campeón de Myanmar arrancó como casi siempre: frío, leyendo, dejando que el rival gaste gasolina. Pantoja, herido en el orgullo desde aquella derrota por lesión a finales de 2023, entró como un tren. Combinó manos pesadas con derribos limpios y marcó el tono del combate desde el inicio. El brasileño mandaba, el público se encendía y Van parecía un campeón demasiado tranquilo para el fuego que tenía delante.
Una pelea que cambia de dueño
El segundo asalto encendió todas las alarmas. Pantoja conectó un bombazo directo al rostro de Van. El campeón se tambaleó, perdió el equilibrio y, en el caos, llegó un choque de cabezas involuntario. Pantoja explotó de rabia, reclamó a Herb Dean una deducción de punto, pero el árbitro mantuvo la calma: choque accidental, se sigue.
Ese momento encendió otra mecha. Mientras el brasileño insistía con los derribos y la presión, Van empezó a encontrar su distancia. De repente, el campeón ya no solo sobrevivía: marcaba la diferencia. Sus combinaciones comenzaron a romper la guardia de Pantoja, a abrir cortes, a dejar la cara del aspirante cada vez más marcada. Cada intercambio dejaba claro que, si la pelea se alargaba, el que tenía más recursos frescos era el hombre de Myanmar.
El combate se fue convirtiendo en una guerra de ritmos. Pantoja cargaba hacia delante, buscaba las piernas, trataba de arrastrar todo al suelo. Van respondía con manos rápidas, precisión quirúrgica y una lectura cada vez más clara de los tiempos. Golpe a golpe, asalto a asalto, la balanza se inclinaba.
Un campeón que cierra como campeón
El quinto asalto lo definió todo. Pantoja llegó fundido, con el rostro abierto y las piernas pesadas. Van, en cambio, olió sangre. Subió el ritmo, se plantó en el centro del octágono y empezó a castigar. Hasta que llegó el derribo emocional de la noche: un knockdown que dejó al brasileño al borde del abismo.
En el suelo, Van rozó la finalización con una keylock que hizo contener la respiración a todo el pabellón. Pantoja, puro orgullo, escapó como pudo. Pero ya no quedaba mucho más que ofrecer. El campeón cerró fuerte, dominando los últimos segundos como quien sabe que la noche es suya.
Las tarjetas lo confirmaron: decisión unánime para Joshua Van (49-46, 49-47, 50-45) en la segunda defensa de su cinturón. Una pelea de las que se recuerdan, de las que construyen legado.
Tsarukyan pide el título a golpes
Antes de que Arman Tsarukyan y Mauricio Ruffy firmaran el contrato, UFC fue claro: una victoria podía valer una oportunidad titular. Con ese peso sobre los hombros, el armenio no quiso dejar dudas.
El combate estaba pactado a cinco asaltos. Solo necesitó uno.
Ruffy arrancó bien, defendiendo los intentos de derribo y manteniendo la pelea de pie durante unos instantes, suficiente para mostrar que no había viajado para rendirse. Pero la paciencia de Tsarukyan tiene filo. A medida que avanzaba el primer round, empezó a imponer su juego, a cerrar espacios, a castigar.
Y cuando el cronómetro agonizaba, a cuatro segundos del final del asalto, llegaron dos codazos brutales. Secos, directos, definitivos. Ruffy cayó y el árbitro detuvo la pelea. KO en el primer round, mensaje directo a la cúpula de UFC.
La pregunta ya no es si se lo ha ganado. Es cuándo le darán ese título.
Patricio Pitbull, versión vintage en el Octágono
Patricio Pitbull aterrizó en UFC con un pasado legendario en Bellator MMA y la incógnita de cómo respondería en la mayor vitrina del mundo. Esta noche, en su segunda victoria en la compañía y primer final dentro del Octágono, dejó claro que aún queda mucho en el tanque.
El brasileño salió a morder a DooHo Choi, favorito en las apuestas y querido por el público. No le dio respiro. Presión alta, manos pesadas, cero respeto. Choi no encontró respuestas, ni espacio, ni aire.
Hasta que Pitbull encontró lo que buscaba: un puñetazo limpio a la barbilla que mandó al coreano al suelo. Desde ahí, remate clásico: ground and pound hasta que el árbitro intervino. Un triunfo contundente ante un rival muy respetado. Una declaración de intenciones.
El nocaut que nadie vio venir
La sorpresa mayúscula de la noche tuvo nombre y apellido: Sean Sharaf. Enfrente, Gable Steveson, el gran proyecto de los pesos pesados, el hombre destinado —según muchos— a dominar la división en los próximos años.
Doce segundos bastaron para romper el guion.
Sharaf, enorme underdog en las apuestas, conectó un puñetazo perfecto que mandó a Steveson a la lona. Sin dudar, se lanzó al ground and pound y obligó al árbitro a frenar la masacre. Primer triunfo de Sharaf en tres combates en UFC, y quizá el más inesperado de toda su carrera. Steveson, en cambio, se lleva un baño de realidad que puede marcar su desarrollo.
Marlon Vera se niega a caer del mapa
Marlon Vera llegó a la cartelera preliminar con cuatro derrotas seguidas y su puesto en el top 15 del peso gallo en serio peligro. Enfrente, Charles Jourdain, en plena racha de tres victorias y con la mira puesta en arrebatarle el lugar.
La presión era toda de Vera. Y respondió como lo hacen los veteranos que no aceptan su final.
El ecuatoriano peleó afilado, con una claridad que había faltado en sus últimas presentaciones. Fue más rápido en el intercambio, más preciso, más agresivo. Mandó al suelo a Jourdain tres veces. A la tercera, el canadiense levantó la mano, miró al árbitro y prácticamente pidió el final. TKO en el tercer asalto, a los 2:02.
Vera salva su clasificación, salva su nombre y se compra tiempo en una división que no perdona.
Casey O’Neill y una voltereta de manual
En la cartelera temprana, Casey O’Neill firmó uno de esos finales que cambian una pelea en cuestión de segundos. Durante gran parte del primer asalto, Eduarda Moura hizo exactamente lo que quería: derribo rápido, control en el suelo, amenaza constante con una d’arce choke que pareció estar muy cerca de cerrar.
O’Neill aguantó. Se giró, sobrevivió y esperó su momento.
Pasados los tres minutos, desde la posición inferior, intentó escapar elevando a Moura en el aire. En el giro, atrapó un brazo. Transición limpia, palanca profunda. Moura tocó casi de inmediato. Sumisión por armbar a los 3:22 del primer asalto y una tercera victoria consecutiva para O’Neill, que se consolida como una amenaza real en el peso mosca.
Resultados completos UFC 331
Cartelera principal
- Joshua Van derrotó a Alexandre Pantoja por decisión unánime (49-46, 49-47, 50-45).
- Arman Tsarukyan derrotó a Mauricio Ruffy por KO (codos) – R1, 4:56.
- Patricio Pitbull derrotó a DooHo Choi por KO (puñetazos) – R1, 3:28.
- Sean Sharaf derrotó a Gable Steveson por KO (puñetazos) – R1, 0:12.
- Alonzo Menifield derrotó a Iwo Baraniewski por decisión dividida (28-29, 29-28, 29-28).
Cartelera preliminar
- Marlon Vera derrotó a Charles Jourdain por TKO (puñetazo) – R3, 2:02.
- Robelis Despaigne derrotó a Tai Tuivasa por decisión dividida (29-28, 28-29, 29-28).
- Michael Aswell Jr. derrotó a JooSang Yoo por decisión dividida (28-29, 29-28, 29-28).
- Ryan Gandra derrotó a Ozzy Diaz por TKO (puñetazos) – R1, 2:04.
Cartelera inicial
- Edmen Shahbazyan derrotó a Brunno Ferreira por decisión unánime (30-27, 29-28, 29-28).
- Casey O’Neill derrotó a Eduarda Moura por sumisión (armbar) – R1, 3:22.
- Joanderson Brito derrotó a Giga Chikadze por KO (puñetazos) – R1, 1:57.
Una noche de campeones que resisten, aspirantes que golpean la puerta del título y favoritos que caen sin aviso. En un evento así, la clasificación se mueve, pero la pregunta que queda flotando es otra: ¿quién tendrá el coraje de pedir a Van después de esta guerra?






