Jon McConnell sigue el camino de Kate O'Connor hacia Europa
Jon McConnell mira a Europa con el espejo de Kate O'Connor delante. La vio conquistar los Commonwealth Games y, casi sin respirar, coronarse campeona de Europa. Ahora quiere seguir el mismo camino. El mismo vértigo. El mismo doblete.
O'Connor, heptatleta, se colgó el oro de los Commonwealth en julio y lo confirmó semanas después con el título europeo en Birmingham. Desde Belfast, McConnell tomó nota. Él también salió campeón en Glasgow, dueño del oro en los 70 kg y única medalla dorada del boxeo de Team NI en aquellos Juegos. Pero no le basta con eso. No piensa vivir de aquel verano.
“Ella es una gran inspiración, ganó los Commonwealths, tuvo una semana libre y volvió a Birmingham para ganar el oro europeo; ojalá pueda replicarlo”, contó a BBC Sport NI antes de viajar a Bulgaria. El mensaje es claro: ya probó el sabor del éxito y quiere más. Mucho más.
“Estoy en el camino correcto. Los Commonwealths eran un objetivo para mí desde niño. Me dieron el gusto de algo grande y la única forma de volver a sentir ese cosquilleo es salir y ganar campeonatos importantes”, añadió. No suena a tópico, suena a declaración de intenciones.
De Glasgow a Sofía, con Los Ángeles en el horizonte
McConnell forma parte de un equipo de 14 boxeadores que representará a Team Ireland en los European Elite Championships, que arrancan el jueves en Sofía. El combinado suma una novedad clave: Kellie McLoughlin entra en el peso ligero femenino tras la baja de la doble campeona olímpica Kellie Harrington, apartada por una lesión en la mano.
El torneo no solo reparte medallas. También mide fuerzas. Es un termómetro de cara a un ciclo olímpico que ya se siente cercano. La clasificación para los Juegos Olímpicos de 2028 en Los Ángeles empezará el año que viene, con los World Championships y los European Games en el calendario, y muchos de los rivales en Bulgaria serán los mismos que se cruzarán en ese camino.
“Van a ser las mismas personas contra las que vas a boxear”, recordó McConnell. Por eso cada asalto cuenta. Cada detalle. “Voy combate a combate y asalto a asalto, pero no hay razón para que no pueda estar en lo más alto del podio, porque Los Ángeles es mi gran objetivo”.
Su hoja de ruta es nítida: ya es campeón nacional élite por dos años consecutivos. “Si puedo hacerlo tres en enero, debería ir a los clasificatorios el próximo año, pero en estos European Championships quiero dejar una marca”, avisó. No suena a conformismo, suena a aviso.
Un equipo con pasado dorado y una deuda masculina
Irlanda llega a Sofía con la referencia reciente de los European Championships de 2024 en Serbia, donde regresó con cuatro medallas: dos oros y dos bronces, todas en categoría femenina. Entre las campeonas, dos nombres que vuelven a aparecer ahora en la lista: Shannon Sweeney, oro en 50 kg y ahora en 48 kg, y Aoife O'Rourke, campeona en 75 kg.
El contraste con el boxeo masculino es evidente. En Yereván, dos años antes, Gabriel Dossen se colgó el oro y Dylan Eagleson el plata. Pero a nivel mundial la sequía es larga: han pasado nueve años desde la última medalla masculina irlandesa en unos World Championships, con la plata de Joe Ward y los metales de Michael Conlan, todavía el único hombre del país que ha logrado un oro mundial.
Ese vacío pesa. También motiva. El actual seleccionador interino, Damian Kennedy, insiste en que la nueva generación está cerca de romper el dique. Habla de “progresión desde principios de enero” y se apoya en nombres concretos.
“Dean Clancy está llegando de manera regular a tres combates en los torneos, Jude Gallagher también va profundo de forma habitual, y Jack Marley está boxeando mejor que nunca”, detalló. Son señales, no estadísticas huecas.
Kennedy también lanza un matiz que en un deporte obsesionado con el podio no siempre se escucha: “A veces el éxito se mide en medallas, pero no siempre es así; he visto la progresión aquí”. Para él, varios púgiles están “a punto de cruzar el umbral” y, cuando eso ocurra, espera un efecto dominó: “Cuando se abran las compuertas para los hombres, será increíble de ver”.
En medio de ese contexto, el reto de McConnell en Sofía va mucho más allá de una medalla. Es la oportunidad de confirmar que Glasgow no fue un pico aislado, sino el primer peldaño de una escalera que apunta a Europa, a Los Ángeles y, quizá, a un nuevo tiempo para el boxeo masculino irlandés.






