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Jessica Pegula avanza a cuartos de final del US Open tras vencer a Sorana Cirstea

En la mente de Jessica Pegula, al salir de la pista Louis Armstrong, había una sola palabra: respeto. Acababa de ganar 6-3, 6-4 a Sorana Cirstea para meterse en sus cuartos de final número cuatro del US Open en los últimos cinco años, pero el foco no estaba solo en su propia gesta, sino en la rumana de 36 años que se encamina al final de su carrera.

Cirstea, que planea retirarse al final de la temporada, encontró en Pegula no solo a su verdugo, sino a una voz de reconocimiento. “Creo que es una gran competidora y la máxima profesional”, dijo la estadounidense. Luego, sin maquillajes, definió lo que se había visto en la pista: “Sé que pareció algo sencillo, pero fue una batalla. Fue realmente muy intenso”.

Y lo fue, pese al arranque demoledor de Pegula. La número uno estadounidense entró al Louis Armstrong como un vendaval: ganó los primeros 13 puntos del partido y se colocó 3-0 casi sin pestañear. Parecía que la tarde iba a ser corta.

Pero Cirstea no ha sobrevivido tantos años en el circuito por casualidad. Ajustó, cambió alturas, buscó las líneas, obligó a Pegula a trabajar cada punto. El nivel del encuentro subió varios escalones en cuanto la rumana logró asentarse en el intercambio.

Pegula tuvo que mostrar nervios de acero muy pronto. Con 3-2 y saque, levantó un 0-40 en el sexto juego para conservar la ventaja. No fue un simple trámite: necesitó cinco pelotas de set para cerrar el primer parcial, prueba de que, detrás del marcador, el duelo se jugaba en detalles, en pequeños pulsos de presión y respuesta.

El antecedente inmediato entre ambas estaba demasiado fresco como para no pesar. El 19 de agosto, en el Cincinnati Open, Pegula había dominado un set y un break arriba antes de ver cómo el partido se le enredaba hasta un 6-2, 4-6, 7-5 sufrido. Esta vez se negó a repetir el guion, aunque el partido volvió a llenarse de altibajos con el servicio: 11 quiebres en total entre las dos.

En el segundo set, la estadounidense volvió a tomar la delantera con decisión. Ganó cuatro de los primeros cinco juegos y marcó el ritmo desde la devolución, pero Cirstea se resistió a irse en silencio. Con 4-1 y al borde del abismo, salvó cuatro bolas de break para sostener el 4-2 y mantenerse, al menos, a tiro de remontada.

El tramo final fue una montaña rusa de servicios rotos: cuatro quiebres consecutivos terminaron de sellar el marcador, con Pegula imponiéndose en los momentos clave y Cirstea peleando hasta la última pelota, fiel a la imagen de competidora que la ha acompañado toda su carrera.

Pegula avanza de nuevo a los cuartos de final en Nueva York, consolidando una relación ya habitual con la segunda semana del torneo. Cirstea, en cambio, se aleja poco a poco del foco de los grandes escenarios, pero lo hace dejando exactamente lo que Pegula subrayó al terminar: la estela de una profesional respetada, que se marcha como jugó este domingo, compitiendo hasta el final.