logo

Jessica Pegula: Récords y Desafíos en el Tenis

Jessica Pegula llegó a las semifinales del US Open y, con ello, escribió una línea única en la historia del tenis moderno: es la primera jugadora en la Era Abierta que alcanza sus primeras cuatro semifinales de Grand Slam después de cumplir 30 años. Un récord que no habla solo de longevidad, sino de una carrera a contracorriente.

Tenía 30 recién cumplidos cuando, en 2024, se metió por primera vez entre las cuatro mejores de un grande, precisamente en Nueva York. Aquel torneo terminó en su primera final de Grand Slam, un pulso duro y cerrado que se le escapó por detalles: 7-5, 7-5 ante Aryna Sabalenka. Parecía el inicio de una puerta que, por fin, se abría.

Un año después, regresó al mismo escenario, a las mismas rondas altas y, otra vez, se topó con la número uno del mundo. En las semifinales del US Open 2025 volvió a caer frente a Sabalenka, esta vez en tres sets: 4-6, 6-3, 6-4. Mismo torneo, misma rival, misma sensación de estar cerca y, al mismo tiempo, de que falta un golpe más.

Un récord que llega tarde… y por eso vale más

Su tercera semifinal de Grand Slam llegó en el Australian Open de este año. Allí la frenó Elena Rybakina, 6-3, 7-6(7), en una batalla de una hora y cuarenta minutos en la que Pegula volvió a rozar el partido grande sin terminar de atraparlo. El tie-break del segundo set condensó su historia reciente: competitiva, valiente, pero aún sin premio mayor.

Esta semana, en Nueva York, alcanzó la cuarta semifinal de su carrera y la tercera consecutiva en el US Open. Lo hizo con una remontada que define bien su carácter. Perdió el primer set, fue a remolque con un break abajo en el tercero ante Emma Navarro y, cuando el partido parecía escaparse, apretó los dientes: 3-6, 6-4, 6-3. Otra vez, negándose a aceptar el guion fácil.

A los 32 años, Pegula no esconde lo largo que se le ha hecho el camino. Ella misma lo dijo esta temporada, tras romper por fin la barrera de los cuartos en Australia: ha estado “tantas veces” en esa ronda, chocando siempre contra campeonas en potencia, jugadoras que luego acababan levantando el trofeo. No le faltaban las oportunidades; le faltaba ese partido que lo cambiara todo.

Una carrera construida entre quirófanos y regresos

Su récord se entiende de verdad cuando se mira el reverso de la estadística. Pegula no es una jugadora que haya encadenado 15 años de calendario completo. Su cuerpo la fue frenando justo cuando otras despegaban.

Una lesión de rodilla la dejó fuera desde finales de 2013 hasta principios de 2015 y exigió cirugía. Cuando parecía lista para tomar ritmo, otra parada forzosa: operación de cadera en enero de 2017 y casi toda la temporada perdida. Cada intervención quirúrgica no solo le quitó torneos; le retrasó el desarrollo competitivo que otras lograron en plena veintena.

Por eso, sus grandes resultados han llegado tarde en comparación con muchas de sus rivales. Y precisamente por eso impresionan más. Pegula es, además, la mujer estadounidense de mayor edad en la Era Abierta en alcanzar su primera final de un major en individuales, un registro que fijó en 2024. Un dato que rompe el molde de una disciplina acostumbrada a coronar prodigios precoces.

La jugadora más fiable del año

En 2026, su temporada cuenta una historia distinta: la de una tenista que, ya madura, se ha convertido en una roca competitiva. Llegó a estas semifinales con un balance de 50 victorias y 12 derrotas en el curso, más dos títulos importantes en Dubai y Charleston. No es un pico aislado, es una línea de rendimiento.

Su gira de pista dura norteamericana fue un aviso: final en Washington, final en Cincinnati, siempre rondando el título, siempre metida en las últimas rondas. Ese impulso lo trasladó al US Open, donde volvió a instalarse en la zona VIP del cuadro.

No levantó el trofeo en Nueva York, pero su temporada sigue siendo de élite. Un año de números de candidata al grande, aunque el grande aún se le resista.

El reloj ya está en la pista

Su cuarta semifinal la empujó hacia un déjà vu inevitable: tercer cruce consecutivo con Sabalenka en la misma ronda del US Open. Llegó a ese duelo con un balance de 4-9 ante la número uno del mundo. Una rivalidad desigual en los números, pero que ha ido marcando el techo de Pegula en los grandes escenarios.

Y ahí aparece la gran pregunta que la acompaña desde hace un año: ¿cuánto tiempo le queda realmente para ganar un Grand Slam?

Pegula ha sido clara. No piensa alargar su carrera hasta el infinito. En el podcast Tennis Insider Club dejó caer que no se ve compitiendo más allá de los 35 y mencionó los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028 como posible última parada. El final no es inminente, pero ya tiene forma, fecha aproximada y ciudad.

Con 32 años, cuatro semifinales de Grand Slam y ninguna corona todavía, cada gran torneo empieza a tener el peso de una cuenta atrás. Cada carrera hacia la segunda semana, cada noche en un estadio lleno, se siente menos como una etapa más y más como una oportunidad que no puede dejar escapar.

La cuestión ya no es si Pegula pertenece a la élite. Eso lo ha respondido con victorias, con regularidad y con récords tardíos. La verdadera incógnita es otra: ¿le alcanzará el tiempo para convertir esta constancia admirable en el título que su carrera parece estar reclamando a gritos?