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Jason Gillespie critica a Aaqib Javed y el caos en Pakistán

La crisis del cricket pakistaní ya no se mide solo en derrotas. Ahora se mide en señalamientos públicos, en decisiones abruptas y en un vestuario que, según uno de sus exentrenadores, juega “con miedo”.

Jason Gillespie, ex seleccionador de Pakistán y arquitecto del recordado 2-1 en la serie de Tests ante Inglaterra en 2024, ha apuntado directamente al presidente de los selectores, Aaqib Javed, tras el terremoto que sacudió al equipo en plena serie contra Inglaterra.

Un giro radical en mitad de la serie

Dos derrotas contundentes —una entrada y 103 carreras en Headingley y 194 carreras en Lord’s— bastaron para que el Pakistan Cricket Board (PCB) pulsara el botón del pánico. En medio de un tres Test series, el organismo decidió una remodelación drástica: fuera el seleccionador Sarfaraz Ahmed, fuera el entrenador de bolos Umar Gul, y siete jugadores enviados de vuelta a casa antes del tercer Test en Birmingham.

Entre los damnificados, un caso que Gillespie utilizó como símbolo del desorden: Salman Ali Agha. Capitán en el primer Test ante Inglaterra, fuera del equipo en el segundo y, antes del tercero, ya en un avión de regreso.

“¿Cómo funciona eso?”, se preguntó el australiano en declaraciones a The Australian, dejando en el aire una cuestión que golpea directamente a la coherencia de la dirigencia.

El PCB, mientras tanto, movió fichas a toda velocidad. Recurrió de nuevo a Mohammad Rizwan, Imam-ul-Haq, Salman Ali Agha, Ali Usman, Khurram Shahzad, Aamir Jamal y Awais Zafar. En el banquillo, Mike Hesson y Ashley Noffke tomaron las riendas para el tercer Test en Birmingham, que arranca el 9 de septiembre.

Cambian de opinión como de pantalones

Para Gillespie, el problema no es solo la magnitud de los cambios, sino quién los ejecuta y cómo se toman esas decisiones. Su dedo apunta sin rodeos a Aaqib Javed.

“Está bastante claro que no tienen ninguna estrategia de selección, especialmente bajo Aaqib Javed. Cambian de opinión como cambian de pantalones: a diario”, disparó el exrápido australiano.

No se quedó ahí. En los últimos días, Javed había responsabilizado tanto a Gillespie como al exentrenador de la selección de bola blanca, Gary Kirsten, de la situación actual del equipo. El australiano respondió con dureza.

“Aaqib Javed salió hace poco y culpó a Gary Kirsten y a mí de todo lo que está pasando. Aaqib ha sido presidente de los selectores durante los últimos dos años. Nosotros ni siquiera hemos estado allí. De algún modo afirma que es culpa nuestra. Que alguien le encuentre sentido a eso. Creo que Javed necesita mirarse en el espejo”.

Gillespie no habla desde la distancia fría de un analista. Habla como alguien que ha estado dentro, que conoce el vestuario y el impacto de cada comunicado oficial sobre la carrera de un jugador.

“Me duele por los jugadores, de esto depende su sustento”, confesó. “Desde fuera parece que juegan con miedo”.

Jugadores informados por redes y familiares

Si el baile de nombres ya dibuja un panorama de inestabilidad, la forma en que se comunicaron los descartes añade una capa de desorden institucional que Gillespie considera inaceptable.

Según el exentrenador, varios jugadores se enteraron de que habían sido despedidos no por el presidente de los selectores, ni por el capitán, ni por el cuerpo técnico. Se enteraron por sus familias, por amigos, por las redes sociales.

“Definitivamente no hay comunicación entre Aaqib Javed, que se supone es el presidente de los selectores, y los jugadores”, denunció. “Los jugadores que fueron despedidos se enteraron por familiares, amigos y los medios de que los habían echado. ¿Qué tan irrespetuoso es eso?”.

Informes recientes desde Pakistán apuntan en la misma dirección: el comunicado oficial del PCB circuló en redes antes de que muchos de los afectados recibieran una llamada directa. Un golpe frío en la pantalla del teléfono, sin una conversación previa, sin una explicación cara a cara.

De la estabilidad al caos

El contraste con la etapa de Gillespie es evidente. Bajo su mando, Pakistán firmó una notable victoria 2-1 en una serie de Tests ante Inglaterra en 2024, un resultado que parecía el inicio de un proyecto sólido. Hoy, ese recuerdo choca con una realidad de bandazos constantes y decisiones improvisadas.

La selección llega al tercer Test en Birmingham con un cuerpo técnico nuevo, una lista de convocados reconfigurada y un ambiente enrarecido por las acusaciones cruzadas. El marcador de la serie, 2-0 para Inglaterra, ya es un problema deportivo mayúsculo. Lo que denuncia Gillespie va más allá: apunta a la estructura, a la cultura de gestión y al trato a los jugadores.

Pakistán buscará en Edgbaston algo más que una victoria para maquillar la serie. Necesita respuestas. Y, a la luz de las palabras de su exentrenador, también necesita mirarse de frente en el espejo que tanto reclama Jason Gillespie.