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James Rodríguez cerca de un fichaje histórico por el Avellino

El Avellino se ha metido de lleno en uno de los movimientos más sorprendentes del mercado europeo: James Rodríguez, ex cerebro del Real Madrid y del Bayern, está muy cerca de vestirse de verde en la Serie B italiana. No es un rumor suelto. El propio director deportivo, Mario Aiello, ha confirmado que las negociaciones están en marcha y en fase decisiva.

El colombiano, de 35 años, se encuentra libre tras su paso por la MLS con Montreal Impact y escucha ofertas. La que más le seduce ahora mismo llega desde una ciudad y un club que, hasta hace poco, parecían fuera de su radar. Pero hay un nombre que lo cambia todo: Alessandro Nesta.

Nesta, la llave del sueño

El vínculo personal entre James y el entrenador del Avellino es el motor de esta operación. El campeón del mundo en 2006 ha sido clave, convenciendo al capitán de la selección colombiana para que contemple un reto tan particular como bajar a la Serie B con la mirada puesta en el ascenso.

No se trata solo de un guiño amistoso. Nesta le ha presentado a James un proyecto deportivo en el que él sería el faro del equipo, la pieza que marque diferencias en una categoría dura, táctica, plagada de trampas para cualquiera que se confíe. Y James escucha, tentado por la idea de volver a Italia después de aquel intento frustrado del Napoli hace siete años.

Aquel fichaje nunca se concretó. Hoy, el escenario es otro y el protagonista italiano ya no es un gigante del sur, sino un club ambicioso que quiere romper su techo.

Un golpe de efecto para toda la Serie B

Para un equipo de segunda división, atar a un futbolista que ha pasado por Real Madrid y Bayern Munich no es solo un refuerzo: es una declaración de intenciones. Bajo la presidencia de D’Agostino, el Avellino ya había demostrado músculo económico con la llegada de Walid Cheddira desde el Napoli. Pero esto va un escalón más arriba.

Aiello no se esconde. “Las negociaciones están en una fase decisiva y el acuerdo podría cerrarse en las próximas horas”, ha reconocido el director deportivo, marcando el pulso de una operación que el club viene trabajando desde hace aproximadamente un mes, cuando se produjo el primer contacto con el entorno de James.

El Avellino, consciente del impacto que podría tener el fichaje, jugó también la carta emocional: envió a los representantes del colombiano vídeos de la hinchada, de la pasión en la grada, de una afición que sueña con volver a la élite. La respuesta ha sido positiva. La distancia entre las partes se describe ya como “pequeña”.

Un proyecto que ya compite arriba

Este movimiento no llega desde la desesperación, sino desde la fuerza de los resultados. El Avellino firma un arranque de temporada sólido en la Serie B. Su reciente victoria a domicilio frente al Modena lo ha catapultado hasta la quinta posición de la tabla.

Tres puntos. Esa es la brecha que lo separa del líder, el Palermo. Nada inalcanzable. Menos aún si a un bloque que ya compite bien se le añade el talento y la experiencia de un futbolista acostumbrado a los grandes escenarios y a los partidos de máxima tensión.

En un campeonato donde cada detalle pesa, un pase filtrado, una pelota parada bien ejecutada o un golpe de calidad en el momento justo pueden decidir un ascenso. Para eso miran a James.

Las próximas horas, decisivas

El escenario está claro: si el acuerdo se cierra en el corto plazo, James Rodríguez volará a Italia para someterse a los exámenes médicos y ponerse a las órdenes de Nesta. El técnico ya imagina cómo encajar al colombiano en su pizarra, cómo rodearlo, cómo protegerlo físicamente para exprimir su talento en el tramo clave de la temporada.

El Avellino ya ha dado el paso de la ambición. Ahora le falta el último detalle: transformar las negociaciones avanzadas en una firma que sacudiría no solo a la Serie B, sino a todo el fútbol italiano.

Si James decide apostar por este reto, la pregunta dejará de ser si el Avellino puede soñar con el ascenso, y pasará a ser otra mucho más incómoda para el resto de la categoría: quién va a ser capaz de frenarlo.