Italia sorprende a Estados Unidos en Berlín
La defensa italiana convirtió una tarde que debía ser rutinaria para Estados Unidos en una batalla áspera, incómoda, de esas que dejan cicatriz en un Mundial. En el segundo duelo de la fase de grupos en Berlín, el vigente tetracampeón del mundo se vio bloqueado, sin tiro exterior y sometido por una Italia valiente que llegó a ponerse por delante y a discutirle el control del partido durante largos tramos.
No fue la típica exhibición arrolladora de Team USA. Fue supervivencia.
Un arranque engañoso
El primer cuarto parecía el guion de siempre. Estados Unidos, fresco, profundo, con nueve jugadoras anotando en los primeros 10 minutos y una defensa que ahogaba a Italia. El 18-8 del final del primer periodo reflejaba lo que se veía: ritmo, manos rápidas y un muro en la pintura.
Paige Bueckers encabezaba la anotación con cuatro puntos, mientras Italia se estrellaba con un 21% en tiros de campo y ocho pérdidas. Jasmine Keys, con cuatro puntos, era prácticamente la única vía ofensiva clara de las europeas.
En defensa, Angel Reese marcó el tono desde el inicio: robo, dos tapones en menos de tres minutos, presencia física constante. El mensaje estaba claro: si Italia quería competir, tendría que soportar un nivel de contacto y agresividad de élite.
El partido se ensucia… y le gusta a Italia
Entonces el partido cambió de color. Italia apretó atrás, llenó la zona de brazos y cuerpos y empezó a cerrar todos los caminos al aro. Estados Unidos dejó de encontrar ventajas sencillas. El tiro exterior, directamente, desapareció: 0 de 9 desde el perímetro en pleno tramo crítico.
El ataque estadounidense se atascó. Nueve puntos en todo el segundo cuarto. Nueve. Para un equipo que venía de endosarle 94 puntos a China con 12 triples, el contraste fue brutal.
Italia olió la sangre y se lanzó a por el partido. Un parcial de 14-3 a la altura del 4:15 del segundo cuarto recortó una ventaja que había sido de 10 puntos y la dejó en un inquietante 26-20. Cecilia Zandalasini, la gran referencia ofensiva italiana, empezó a entrar en calor y a castigar cualquier despiste. Llegó al descanso como máxima anotadora del encuentro con nueve puntos, muchos de ellos en ese tramo en el que el encuentro se torció para las estadounidenses.
Aun así, Estados Unidos se marchó al descanso por delante: 30-24. La diferencia, mínima para lo que se espera de un gigante que no pierde un partido de Mundial desde 2006. El dato que lo explicaba todo: 32% en tiros de campo para USA, 31% para Italia. Un duelo de trincheras.
Angel Reese lideraba a las estadounidenses con seis puntos, dos tapones, un robo y una intensidad que sostenía a un equipo que no encontraba fluidez. Tres compañeras sumaban cuatro puntos cada una, pero nadie terminaba de romper el partido.
Collier, cargada de faltas; Italia, cargada de fe
La segunda parte arrancó con otro golpe para Estados Unidos. A 7:31 del final del tercer cuarto, Napheesa Collier cometió su tercera falta personal. Kara Lawson reaccionó rápido y dio entrada a Rhyne Howard. En FIBA, el límite está en cinco faltas; cualquier paso en falso podía dejar a una de las líderes defensivas de USA fuera en el momento decisivo.
Mientras tanto, Italia seguía fiel a su plan: defensa asfixiante, ayudas agresivas y la pintura colapsada. Estados Unidos encadenó siete tiros de campo fallados de forma consecutiva. Siete. El aro se encogió y la confianza, también.
El premio para Italia llegó a 5:32 del tercer cuarto: 33-32 arriba. Apenas 42 segundos habían mandado en el marcador hasta entonces, pero ese instante valió como una declaración de intenciones. No estaban en Berlín para hacer de comparsa.
Zandalasini, que lidera a su selección en este Mundial y viene de firmar 19 puntos en el debut ante Czechia, volvía a ser el faro. El gran problema para el seleccionador Andrea Capobianco: su estrella también acumulaba tres faltas, un equilibrio frágil entre dejarla en pista y protegerla de la eliminación.
Una USA distinta, obligada a madurar a golpes
El contraste con el estreno ante China era evidente. Aquella versión de Team USA volaba, con cuatro jugadoras en dobles dígitos, un doble-doble de Caitlin Clark con 14 puntos y 11 asistencias —récord de pases de canasta para una estadounidense en un Mundial— y un festival de 12 triples.
Ante Italia, en cambio, la joven y talentosa plantilla de Kara Lawson se topó con la realidad de un torneo largo: no todos los días la pelota entra, no todos los rivales se rompen en el primer cuarto. A veces hay que ganar desde el barro.
Lawson lo admitió al descanso, sin rodeos: “Estamos jugando físico; simplemente estamos cometiendo demasiados errores. Demasiados errores. Italia está jugando con mucha fuerza. Sabíamos que lo harían. Eso nos ha llevado a cometer muchas pérdidas sin forzar”. Un diagnóstico exacto del caos que se veía en la pista.
El contexto del Mundial y la presión del favoritismo
Todo esto ocurre en un torneo donde Estados Unidos carga con la etiqueta de gran favorito. Las apuestas la señalan como la única selección con cuota negativa para ganar el título. Francia, Bélgica, Australia y España aparecen como principales perseguidoras, pero nadie arrastra la presión histórica de USA: cuatro Mundiales consecutivos, una racha de casi dos décadas sin caer en este escenario.
Y, aun así, este equipo no es el mismo de 2022. No están A'ja Wilson, MVP del último Mundial, ni Kelsey Plum, ambas descartadas por motivos de salud apenas cuatro días antes del inicio del torneo. Kara Lawson lo dejó claro: no hay tiempo para lamentarse. Sonia Citron y Kiki Iriafen, jóvenes de Washington Mystics, han ocupado esas plazas y el grupo se ha visto obligado a construir química sobre la marcha.
En Berlín, el vestuario mezcla nombres consagrados como Breanna Stewart, Chelsea Gray y Napheesa Collier con el nuevo rostro del baloncesto estadounidense: Caitlin Clark, Paige Bueckers, Angel Reese. Talento sobra. Automatismos, no tantos todavía.
Italia, un aviso serio en el grupo de la muerte
El Grupo D no concede margen para despistes: Estados Unidos, Czech Republic, Italia y China. El primero pasa directo a cuartos de final; segundo y tercero deberán jugar una ronda de clasificación extra. Cada cuarto cuenta. Cada bache, también.
Italia ya había avisado en su debut con un 63-54 ante Czechia, liderado por los 19 puntos de Zandalasini. En marzo, en el Preolímpico de Puerto Rico, USA había arrollado a las italianas 93-59 con 15 puntos de Kahleah Copper y cinco jugadoras en dobles dígitos. Ese recuerdo, cómodo, quedó enterrado en Berlín.
La diferencia, esta vez, estuvo en la dureza defensiva italiana, en su capacidad para “ensuciar” el partido y cortar el ritmo de un equipo estadounidense que suele vivir del vértigo. A 6:45 del segundo cuarto, USA acumulaba ya seis robos y cuatro tapones, un despliegue físico enorme. Pero Italia no se descompuso. Aguantó el golpe, ajustó atrás y poco a poco fue metiendo el encuentro en su terreno.
Lo que viene
El calendario no se detiene. Tras el 94-61 ante China y este duelo áspero frente a Italia, espera Czechia el lunes, de nuevo en Berlín, en un grupo donde cada detalle puede marcar el cruce de cuartos.
Estados Unidos sigue siendo el gigante del torneo, el equipo al que todos quieren tumbar. Pero Italia demostró que, si se le niega el tiro exterior, se le colapsa la pintura y se le obliga a pensar cada ataque, incluso el campeón puede tambalearse.
La pregunta ya no es si USA tiene talento para revalidar el título. Eso está fuera de duda. La cuestión, después de una tarde tan trabada en Berlín, es otra: ¿cuánto tardará este grupo en convertir ese talento en un engranaje implacable antes de que llegue un rival que no perdone tanto como Italia?






