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Islam Makhachev se muestra dispuesto a boxear con Conor McGregor

Islam Makhachev domina hoy el peso wélter de UFC y el ránking libra por libra de las artes marciales mixtas. Conor McGregor, pese a sus últimas derrotas y su larga inactividad, sigue siendo el mayor imán de atención del deporte. Dos mundos distintos ahora mismo en MMA, pero una idea empieza a sobrevolar: cruzarse en un ring de boxeo.

El campeón ruso lo dejó claro en una conversación con Ushatayka: la idea le seduce. No habló de un supercombate de MMA, ni de una defensa del título. Habló de guantes grandes, doce cuerdas y un cuadrilátero.

“Sí, quizá él sea peligroso en el primer asalto, pero después de eso no creo que tenga ninguna oportunidad. Honestamente, independientemente de la bolsa, boxearía con Conor”, dijo Makhachev, sin rodeos.

La frase encaja con su perfil competitivo. No condicionó el posible duelo al dinero ni a un título. Lo planteó como un reto puro, convencido de que podría “barrer el piso” con McGregor también en boxeo, pese a que el irlandés ya se midió a Floyd Mayweather en 2017 y construyó buena parte de su fama en MMA a base de striking y nocauts espectaculares.

La gran incógnita se traslada ahora a los despachos. ¿Entraría Dana White en este juego?

Sobre el papel, Makhachev vs. McGregor no encaja en la agenda deportiva inmediata de UFC. El irlandés viene de varias derrotas, arrastra problemas físicos y está lejos de la conversación por el título wélter. Pero el boxeo abre otra ventana. Bajo el paraguas de un proyecto como Zuffa Boxing, el presidente de UFC podría vender algo muy simple y muy potente: el mejor peleador de MMA del mundo contra la mayor superestrella que ha dado la compañía.

El contraste deportivo sería nítido. En una jaula, casi nadie dudaría. El dominio de Makhachev en la lucha y el grappling inclinaría todas las apuestas hacia el ruso. En un ring, el guion se estrecha. Sin derribos, sin jaula, sin clinch prolongado, McGregor podría centrarse en lo que siempre le hizo peligroso: lanzar bombas a la mandíbula rival.

Makhachev no es un striker de marketing, pero sí un pegador muy competente, pulido en años de trabajo en pie para complementar su arsenal de lucha. Tiene fundamentos, timing y disciplina táctica para sostener un combate de boxeo sin descomponerse ante el primer cruce. McGregor, en cambio, conserva ese poder limpio de zurdo que siempre le da una opción: un solo golpe bien colocado puede cambiar una noche entera.

Ese es el gancho del hipotético duelo. Técnica y consistencia contra explosividad y pegada. El campeón total de hoy contra el ícono que encendió la era dorada de UFC.

La realidad, por ahora, es menos romántica. No hay acuerdo, no hay fecha, no hay negociación pública. Las probabilidades apuntan a que el público nunca verá a Islam Makhachev y Conor McGregor frente a frente ni en jaula ni en ring. Pero el campeón ya encendió la chispa con una frase sencilla: lo boxearía, por la bolsa que sea.

En un negocio que vive de grandes ideas convertidas en grandes noches, a veces basta con eso para que una fantasía empiece a parecer un plan.