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Irán cae en prórroga ante Nueva Zelanda en eliminatorias FIBA

Irán tuvo el partido en sus manos. Dos veces. A centímetros del aro. Y lo dejó escapar.

En un final dramático en el Mall of Asia Arena, el equipo iraní desperdició dos oportunidades a bocina casi sonando y terminó cayendo 91-93 en la prórroga ante Nueva Zelanda en las eliminatorias asiáticas rumbo a la Copa del Mundo FIBA 2027, este viernes 28 de agosto.

La última posesión lo resumió todo. Mohammad Amini atacó el aro con decisión, pero se topó con un muro: Sam Waardenburg. El interior de los Tall Blacks leyó la jugada, temporizó el salto y le colocó un tapón limpio que heló a la afición. El balón quedó suelto, todavía vivo para Irán. Alireza Sharifi apareció para el rebote ofensivo y lanzó un intento desesperado en el aire congestionado de la zona. Esta vez no hubo redención: el tiro se quedó corto, desviado por la maraña defensiva neozelandesa. Escape consumado.

Para Nueva Zelanda, el triunfo vale algo más que una victoria agónica. El combinado oceánico elevó su balance a 5-2 y alcanzó a Irán en la tabla del Grupo E, un golpe directo a un rival que también pelea por posicionarse en la ruta mundialista. Para Irán, en cambio, el golpe es doble: derrota dolorosa y justo antes de un duelo clave ante Gilas Pilipinas este domingo 30 de agosto, en el mismo escenario de Manila.

La noche tuvo dueño claro con el balón en las manos: Shea Ili. El base marcó el ritmo, castigó desde el perímetro y atacó cada resquicio de la defensa iraní para terminar con 24 puntos y seis asistencias. Cada vez que Irán amagó con romper el partido, Ili respondió con temple y puntería.

A su lado, Sam Mennenga firmó una actuación de peso en la pintura: 15 puntos y 14 rebotes, imponiendo presencia en los tableros y dando segundas oportunidades que resultaron vitales en un marcador tan ajustado. Reuben Te Rangi aportó 13 puntos, mientras que el propio Waardenburg, héroe silencioso del desenlace, cerró con 11.

Irán no se quedó corto en producción ofensiva. Matin Aghajanpour lideró a Team Melli con 19 puntos, manteniendo a su selección a tiro durante todo el encuentro. Amini, protagonista trágico del último ataque, completó una sólida actuación con 16 tantos, y Seyed Mahdi Jafari añadió 14 para sostener el pulso anotador.

El duelo se fue endureciendo a medida que avanzaban los minutos, con intercambios constantes de liderazgo en el marcador y una tensión que se palpaba en cada posesión. Ninguno de los dos equipos logró romper el partido en el tiempo reglamentario, y la prórroga se convirtió en un pulso de nervios más que de sistemas.

Allí, la experiencia y el aplomo de los Tall Blacks marcaron la diferencia. Nueva Zelanda encontró las canastas justas, cerró mejor el rebote y se sostuvo atrás cuando las piernas pesaban. Irán, en cambio, llegó vivo hasta el final, pero se quedó sin la precisión necesaria en los centímetros finales.

Ahora, la pregunta es cómo responderá Irán. La derrota no solo aprieta la clasificación; pone a prueba el carácter del grupo antes de un choque de alto voltaje ante Gilas Pilipinas, en un Mall of Asia Arena que promete un ambiente todavía más cargado. Tras un desenlace tan cruel, ¿será este tropiezo el inicio de la reacción… o el primer aviso de una ruta mundialista cuesta arriba?