Inglaterra cierra un verano caótico con victoria 3-0 a Pakistán
En un verano que empezó entre sobresaltos y dudas, Inglaterra lo terminó con una certeza: con Joe Root al mando, el equipo vuelve a parecer un equipo serio. En Edgbaston, el capitán firmó un 62* sereno, Jordan Cox acompañó con un 59* igual de firme y el 3-0 ante Pakistán quedó sellado con una victoria por ocho wickets que, por momentos, pareció escaparse.
No fue solo un triunfo. Fue una declaración de estabilidad tras meses de turbulencias.
Del caos al control
La retirada sorpresa de Ben Stokes, el despido de Brendon McCullum, incidentes fuera del campo y una reputación de falta de profesionalidad: Inglaterra arrancó el verano con más ruido que certezas. Root lo resumió con crudeza: “En el caos aprendes mucho sobre el grupo de jugadores que tienes”.
Ese caos empezó a ordenarse en junio. Root recuperó la capitanía para el segundo Test contra New Zealand, después de que Stokes —respaldado inicialmente para seguir al frente tras la derrota en las Ashes ante Australia— quedara fuera por romper un toque de queda del equipo. Un Test más tarde, tras perder la serie ante New Zealand, Stokes se retiró, McCullum fue destituido y la selección volvió a girar hacia una figura conocida: Root, capitán de nuevo a tiempo completo.
El contexto no era sencillo. Sin Stokes, con cambios de personal y con la lupa sobre la conducta del grupo, cualquier tropiezo habría alimentado la sensación de derrumbe. En lugar de eso, el equipo encontró en Root una figura calmada, casi antagónica al ruido exterior. El propio capitán lo explicó sin adornos: “Queríamos el 3-0 desde el inicio de la serie y hemos sido lo bastante clínicos para conseguirlo”.
Una victoria con susto incluido
En Birmingham, Inglaterra no caminó sobre seda. La serie estaba encarrilada, pero el tercer Test ofreció un recordatorio de que este equipo aún está en construcción. La batería de cuatro pacers, tan sólida durante buena parte del verano, sufrió más de la cuenta ante la cola de Pakistán el viernes en Edgbaston. El partido se tensó, el público contuvo la respiración y el guion, por un instante, pareció torcerse.
Ahí apareció la nueva Inglaterra que Root quiere imponer: menos histeria, más oficio. El capitán cerró el encuentro con un 62* de manual, sin gestos grandilocuentes, mientras Cox, otro de los nombres propios de este tramo final, remataba con 59* para asegurar la victoria por ocho wickets. Sin alardes, sin nervios. Trabajo hecho.
Cox, Lawrence y una nueva camada que responde
Entre las sombras de Stokes, han ido apareciendo luces nuevas. Dan Lawrence, llamado a ocupar el hueco del excapitán, ha encajado con naturalidad. Cox, con su aplomo en el crease, se ha ganado elogios inmediatos. La estructura se sostiene porque los recién llegados no se han encogido.
Michael Vaughan, que sabe lo que es llevar el brazalete de Inglaterra, lo describió como un equipo “en construcción”, pero lleno de materia prima: “Ves una enorme cantidad de talento. Tienes a Jordan Cox tan tranquilo, al mejor de Inglaterra [Root] en el número cuatro, Harry Brook como talento generacional, Dan Lawrence encajando de maravilla y Jamie Smith, cuyo wicket-keeping ha sido brillante y cuyo bateo ha tenido muy buena pinta. El ataque de bolos lo tiene todo”.
El elogio es contundente, pero llega con un aviso. Vaughan recordó un dato que pesa como una losa: Inglaterra no gana una serie de cinco Test desde 2017. Ahí, y no en un 3-0 ante Pakistán, estará el juicio real.
Cultura, disciplina y una herida abierta fuera del campo
La transformación no es solo técnica. Root insiste en que el cambio más profundo se juega lejos del marcador. “No somos un producto terminado. No vamos a engañarnos”, dijo a BBC Test Match Special. “La cultura de este equipo no es algo que vaya a ocurrir de la noche a la mañana, es algo que vamos a tener que vivir y respirar día tras día”.
Sus palabras no son gratuitas. La preparación del segundo Test quedó manchada por un incidente de Brydon Carse fuera de un club nocturno en Derby. Viejos fantasmas: disciplina, imagen, responsabilidad. Justo lo que Root quiere desterrar. “La forma en la que hemos manejado todo dentro y fuera del campo, la manera en que todos entienden lo que se espera de ellos —como jugadores y en cómo queremos comportarnos— es algo realmente positivo”, subrayó el capitán.
Root habla de “ganarse la confianza y el respeto” de quienes siguen a Inglaterra. No lo fía a discursos ni a eslóganes, sino a actuaciones como esta serie: compromiso, profesionalidad y un equipo que, por primera vez en tiempo, parece saber quién es y hacia dónde va.
Un verano cerrado, un examen pendiente
Inglaterra cierra un verano que amenazaba con desmoronarse con un 3-0 limpio ante Pakistán, un vestuario aparentemente más maduro y una jerarquía reordenada. Root, que ya fue capitán entre 2017 y 2022, ha regresado al cargo con menos estridencias y más autoridad silenciosa. El grupo lo sigue. Y, lo que es más importante, se comporta como un grupo.
El paisaje, sin embargo, no engaña a nadie. Ni al propio Root ni a voces como la de Vaughan. Hay talento, hay brotes verdes, hay una cultura que empieza a definirse. Falta lo que en este deporte siempre acaba decidiendo el relato: una gran serie, larga, exigente, ganada contra un rival de peso.
Ese es el próximo escalón. Porque un 3-0 en verano, por brillante que parezca, solo tendrá verdadero significado cuando Inglaterra vuelva a mirar un calendario con cinco Test por delante y pueda, por fin, romper esa racha que arrastra desde 2017. Ahí se sabrá si este nuevo orden es sólido o solo un respiro en mitad de la tormenta.






