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India conquista la Women's Asia Cup con una actuación estelar

India se venga de Sri Lanka y levanta la Women’s Asia Cup con un recital de sus abridoras y de Deepti Sharma

Mandhana y Shafali, una apertura que dictó la final

India llegó a Dubái con una herida abierta: la final de la Women’s Asia Cup 2024, donde Sri Lanka había arrasado una persecución de 165 sin despeinarse. Dos años después, el guion cambió desde la primera bola.

Harmanpreet Kaur ganó el sorteo y no dudó: a batear primero. Smriti Mandhana y Shafali Verma salieron como si hubieran memorizado cada segundo de aquella derrota. Desde el primer over, marcado por un toque fino de Smriti para el primer cuatro del partido, quedó claro que esta vez India no pensaba especular.

El arranque fue prudente en el marcador, no en la intención. Shafali necesitó un par de overs para medir el rebote, pero cuando Kavisha Dilhari entró al ataque en el segundo, la apertura se desató: golpe de espalda por covers, slog sweep por mid-wicket y dos dobles más por encima del círculo interior. El tono de la final quedaba fijado.

Mithali Ayodhya intentó frenar el impulso con yorkers bien dirigidos, incluso encadenó tres bolas seguidas sin que Shafali sumara, pero era un respiro momentáneo. En cuanto el ritmo se asentó, el dúo indio convirtió cada error de longitud en castigo.

El punto de inflexión emocional llegó en el quinto over. Chamari Athapaththu se tomó la pelota buscando imponer carácter, y Shafali la recibió con una secuencia demoledora: cuatro, seis enorme por encima de long on y otra máxima que obligó a la capitana de Sri Lanka a retroceder en el campo. En pleno bombardeo, una imagen preocupante: Vishmi Gunaratne se torció el tobillo y tuvo que abandonar el campo en camilla. Un golpe duro para una alineación que ya dependía mucho de su capitana.

Al final del PowerPlay, India se marchó con 57 sin pérdida. Sólido, pero lo más inquietante para Sri Lanka era otra cosa: ni Smriti ni Shafali parecían haber usado aún su máximo riesgo.

Doble medio siglo y una plataforma casi perfecta

Con los spinners entrando en escena, Sri Lanka buscó control. Chamudi Praboda, Dilhari, Chamari y Nilakshi Silva rotaron desde el séptimo over, pero la respuesta india fue quirúrgica.

Shafali atacó a Chamudi con dos golpes consecutivos: inside-out por encima de la cuerda y un tiro entre deep mid-wicket y square leg que la dejó en 47. Un over después, contra Dilhari, llegó su medio siglo número 21 en el formato, el tercero en esta edición. Un número que no es casualidad: habla de una bateadora que, en noches como esta, define torneos.

Smriti, al otro lado, jugó con una serenidad casi cruel. Encontró el hueco por mid-wicket, barrió con sweep para un seis majestuoso y, poco después, se adueñó del lado leg y del off con la misma naturalidad. Su propio cincuenta llegó con un corte elegante detrás de square, redondeando una apertura que Sri Lanka no encontraba cómo quebrar.

En el over 11, India cruzó los 100 sin perder wicket. En el 12, seguía 121/0. El fantasma de 2024 cambiaba de camiseta: esta vez era Sri Lanka quien veía un objetivo crecer sin freno.

Sri Lanka responde tarde, pero con carácter

La reacción llegó al fin en el over 13. Con la presión acumulada, Dilhari indujo a Shafali a un error: 51 bien construidos, pero sin el cierre explosivo que ella suele firmar. Era el primer respiro real para Sri Lanka.

Poco después, Athapaththu cazó a Smriti tras un error de comunicación. Harmanpreet cortó hacia point, llamó a la carrera, se quedó corta, y Mandhana, en 59 de 39 bolas, sacrificó su wicket para salvar a su capitana. De golpe, las dos abridoras se marchaban al banquillo y la final entraba en otra fase.

India pasó de la fluidez a la reconstrucción. Harmanpreet y Richa Ghosh buscaron reacomodar la entrada. Hubo un tramo de contención, bolas muertas, singles trabajados, un intento de Sri Lanka por estrechar el margen. La primera en romper ese cerco fue Richa, que en el over 17 castigó a Mithali con un enorme seis por deep mid-wicket y un cuatro por el off, recordando que el cierre indio aún tenía pólvora.

Pero Sri Lanka, esta vez, no se dejó arrastrar sin respuesta. Chamari volvió al ataque y atrapó a Richa en extra-cover: 17 de 13, cameo corto pero valioso. Mithali, en el 19, firmó uno de los mejores overs de la noche: primero forzó el error de Harmanpreet, que cayó en deep mid-wicket con 14 de 14, y luego, con una yorker precisa, provocó el run out de Deepti Sharma, cazada en el intento de forzar el doble. Dos wickets seguidos y, por primera vez, India titubeaba.

Kamalini y Bharti rematan, India se va hasta 183

Con el marcador en 167/5 al inicio del último over, Sri Lanka tenía una pequeña ventana para contener el daño. Sugandika Kumari tomó la pelota con la misión de cerrar por debajo de 180. No lo consiguió.

Gunalan Kamalini, la sorpresa del XI en lugar de Pratika Rawal, empujó dos por deep mid-wicket, sumó un single y dejó a Bharti Fulmali la tarea de rematar. Un inside edge afortunado se convirtió en cuatro, y la última bola de la entrada, por fin, llevó la rúbrica que India buscaba: seis limpio, India a 183/5 y una final que, de golpe, exigía a Sri Lanka una persecución casi perfecta.

El contraste con 2024 era evidente. Entonces, 165 habían parecido insuficientes. Esta vez, 183 se sentían como una montaña.

Kranti golpea pronto y Deepti toma el control

Para que esa montaña se sostuviera, India necesitaba algo más que una buena cifra. Necesitaba un inicio con la pelota que marcara territorio. Kranti Gaud lo entendió al instante.

Primera bola del chase: Imesha Dulani se agacha y la manda por fine leg para cuatro. Un mensaje de valentía. Siguiente intento, mismo tiro, diferente resultado. Kranti ajusta la línea, rompe el stump de pierna y acompaña la celebración con un envío verbal que podría costarle un demerit point. Más allá del gesto, el impacto era enorme: 6/1 y la presión trasladada.

Nandani Sharma mantuvo la soga corta con su swing, mientras Kranti encadenaba dots y obligaba a Athapaththu a buscar golpes de alto riesgo. El marcador, tras tres overs, apenas se movía: 14/1. Sri Lanka no estaba fuera del partido, pero el ritmo que exigía 184 parecía muy lejano.

El intento de rebelión de Chamari

Como en 2024, todo volvía a pasar por Chamari Athapaththu. La capitana decidió cambiar el tono en el cuarto over, por fin elevando la bola por encima de la cobertura para su primer cuatro. Un par de overs más tarde, contra Shafali, encontró la conexión que buscaba: un seis plano y largo por square leg, seguido de un cuatro por encima de mid-on. De pronto, el estadio recuperó algo de ruido esrilanqués.

A su lado, Vishmi Gunaratne, que había regresado tras la lesión en el tobillo sufrida durante la entrada india, trataba de sostener la base. Se inventó un cuatro caminando hacia la bola y abriendo el ángulo por backward point, y luego tiró de innovación con un reverse sweep ante Charani. Incluso sobrevivió a un drop en el mismo over, cuando la propia lanzadora no pudo retener un retorno directo.

Era el tramo más vivo de Sri Lanka. A los ocho overs, el marcador marcaba 50/1. No era explosivo, pero mantenía la esperanza. Sin embargo, India todavía no había recurrido a su arma más fiable en estos escenarios: Deepti Sharma.

Deepti destroza el corazón del chase

Deepti entró en el octavo over con la serenidad de quien ha visto muchas finales. Un over de contención, apenas un cuatro de Athapaththu con un edge grueso por tercera, y nada más. La verdadera emboscada llegó en el décimo.

Primero, Chamari. La capitana dio un paso al frente, buscó el gran golpe, se quedó sin contacto y Richa Ghosh, rápida detrás de los palos, completó un stumping impecable. Athapaththu se marchó con 36 de 32, y con ella se fue gran parte de la fe de Sri Lanka.

Dos bolas después, Vishmi, que había peleado con 20 de 22, repitió el sweep que tanto le había dado… y esta vez dejó el stump de pierna expuesto. Deepti lo vio, apuntó y lo arrancó. En un parpadeo, de 63/1 a 63/3. El tipo de doble golpe que mata persecuciones.

Con Harshitha Samarawickrama y Nilakshi Silva tratando de reconstruir, India apretó el círculo. Shafali volvió al ataque, Deepti siguió marcando el ritmo, y cada simple parecía un triunfo menor para Sri Lanka. A los 11 overs, 69/3. La final ya no se jugaba en el marcador, sino en el reloj: los overs se agotaban, los riesgos crecían y la línea de 183 se alejaba a cada bola.

Un cierre sin milagro

Harshitha intentó mover el tablero con barridos y reverse sweeps, pero India ya no regaló nada. Los singles llegaron, algún dos suelto, pero nunca una racha que amenazara la ventaja. La sensación era la de un equipo, el indio, que había aprendido la lección de 2024 y no pensaba repetirla.

Deepti, con sus wickets clave, y el trío de ritmo y spin alrededor de ella mantuvieron la persecución de Sri Lanka bajo control total. El marcador intermedio de 69/3 en 11 overs lo decía todo: el partido se había ido mucho antes del último over.

India, esta vez, no dejó que el título se escapara. Se apoyó en una apertura brillante, un cierre valiente con Kamalini y Bharti, y una actuación de alta escuela de Deepti con la pelota para reclamar una Women’s Asia Cup que, por historia reciente, tenía una carga especial.

La pregunta ya no es si India puede ganar estas finales. Es otra, mucho más incómoda para el resto del continente: quién va a frenar a este bloque cuando Smriti, Shafali y Deepti coinciden en una noche grande.