Ignacio Buse conquista el título en Winston-Salem
Arthur Fery llegó a Winston-Salem como la nueva cara del tenis británico. Se marcha con su primera gran cicatriz. En la final del ATP 250 de Carolina del Norte, el londinense se quedó a un paso de su primer título en el circuito, superado con claridad por Ignacio Buse, que se impuso 6-3, 6-2 y escribió su propio capítulo en la historia del torneo.
El peruano, de 22 años, no solo levantó el trofeo. Se convirtió en el campeón más joven en Winston-Salem y confirmó que su triunfo en Hamburgo, donde venció a Tommy Paul en un ATP 500 en mayo, no fue una sorpresa aislada, sino el aviso de una irrupción seria.
Fery, de 24 años, llegaba en plena ola. Hace apenas ocho semanas estaba fuera del top 100. Luego irrumpió en Wimbledon, alcanzó las semifinales en el All England Club y se ganó titulares, focos y un nuevo estatus. En Winston-Salem firmó otra semana de alto nivel, convirtiéndose en el primer británico en alcanzar la final del torneo. Esta vez, sin embargo, el partido grande se le escapó.
Desarrollo de la Final
El arranque de la final fue ajustado, tenso, casi de tanteo. Saques sólidos, puntos cortos, pocas grietas. Hasta que Buse apretó el gatillo. Con 4-3, el peruano dio un golpe seco: break en blanco para colocarse 5-3 y saque. El parcial cambió de dueño en un parpadeo. El marcador, 6-3, reflejaba mejor la autoridad del tramo final que la igualdad del inicio.
Fery necesitaba reaccionar en el segundo set. No tuvo margen. Buse olió la duda y aceleró. Se adelantó con un doble break, abrió una brecha que sonó casi definitiva y dejó al británico persiguiendo sombras. Fery recuperó uno de los quiebres, intentó agarrarse al partido, pero el impulso ya era del peruano, que encadenó tres juegos consecutivos para cerrar el título sin temblores.
El resultado es duro para Fery, pero el contexto lo cambia todo. Su actuación en Winston-Salem le garantiza un nuevo salto en la clasificación: escalará hasta el número 33 del mundo y superará a Cameron Norrie como número uno británico. De estar fuera del top 100 a liderar el tenis de su país en dos meses. La curva es tan pronunciada como ilusionante.
Buse, por su parte, sale del torneo con una etiqueta distinta. Dos títulos importantes en pocos meses, uno en un ATP 500 y otro ahora en Winston-Salem, y la sensación de que se está acostumbrando a los escenarios grandes. Su tenis agresivo, su determinación en los momentos clave y su frialdad en la final le dieron un título sin sobresaltos, ante un rival que venía en plena ola de confianza.
Próximos Desafíos
Para Fery no hay tiempo para lamentos. El calendario aprieta y la próxima parada no admite distracciones: Nueva York. Debutará en el cuadro principal del US Open, en Flushing Meadows, con un estreno exigente ante el italiano Lorenzo Musetti, cabeza de serie número 13. Primera vez en esas pistas, primera vez con la presión de ser número uno británico y con la mirada internacional puesta sobre él.
No estará solo en la aventura neoyorquina. En el cuadro masculino le acompañarán Cameron Norrie, Jan Choinski, los clasificados Toby Samuel y Harry Wendelken, y Jacob Fearnley, que entra como lucky loser. En el cuadro femenino, Katie Boulter lidera la representación británica, junto a las clasificadas Fran Jones y Harriet Dart. Faltarán dos nombres de peso: Jack Draper y Emma Raducanu, ausentes por lesión.
Winston-Salem deja a Fery sin trofeo, pero con una certeza: ya compite donde se deciden los títulos. La siguiente prueba, en el cemento ruidoso de Nueva York, dirá si este ascenso meteórico se convierte en una temporada de consagración o en el preludio de retos aún mayores.






